Navarros en Lituania

fútbol | borja aizpún e iker berruezo acaban de terminar una enriquecedora experiencia con el utenis utena en la primera división del país báltico

M.J. Armendáriz Unai Beroiz - Lunes, 11 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Borja Aizpún e Iker Berruezo, con las camisetas de Utenis Utena.

Borja Aizpún e Iker Berruezo, con las camisetas de Utenis Utena.

Galería Noticia

Borja Aizpún e Iker Berruezo, con las camisetas de Utenis Utena.

pamplona- Un internacional absoluto de Gabón, un colombiano, un chileno, un sudafricano, cuatro franceses y once españoles formaban el Utenis Utena, uno de los ocho equipos de la Primera División de Lituania. Entre ellos, Iker Berruezo y Borja Aizpún, dos navarros que acaban de terminar la Liga y ya están de vuelta.

Han finalizado cuartos, un puesto que permite jugar la Liga Europa siempre que el campeón de Copa sea uno de los cuatro primeros. No ha habido suerte. La final de Copa la jugó el campeón de Liga contra el séptimo y, contra pronóstico, ganó el penúltimo clasificado y dejó a Utenis Utena con la mejor clasificación de su historia pero sin Europa League. Eso sí, tanto Aizpún como Berruezo se vuelven con una experiencia que no les importaría repetir.

Su aventura empezó en verano, cuando en Lituania era el parón a mitad de temporada. “Fuimos allí a través de Charly (Carlos Jiménez), que había sido preparador mío en Osasuna”, narra Borja Aizpún. “Un mes antes habían echado al entrenador y llegó uno de Marbella con cuerpo técnico español. Se cargó a prácticamente todo el equipo (a todos menos a tres) y fuimos llegando jugadores de España. La posibilidad de jugar Liga Europa si quedábamos entre los cuatro primeros de una Liga de ocho era tentadora y allí que nos fuimos”, comenta Iker Berruezo, que llegaba de una temporada en el Oviedo tras formarse en la cantera de Osasuna. “Yo, que nunca había salido de Tajonar, miré en el mapa dónde estaba Lituania, cuál era su capital, vi que hacía frío y dije: ¿por qué no? Y me puse a hacer la maleta. Tenía allí a un entrenador que ya conocía e iba con Iker, con el que había jugado cuatro años. Tampoco era tan arriesgado”.

La experiencia les ha encantado. “Empezamos bien, pero, aunque sea Lituania, y en contra de lo que pueda parecer, la verdad es que hay tres o cuatro equipos muy buenos. Nosotros, con gente de Segunda B y Tercera, pensábamos que nos íbamos a comer el mundo, pero se nos complicó”, admite Berruezo. Y Aizpún lo explica: “En la Liga había jugadores de la selección lituana. Eran nuestros rivales, pero jugaron contra Inglaterra y sólo perdieron 1-0, así que eran buenos. Hay más nivel del que en un principio desde fuera puede parecer. De hecho, había uno que había metido un gol a Casillas”. Iker Berruezo le da la razón: “Los tres primeros tienen mucho más nivel. Después con el resto puedes competir contra cualquiera. El nivel es muy parejo”. Las instalaciones son de primer nivel, con campos cubiertos para poder jugar incluso cuando nieva y césped natural o artificial de calidad.

Vivían en Utena, una localidad de 30.000 habitantes a 100 kilómetros de la capital, Vilna. “En teoría está a una hora, pero con las carreteras que hay allí, a hora y media”. En octubre vieron ya las primeras nieves. “Llegamos en julio y hacía calor. Yo ni me había llevado pantalón corto pensando en el frío -recuerda Aizpún-. Teníamos un lago con trampolines al lado de casa y después de entrenar íbamos allí”. Iker añade: “En verano, además, casi no se hace de noche. Oscurece a las once y a las cuatro de la mañana ya era de día. Y como no hay persianas, no había forma de dormir”. Borja reconoce que dormía con antifaz. “En cambio en octubre, a las cuatro de la noche era de noche”, añaden.

El primer mes vivieron en un hotel. Después pasaron a vivir juntos en pisos. Iker Berruezo y Borja Aizpún compartían piso con Asier Goñi, que empezó la aventura con ellos pero decidió regresar al Iruña a los pocos meses. “Al principio comíamos en el hotel, pero después ya nos apañábamos bien en casa. Carne y pescado, poco. Sopas, de todos los sabores y colores. Recuerdo una rosa que estaba muy buena”, recuerda Borja.

Cuando llegaron hicieron un stage y después de desayunar todo el equipo se juntaba para ver el encierro antes de salir a entrenar. Todos quieren venir a Pamplona. Ellos también han ido conociendo las costumbres de allí, ya que durante la temporada tenían tiempo libre por las tardes. “Entrenábamos todos los días, y por la tarde íbamos al gimnasio o nos juntábamos en una casa para ver la Champions, porque los bares cierran muy pronto”.

Lo de conducir era un tema de alto riesgo. “Las carreteras son de un sólo carril. Uno de ida y otro de vuelta. Para adelantar, uno de los coches se echa a un lado y allí impera la ley del más fuerte”, comenta Aizpún. Berruezo tiene una imagen grabada: “Recuerdo un día que íbamos con el autobús del equipo. Teníamos un camión delante y otro venía de frente. Y en ese momento nuestro chófer se pone a adelantar. Cada camión se fue a un lado y nuestro autobús pasó por el centro”.

el futuro, abiertoA partir de ahora, los dos jugadores están abiertos a jugar en cualquier lugar. “Ha sido una gran experiencia y se la recomendaríamos a cualquier jugador. Ahora estamos a la espera. Tenemos ofertas aquí y algún proyecto ambicioso en Lituania con el mismo cuerpo técnico que todavía se tiene que definir. Estamos abiertos a todo. No nos importaría jugar en Lituania o en Europa. Cuando sales te das cuenta que la gente se mueve mucho. Por nuestro equipo pasaron a prueba 30 jugadores de distintas nacionalidades”, señala Berruezo. “Yo llevaba toda la vida aquí desde pequeño y no veía otra cosa, pero ahora no me importaría”, añade Aizpún. Eso sí, su sueño sería volver a vivir una experiencia juntos.El propio Juan Antonio Camacho (exseleccionador de España y exentrenador de Osasuna) fue a verles jugar, “porque en nuestro equipo había un internacional de Gabón”.

Su estancia allí la han aprovechado para conocer Estonia, Letonia y Polonia, “aprovechando los parones de la Liga”. “Allí la vida era muy barata (dos euros el taxi, tres euros una hora en la bolera...) y aprovechamos para conocer aquello, además de distintos lugares de Lituania, ya que nos llevamos muy bien con dos hermanos lituanos del equipo, que eran porteros”.

Para ver los partidos, “venden el pan de ajo como aquí las pipas” y la verdura no la han probado hasta que han llegado a casa. Aizpún lo hizo por la vía rápida (avión), mientras que Berruezo optó por el coche con un entrenador: “Salimos y a las dos horas tuvimos que parar por nieve. Al día siguiente llegamos a Berlín, un día más y a París, y otro más a Pamplona. Una aventura”. Y vuelven a casa para Navidad. Felices. “Hemos jugado a fútbol, hemos hecho lo que nos gusta, hemos practicado inglés (alguna palabrota en lituano también hemos aprendido) y hemos vivido una buena experiencia. Una vez que sales, no quieres volver”.

las claves

liga lituana

ocho equipos y cuatro vueltas

Cuartos, a un paso de la Europa League. De los ocho equipos tres son de la Vilna. “El viaje más largo era a la costa (unas cuatro horas). Se juegan cuatro vueltas y los seis primeros vuelven a enfrentarse y cuentan los puntos anteriores. El octavo desciende. El penúltimo juega por la permanencia. Los cuatro primeros juegan Europa League siempre que uno de ellos gane la Copa. No fue así y al terminar cuartos nos quedamos fuera”, comenta Berruezo. “Éramos los únicos que jugábamos el balón y recibíamos muchas patadas. Los árbitros eran permisivos con ellos, y el seleccionador lituano dijo que si habían ido españoles allí era porque no tenían nivel para jugar en España”.

borja aizpún

Fecha y lugar de nacimiento. 8/7/1997, Pamplona.

Posición. Lateral derecho.

Trayectoria. Llevaba 12 años en Osasuna, en los que había pasado por todas las categorías. La última temporada jugó en el Iruña. En verano empezó su aventura en el Utenis Utena.

“En la Liga lituana hay más nivel del que puede parecer, con internacionales lituanos en los mejores equipos”

BORJA AIZPÚN

iker berruezo

Fecha y lugar de nacimiento. 29/11/1995, Pamplona.

Posición. Defensa central.

Trayectoria. El jugador navarro estuvo en las categorías

inferiores de Osasuna hasta llegar al Promesas. La temporada

pasada jugó en el filial del Oviedo. En julio fue al Utenis Utena.

“Cuando llegamos, a mitad de temporada, el entrenador era nuevo y había echado a todos los jugadores menos a tres”

iker berruezo