La primera carrera, celebrada en 1992

El cross de la Chantrea tiene buen relevo

Los pioneros que en 1992 pusieron en marcha el cross popular de la Chantrea han dejado paso a otro grupo del barrio, que ya tiene todo preparado para la carrera que se celebrará el 16 de diciembre

Un reportaje de Kepa García. Fotografía Unai Beroiz - Lunes, 11 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

De pie, de izquierda a derecha, Imanol Lapeña, Antxon Barbería, Koldo Pérez, Xabier Aristu e Iñaki Mendiorotz. Segunda fila, agachados de izquierda a derecha, Edorta Osaba, Idoia Muruzábal y Xabier Portillo. En primera fila, Cristina Manzano, Isabel Ollo

De pie, de izquierda a derecha, Imanol Lapeña, Antxon Barbería, Koldo Pérez, Xabier Aristu e Iñaki Mendiorotz. Segunda fila, agachados de izquierda a derecha, Edorta Osaba, Idoia Muruzábal y Xabier Portillo. En primera fila, Cristina Manzano, Isabel Ollo (Unai Beroiz)

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De pie, de izquierda a derecha, Imanol Lapeña, Antxon Barbería, Koldo Pérez, Xabier Aristu e Iñaki Mendiorotz. Segunda fila, agachados de izquierda a derecha, Edorta Osaba, Idoia Muruzábal y Xabier Portillo. En primera fila, Cristina Manzano, Isabel Ollo

La primera carrera, celebrada en 1992, registró una asistencia de 90 adultos y 40 menores. A la del año pasado, que cumplía el 25 aniversario, se apuntaron más de 1.400 corredores en total y para la presente edición esperan una cifra de participación similar, lo que convierte al Cross Popular de la Chantrea en una de las pruebas con mayor prestigio de las que se celebran en Navarra y desde luego una de las más populares, solo superada por la de San Silvestre.

Casi todo el mérito hay que atribuirlo a un reducido grupo de amigos, aficionados al atletismo, que un buen día decidieron organizar una carrera popular por el barrio cuando este tipo de iniciativas no eran muy habituales, al menos no con la dimensión que ha adquirido el fenómeno en los últimos años.

Aquella idea que pusieron en marcha Antxon Barbería, Xabier Aristu, Iñaki Mendiorotz, Koldo Pérez, Imanol Lapeña, Jesús Ortiz, Toño Ansorena y Txuma Santesteban sigue en marcha, tan sana como entonces, convertida por méritos propios en una de las señales de identidad en el ámbito deportivo del barrio.

Dicen que nunca llegaron a imaginar, en aquellas primeras reuniones que hicieron para comenzar a hilvanar el proyecto, que el cross pudiera cumplir 25 ediciones. Echan la vista atrás y recuerdan con cierta nostalgia lo que han tenido que pasar en este tiempo para llegar hasta aquí, lo complicado que a veces resultó tenerlo todo listo para el día de la prueba;vicisitudes de todo tipo, como la concesión de los permisos, la exigencia de seguros para los participantes o los caprichos que la madre naturaleza tenía preparados para ciertos días de carrera.

un relevo necesarioTienen motivos de sobra para estar orgullosos, pero reconocen que estaban cansados y que era necesario un nuevo relevo -un término muy relacionado con el atletismo, que utilizan en varias ocasiones durante la charla- que continuara la tarea.

La organización de la carrera de este año será la primera que no recae bajo su responsabilidad directa. Como reconocía Iñaki Mendiorotz, llevaban bastante tiempo buscando la mejor opción para pasar el testigo a otro grupos de vecinos del barrio que se encargara de organizar la prueba bajo los mismos parámetros que hace un cuarto de siglo la vio nacer. “Ya llevábamos bastante tiempo dándole vueltas a la idea de dejarlo porque creímos que había llegado el momento de que fueran otros los que se encargaran de organizar el cross del barrio”.

La búsqueda no resultó complicada. Desde el principio, aseguró Antxon Barbería, se fijaron en un grupo de vecinos del barrio aficionados al atletismo que formaban el club Txantreako Korrikamari, a los que plantearon a principios de año la posibilidad de hacerse cargo de la organización del cross.

Dijeron que sí y antes del verano comenzaron las reuniones para lo que en política se conoce como una transición tranquila, ya que desde el principio quedó claro que los pioneros iban a estar a su lado ayudando y aconsejando en todo lo que fuera necesario. Unos y otros se reunieron la semana pasada para ultimar los detalles. Junto a los veteranos se encontraban Cristina Manzano, Xabier Portillo, Idoia Muruzábal, Marta Flamarique, Isabel Ollo, Marian Urmeneta, Edorta Osaba y Mikel Portillo.

“era un deber moral”“Teníamos el deber moral de continuar este proyecto que ya estaba muy consolidado y formaba parte del barrio. Era una obligación para lo que supone para el vecindario y por la propia carrera, posiblemente la más prestigiosa de Navarra” comentó Cristina Manzano.

En parecidos términos se expresó Isabel Ollo, que además introdujo una cuestión que resulta fundamental en todo el grupo, tanto en los antiguos como en los que acaban de asumir la organización del cross. “Nos daba pena que se perdiera o que pudiera terminar en manos privadas, como ha sucedido en algunas pruebas de nuestro entorno, que lo plantean más como una forma de ganar dinero”.

Para Antxon Barbería, la cuestión fundamental reside en mantener el carácter popular de la carrera y la mejor forma de conseguirlo es que siga sin haber premios en metálico. “Recuerdo que un año nos llamó un corredor que había ganado en la edición anterior para pedirnos una serie de condiciones económicas para participar. Lógicamente le dijimos que no. No buscamos eso”.

En este punto, como en casi todo, no hay diferencias de criterios entre los que organizaron las anteriores ediciones y los que van a hacerlo de ahora en adelante. Sí parece que pueda haber nuevas propuestas que tienen que ver con las redes sociales y las nuevas vías de comunicación de cara dar a conocer la prueba, pero la esencia no se cambia.

El presupuesto con el que cuentan procede de las inscripciones -12 € para los adultos y 2 € para los txikis- y de algunas aportaciones de los comerciantes del barrio. Una vez resuelto el dilema del premio que ofrecerán a los primeros clasificados, que como dijo Marta Flamarique se mantendrá en secreto hasta entonces, quedaban por perfilar los últimos detalles y aunque cuentan con el apoyo de los veteranos y la tranquilidad que ofrece su experiencia en este tipo de gestiones, se percibía cierto nerviosismo ante la cercanía de la fecha de la prueba. El relevo está listo.

la prueba

Circuito por el barrio

8 kilómetros. Para los más pequeños -desde 3 a 14 años- se han preparado recorridos que van desde los 150 metros a los 800 metros;para el resto de participantes, el trazado contará con 8 kilómetros. Comenzará en el paseo del Arga junto a la calle Padre Andoáin y discurrirá por el parque de Irubide, camino del Molino de Caparroso, calle Bizkarmendia, calle Ezcaba, parque del Mundo, calle San Cristóbal y terminará junto al instituto Padre Moret-Irubide. Las pruebas para los txikis comenzarán a partir de las 10.30 horas y la principal a las 12 horas. Todos los participantes que lleguen a la línea de meta recibirán un regalo que acredite su participación.

etiquetas: cross, chantrea, deporte