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Lantxurda

Soniquete compulsivo

Por Rafa Martín - Martes, 12 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

la Navidad, ya está aquí. Las luces y el despertar del ansia compulsiva compradora se encargan de recordárnoslo machaconamente desde hace ya unos días. Son fiestas que no dejan indiferente a nadie. A muchos, porque las idolatran y a otros tantos, por que les desagradan hasta el extremo de llegar a odiarlas. El soniquete de su música, los villancicos, contribuye a ello. Esas a veces cargantes melodías nos martillean año a año y no nos podemos quitar de la cabeza, y que todos nos sabemos de memoria, empezamos a escucharlas reiterativamente por todas partes desde principios de mes hasta el 6 de enero. Linda Blair, una psicóloga británica, defiende la teoría de que tal hostigamiento melódico puede ser dañino para la salud. Sobre todo para quienes trabajan en los comercios, que pueden llegar a agobiarse por tal runrún. Sostiene que si no se logra desconectar de este ambiente musical es difícil concentrarse en otras cosas, lo que supone un nocivo gasto de energía al intentar no escuchar algo que te envuelve constantemente. Hay incluso quien asegura que cuanto más escuchas una música, más animadversión va a generarte al final, por mucho que al principio te encandilase. Estas melodías forman parte de estas fechas en las que uno tiene que ser feliz casi por obligación, solidario hasta la extenuación con las más variadas ONG y causas benéficas, y a gastar puñados de euros sin ton ni son sólo porque es Navidad. Eso sí, a gastar ayudan. Por eso suenan en las grandes y pequeñas superficies comerciales atronando todos los rincones, porque crean un estado emocional de bienestar artificial e incitan a comprar más y productos más caros. Cuanto más contento esté el posible comprador más fácilmente tira de billetera o de tarjeta. Las estrategias de marketing están haciendo estragos en nuestros hábitos y lo que antes era una costumbre entrañable ahora puede desembocar en un consumo desaforado. Así que cuidado con canturrear muchos villancicos.

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