El farolito

¿Tú crees?

Por F.L. Chivite - Miércoles, 13 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Admito que me gusta leer entrevistas a científicos. Todos ellos invariablemente sonrientes y optimistas. Les encanta decirnos cómo será el futuro: las cosas maravillosas que vamos a ver. Siempre digo que la curiosidad es una buena razón para no suicidarse (a falta de otras, claro). Rafael Yuste, un neurobiólogo de la Universidad de Columbia (otro eminente exiliado de la ciencia española), está trabajando en el llamado Proyecto Brain, tratando de mapear el cerebro humano neurona a neurona para observar su actividad al completo: “como si estuviésemos viendo cada pixel de una película por televisión”, dice. Y añade: “Será posible manipular los recuerdos manipulando el cerebro de las personas.” Vale. Supongo que lo dice con buena intención. Según Steve Wozniak, cofundador de Apple, otro filántropo bienintencionado, hablaremos con nuestros ordenadores, nos mirarán y sabrán lo que sentimos, serán nuestros mejores amigos y quienes mejor nos conozcan. De hecho, Adam Cheyer, cofundador de Siri, dice que los asistentes de voz ya están aquí y que van a ser más importantes que los smartphones. El ingeniero molecular George Church, el tecnólogo Javier Sirvent y el profesor Andy Miah aseguran, entre otras cosas, que pronto se podrá construir una casa en pocos minutos, se insertará el conocimiento directamente en nuestro cerebro sin que se tenga que dedicar demasiado tiempo a aprender y habrá nanorobots integrados en el cuerpo que repararán las células enfermas desde el interior de nuestro organismo. Ah, y ya hay unos cuantos laureados científicos que afirman risueños que gracias a la terapia génica la esperanza de vida se duplicará en este siglo. ¿No es maravilloso? Supongo que lo es. Ellos lo cuentan como si lo fuera. Pero no sé. Me parece que fue el Diablo (o en todo caso Flaubert) el que dijo que a medida que la humanidad se perfecciona, el hombre se degrada. ¿Tú crees?