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“Somos personas al 100% y queremos ser ciudadanos al 100%”

Personas con diversas capacidades compartieron públicamente y visibilizaron con su testimonio personal cómo viven día a día desde el hecho de que el mundo que les rodea no es accesible

Un reportaje de Lola Cabasés Hita Fotografía Iban Aguinaga - Miércoles, 13 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

somos personas al cien por cien y queremos ser ciudadanos al cien por cien” manifiesta Humberto Pérez de Leiva, una persona con discapacidad orgánica que ayer compartió plataforma reivindicativa con otras cinco personas, exponentes todas ellas de la diversidad funcional que hay en la sociedad navarra. Sofía de Esteban, Vanesa Alonso, Íñigo Juango, Yaiza Íñigo, Juan Luis García y el citado Humberto Pérez de Leiva dieron visibilidad a una realidad que hoy agrupa a unas 41.000 personas en Navarra, más sus familias, y apelaron desde el improvisado escenario del patio de civivox Condestable de Pamplona a trabajar por una sociedad accesible. Y es que, como señala el lema del Día Internacional de la Discapacidad de este año y titula su manifiesto, “sin accesibilidad universal, no hay derechos humanos para las personas con discapacidad”.

Sofía de Esteban, persona con discapacidad auditiva y signante de lengua de signos, comenzó su intervención en el idioma que utiliza y nadie entendió lo que decía. La presentadora y coordinadora del acto, la periodista Cristina Ochoa, llamó la atención al público sobre este hecho. Primer guiño de la jornada reivindicativa. Un intérprete solventó la situación y trasladó las palabras de Sofía. “Soy una persona que nació sorda y los recursos que hay no me funcionan para vivir”. “Hay una preocupación por integrar el euskera, el inglés pero no se atreve nadie a incluir el lenguaje de signos y quienes lo usamos y lo necesitamos también somos parte de la sociedad”.

Vanesa Alonso, de 22 años y persona con discapacidad cognitiva, le siguió en el turno. Esta joven a la que le gusta bailar y es “lo feliz que puedo” encuentra dificultades para comprender lo que le dicen. “Vamos al médico y no entendemos lo que nos está diciendo”, por eso pidió esfuerzo, comprensión y, por ejemplo, añadió, poder ejercitar su derecho a acceder a la universidad sin las barreras que existen... “como esa terminología tan rara. Si logramos que haya verdadera inclusión en todos los ámbitos, lograremos que la sociedad sea mayor y mejor”.

Íñigo Juango, persona con discapacidad visual aunque con un resto visual, dijo, es aficionado a la radio, el deporte y la música, centró su relato en las dificultades que encuentra en los centros oficiales a la hora de esperar el turno. “Hay pantallas donde aparece la letra y el número de tu turno pero no lo indican con voz, con lo que yo no me entero”. Algo parecido ocurre en el transporte interurbano por carretera. “Para el bus y no sabemos en que parada estamos”, señaló al tiempo que contó como en la nueva Estación de Autobuses había megafonía;un servicio que “solo estaba para decir que no puedes fumar y que por tu propio interés no pierdas de vista tus pertenencias. Participé en un programa en la Ser para reivindicar que la megafonía tenía que dar otra información más útil y lo que logré es que ya no haya megafonía. Lo consideré una burla. Tengo un resto visual y yo me puedo apañar pero otras personas no y hay que lograr accesibilidad para todas las personas”.

Después le tocó el turno a Humberto Pérez de Leiva, persona con discapacidad orgánica, algo que apenas tiene visibilidad, “aparentemente no estamos enfermos”, lamentó tras comentar que padece diabetes pero como él hay otras personas aquejadas de fibromialgia, parkinson, problemas renales o de otras índoles que topan con la incomprensión y dificultades del resto “en cuanto salimos del armario”. Puso como ejemplo el ámbito laboral y el temor de muchos empresarios a contratarles porque “por desconocimiento, creen que no podemos rendir, y se nos excluye”. Opina que se ha avanzado pero que “queda mucho que pelear. Somos personas al cien por cien y queremos ser ciudadanos al cien por cien”, reclamó.

bucle magnéticoPasó el micrófono a Yaiza Íñigo, una joven de 24 años que se presentó como una persona con discapacidad auditiva no signante y portadora de dos implantes cocleares. Al comenzar su intervención, la organización inundó el espacio con el ruido ambiente que Yaiza se ve obligada a sufrir cuando no se tiene en cuenta esta circunstancia, la cual puede solventarse con bucles magnéticos. “Se trata de filtrar ruidos. Hacen falta bucles magnéticos”. El bucle magnético reduce el ruido de fondo de manera significativa, mejorando así la inteligibilidad. El bucle filtra los sonidos de fondo no deseados y puede ser usado por muchas personas al mismo tiempo. Es posible encontrar sistemas de bucle magnético en auditorios, teatros, cines, iglesias, salas de reuniones y, en general, espacios de servicio público pero hay pocos, dijo Yaiza, quien reclamó bucles magnéticos para la eliminación de esta barrera.

Y el micrófono llegó a Juan Luis García, persona con discapacidad física que ha relatado su experiencia en el libro Todo sobre mi ictus. Aquejado de una parálisis en toda la parte izquierda de su cuerpo, “desde la oreja”, dijo, destacó que “la barrera es la sociedad”. Su intervención fue tan práctica como las de sus compañeros. “He ido al baño y me han tenido que acompañar. Al volver, no podía subir la rampa. Ayer en un bar tuve dificultades para entrar porque había una doble puerta y, claro, si vas con silla de ruedas... más vale que el camarero se dio cuenta”. Pese a todo opina que hay más concienciación social ante la discapacidad “necesitamos empatía”, concluyó.

Hubo más protagonistas ya que Maider Lazcoz, Mª Ascensión Labarta, Jesús Zapata, Nacho Beaumont Guembe y Cristina Mondragón leyeron el manifiesto que reclama accesibilidad universal, porque sin ella no hay derechos humanos.