la carta del día

Sobre el chico desnudo

Por Carmen Abián - Jueves, 14 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

todos nos hemos enterado de la noticia del hombre que caminaba desnudo por la avenida Zaragoza en la tarde de ayer. A los 15 minutos de que sucediese yo recibí en cinco grupos distintos de WhatsApp el vídeo de la noticia. Definitivamente las redes sociales son muy poderosas. Y yo me pregunto: ¿Qué ocurre para que alguien grabe, y muchos otros difundan, un vídeo de una persona que está claramente enferma y fuera de la realidad? ¿Por qué a nadie se le ocurre grabar y difundir un vídeo de una persona vomitando en la avenida Zaragoza? ¿Por qué se respeta más la privacidad de unos enfermos que otros?

Creo que parte de la explicación sería la curiosidad, los síntomas son muy llamativos y poco habituales en nuestra vida cotidiana. La población en general tiene un gran desconocimiento sobre la enfermedad mental probablemente porque tradicionalmente se le ha dado la espalda a estos trastornos. Tendemos a aislar a estas personas por miedo, por vergüenza, porque son distintos o resumiendo, por desconocimiento. También existe una falsa creencia de inmunidad hacia la enfermedad mental, el “esto a mí no me va a pasar nunca”. Todos pensamos que una mala gastroenteritis nos puede hacer vomitar en la avenida Zaragoza, pero pasearnos desnudos por ahí ¡eso es otro cantar! Cómo si el chico de ayer hubiera elegido libremente hacerlo... Todo esto provoca un alejamiento de la enfermedad mental y muchas dificultades para empatizar con ella.

Según datos oficiales, un 20% de la población española sufrirá problemas mentales a lo largo de su vida. De este 20%, en torno a un 2-3% serán trastornos psicóticos, esos que, como le sucedió al hombre desnudo, nos confunden y no nos permiten diferenciar la realidad de la alucinación. Pueden afectar a cualquier persona, incluidos tú y yo, y muchos de ellos se encuentran aislados y discriminados socialmente, lo que dificulta mucho su recuperación.

Mi propósito con este artículo es que cuando recibamos un vídeo como ese, nos paremos a pensar en qué me beneficia a mí difundirlo y qué consecuencias puede tener para la persona enferma. ¿Qué ocurrirá cuando gracias a la medicación el chico desnudo vuelva a la realidad y alguien le cuente o le enseñe lo que ha hecho? ¿Cómo se sentirá cuando vuelva a trabajar y le señalen con el dedo? ¿Qué sentirá su madre, su padre, su pareja, sus hijos o su mejor amigo? Y para terminar, ¿cómo te sentirías tú si fueras el hombre desnudo?

La autora es psicóloga