Bruselas abre la segunda fase, la más difícil, en las negociaciones del ‘brexit’. La UE rebaja las expectativas para la reforma del euro a corto plazo

Alemania y Francia pretenden diseñar por su cuenta la nueva arquitectura de la eurozona en 2018

Sábado, 16 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Emmanuel Macron y Angela Merkel, durante la rueda de prensa en la cumbre europea.

Emmanuel Macron y Angela Merkel, durante la rueda de prensa en la cumbre europea. (Foto: Efe)

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Emmanuel Macron y Angela Merkel, durante la rueda de prensa en la cumbre europea.

bruselas- Los líderes de la UE celebraron ayer una cumbre sobre el euro sin el Reino Unido, donde enfriaron las expectativas de emprender a corto plazo la profunda reforma de la eurozona que piden algunos países como Francia o Alemania.

Los jefes de Estado debatieron por primera vez las propuestas para reforzar la eurozona, aunque no se esperaban decisiones concretas. Solo se dio prioridad a las iniciativas menos conflictivas y fijaron para marzo de 2018 una nueva cumbre del euro, y junio para consensuar una hoja de ruta con los pasos para los próximos cinco o diez años.

La cumbre ha mostrado la división creada entre los halcones de la disciplina fiscal (Alemania, Holanda o los bálticos), y los defensores de mayor integración (Francia, Italia u otros países del sur). “Los líderes estuvieron de acuerdo en mi propuesta de que en los próximos seis meses el trabajo de nuestros ministros de Finanzas debería concentrarse en las áreas dónde hay más consenso”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en una rueda de prensa.

Para completar la unión bancaria es necesario implementar el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos y el cortafuegos del Fondo Único de Resolución bancaria. “Las discusiones continuarán sobre otras ideas que necesitan más tiempo para madurar y una perspectiva más larga”, afirmó Tusk.

Entre las iniciativas con menos consenso se cuentan la creación de una capacidad fiscal que permita estabilizar la eurozona en casos de crisis que golpeen a un único país, una función para la que Francia proponía un presupuesto de la zona euro que no ha cosechado simpatías.

También la simplificación de las reglas de disciplina fiscal o la creación de un ministro de Economía para la Unión, planteados por Bruselas. Tusk señaló que junio de 2018 “podría ser el momento para tomar las primeras decisiones”, sin precisar cuál será la ambición de una “hoja de ruta” que podría ser desde una mera declaración de intenciones hasta una propuesta de medidas concretas en función de dos factores: el consenso que se logre y la formación de Gobierno en Alemania.

Hay química entre Merkel y Macron, y dejaron claro que pretenden acordar por su cuenta la nueva arquitectura de la eurozona en 2018. “El objetivo es poder converger en el mes de marzo porque en ese momento una etapa política habrá pasado en Alemania”, dijo Macron, que reconoció que la estabilidad y fortaleza de Alemania son imprescindibles para avanzar.

Merkel aseguró que cuando haya esta “convergencia” encontrarán una “solución común” y señaló que con la vuelta del crecimiento y del empleo “es el momento de llevar a cabo reformas estructurales y promover más la Unión Económica y Monetaria”.

Por su parte, el primer ministro de holandés, Mark Rutte, advirtió de que los países deben hacer reformas a nivel interno antes abordar otras iniciativas y señaló que “no tiene sentido hablar de propuestas si no se está de acuerdo en el objetivo”. - Efe

las claves

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ve realista lograr un acuerdo antes de marzo de 2019

bruselas- Los países de la Unión Europea acordaron ayer en la segunda jornada de la cumbre pasar a la segunda fase de las negociaciones sobre el brexit, dedicada a enfocar la futura relación entre Londres y Bruselas, cerrar interrogantes clave del divorcio y al periodo de transición.

“Los líderes de la UE acuerdan pasar a la segunda fase de las negociaciones del brexit. Felicidades a la primera ministra (británica) Theresa May”, escribió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en Twitter. El político polaco aseguró que alcanzar un acuerdo completo para marzo de 2019, cuando Londres debe abandonar la Unión, es “realista y, por supuesto, dramáticamente difícil”.

“La segunda fase será, creo, más exigente y desafiante que la primera”, añadió el ex primer ministro, quien también destacó la unidad de la UE en la primera etapa que deja buenas impresiones en los líderes, los “esfuerzos constructivos” de May y el “duro trabajo” del negociador jefe comunitario, Michel Barnier. Tusk manifestó además su deseo de que la unidad de los socios de la Unión perdure en la nueva fase.

La brevedad del procedimiento entre los 27 dirigentes nacionales, ya sin la líder británica, para dar su visto bueno este viernes al divorcio del brexit evidenció que el camino estaba desbloqueado. La ratificación formal del texto apenas duró 10 minutos. El documento firmado deja claro hasta qué punto urge resolverlos: “Las negociaciones en la segunda fase solo pueden progresar si se respetan plenamente todos los compromisos adquiridos en la primera y se traducen fielmente a leyes lo más rápido posible”.

Los Veintisiete subrayaron, asimismo, que todos los instrumentos reguladores, presupuestarios, judiciales, de supervisión y ejecución existentes en la Unión seguirán vigentes en el territorio británico durante la transición. Por delante queda un buen número de tareas.

problemas a resolverLos líderes de los Estados miembros hablaron de los enigmas que quedan por resolver. “Reino Unido tiene que decirnos qué quiere y tenemos que ver si es compatible con nuestros deseos. La segunda fase será aun más dura”, vaticinó la canciller alemana, Angela Merkel. Emmanuel Macron añadió: “Para el acuerdo futuro no puede hacer diálogos bilaterales ni sectoriales”. El presidente español, Mariano Rajoy, argumentó: “Lo que quería expresar es que me gustaría que estas negociaciones avanzaran rápidamente. España quiere tener la mejor relación posible con Reino Unido”.

Otro de los problemas que más preocupa es la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, abogó por una duración de “en torno a dos años” y no renovable en el tiempo, para evitar así que los británicos queden en un “limbo europeo”. - Efe

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