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Rebajan de 3,5 a 2 años la pena al acusado del atropello mortal de un universitario en Pamplona

Enrique Conde - Sábado, 16 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El acusado, Asier E.M., en la vista oral, y en la parte superior derecha, el fallecido Emilio Rekalde.

El acusado, Asier E.M., en la vista oral, y en la parte superior derecha, el fallecido Emilio Rekalde.

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El acusado, Asier E.M., en la vista oral, y en la parte superior derecha, el fallecido Emilio Rekalde.

pamplona- La Sección Primera de la Audiencia de Navarra ha rebajado de 3 años y 6 meses de prisión a 2 años la condena impuesta a un conductor, Asier E.M., vecino de Burlada y de 25 años, que sobre las 4 horas del 27 de septiembre de 2015 atropelló al joven Emilio Rekalde Proaño, ecuatoriano, estudiante en la Universidad de Navarra de Publicidad y Relaciones Públicas y de 21 años, a la salida de un pub del barrio de San Juan de Pamplona y se dio a la fuga. La defensa del procesado solicitará previsiblemente en el órgano en el que fue juzgado que se le suspenda la pena de prisión y no sea encarcelado. En julio, la juez de lo Penal 3 de Pamplona impuso al acusado 2,5 años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia y 1 año más por omisión del deber de socorro. En la sentencia, que es firme, la Audiencia rebaja a dos años la pena impuesta por el homicidio por imprudencia y le absuelve de la omisión de socorro.

Al respecto de este último delito, los jueces citan una sentencia del Tribunal Supremo según la cual el tipo penal es aplicable desde el momento en que el causante de la situación de peligro se marcha del lugar, sin detenerse a prestar su colaboración en la atención de las víctimas, y sin preocuparse de si efectivamente estaban ya siendo auxiliadas. Pero cuando, según el Supremo, se está en un sitio tan concurrido como el escenario del accidente, cuando el responsable del hecho extrae de esa consideración la certeza de que no va a faltar el rápido aviso a los servicios sanitarios y el auxilio inmediato a las víctimas en tanto llega esa asistencia profesionalizada, y además puede intuir razonablemente que su aportación no sólo iba a resultar irrelevante, sino que además podía verse anulada por una instintiva reacción contraria de alguno de los presentes, no es desatinado negar la reprochabilidad penal de la conducta consistente en continuar su marcha. En este caso, según el Alto Tribunal, la conducta no llega a cubrir todas las exigencias del tipo del artículo que tipifica el delito de omisión del deber de socorro.

En el caso enjuiciado, el alumbrado era suficiente y la visibilidad buena en aquel momento y el acusado salió del lugar acelerado, rápido para el lugar y circunstancias, pero se refiere en concreto a las circunstancias del tráfico, no de la velocidad física a la que circulaba, velocidad que evidentemente resultó ser excesiva a la vista de que el parking estaba ocupado por una muchedumbre.

LA VÍCTIMA, NO DESAMPARADAEn el caso del atropello mortal del joven, según exponen los magistrados, no cabe duda alguna de la existencia de numerosas personas en el lugar en el momento del atropello que atendieron inmediatamente a la víctima y avisaron a los servicios de urgencia, que acudieron a atenderla. “No puede concluirse que hubiera habido un desamparo de la víctima. Ello unido a la falta de conocimiento por parte del acusado del alcance del atropello que realizó, de que fuera tan grave, permite establecer, como ha señalado el alto tribunal, que no llega a cubrir la conducta del acusado todas las exigencias del tipo penal”.

Respecto a la pena impuesta por el atropello mortal, la Audiencia indica que la pena correspondiente al delito de imprudencia grave es prisión de uno a cuatro años, por lo que la mitad inferior de la pena es prisión de uno a dos años y seis meses, y no concurren circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal. A juicio del tribunal, no se señalan en la sentencia apelada las concretas circunstancias por las que se impone la pena en el máximo de la mitad inferior, es decir, los 2,5 años. La pena a imponer, a partir del año de prisión, debe tener en cuenta dichas circunstancias relevantes como son que se ha indemnizado a los perjudicados y que el acusado se disculpó en el juicio oral.

atropello instantáneo y súbitoLa dinámica del atropello, según argumenta la Audiencia, revela que el mismo fue instantáneo, de forma súbita, lo que tuvo trascendencia para el conocimiento de la intensidad y gravedad del alcance, pero no puede apreciarse que la velocidad a la que circulaba fuera excesiva -como indicaba la sentencia recurrida-, y, por otra parte, el peatón se encontraba en la calzada. Además, resalta el tribunal, “la gente comenzó a gritar al acusado cuando siguió su marcha, después de haber tenido un incidente con dos personas”. Para los magistrados, “todos estos datos constatados revelan que la adecuación del reproche penal no deba superar la mitad inferior de la pena, pero sin alcanzar el máximo de la misma, por lo que se estima adecuada a tales circunstancias la imposición de una pena de dos años de prisión”.

las claves

Se le absuelve del delito de omisión del deber de socorro. La Audiencia estima el recurso presentado por la defensa del acusado ya que entiende que “no ha habido un desamparo a la víctima” al producirse el atropello en un lugar con numerosas personas que atendieron a la víctima y alertaron a los servicios de urgencia. Se basa en su resolución en una sentencia del Supremo que fija que cuando ocurre un hecho en ese tipo de circunstancias y que el hecho de que el acusado acudiera al auxilio podía resultar irrelevante e incluso generar una reacción contraria, no es desatinado negar el reproche penal en continuar con la marcha.

Reduce en seis meses la condena por el homicidio imprudente por imprudencia grave. El delito está penado con entre 1 y 4 años de cárcel. Se le impuso 2,5 años en el juzgado penal, pero la Audiencia considera que el hecho de haber indemnizado y pedido perdón exige modular la pena a tramo inferior (2 años).

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