‘el trenico’ . 50 años sin

Sábado, 16 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El guarda aguja de Estella, Doroteo Díaz Morales, en 1959, junto con otras personas.

El guarda aguja de Estella, Doroteo Díaz Morales, en 1959, junto con otras personas. (Foto: cedida)

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El guarda aguja de Estella, Doroteo Díaz Morales, en 1959, junto con otras personas.José Miguel Barbarin y Carlos Echávarri, dos de los impulsores del proyecto, con una foto antigua.Construcción del viaducto de Arquijas, entre Acedo y Zúñiga. Fotos: cedidasEl tren, en su viaje imaugural, a la altura de Zúñiga.Una imagen de la antigua estación de Zufía.
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EL 31 de diciembre de 1967 recorría por última vez las vías el Ferrocarril Vasco Navarro, que desde abril de 1927 había unido Estella-Lizarra con Vitoria-Gasteiz y después con Bergara. La puesta en marcha de aquel tren, conocido en la zona como El trenico, supuso un revulsivo para la comarca, en la que comenzaron los movimientos y traslados, tanto de personas como de mercancías. Este día de Nochevieja se cumplirán 50 años de este último viaje, y, por ello, un grupo de vecinos de la zona ha impulsado una exposición conmemorativa y ha editado un documental en el que se recogen testimonios y recuerdos de aquellos años de tren.

José Miguel Barbarin, Sergio Casi, Carlos Echávarri, Óscar Barbarin e Isidro Jiménez llevan meses trabajando en este proyecto, 50 años sin el trenico. que ahora ve la luz mediante una exposición que mañana se abrirá al público en la Casa de Cultura Fray Diego de Estella-Lizarra. El trabajo ha incluido además la edición de un documental de hora y media de duración, que se proyectará en el marco de la exposición.

trabajoEstos estelleses se lanzaron a este proyecto tras haber llevado a cabo anteriormente en la sociedad La Bota Elkartea una exposición sobre fotos antiguas de Estella-Lizarra comparándolas con la actualidad. “Siempre hemos tenido estas inquietudes, y cuando terminamos esta muestra nos preguntamos qué hacer. Se nos ocurrió que este 31 de diciembre se cumplian los 50 años del último viaje del tren, Hemos llamado a muchas puertas y por suerte prácticamente todas se nos han abierto de par en par”, recuerda José Miguel Barbarin.

Así, este grupo ha realizado un importante trabajo de documentación y búsqueda de datos, información, restos y lugares relacionados con el antiguo Ferrocarril Vasco Navarro en el que han contado con diversas colaboraciones

“Pensamos en algo mucho más sencillo, enterarnos de qué estaciones había, encontrar fotografías de la época y ver ahora qué es lo que queda, únicamente”, explicó Barbarin, que añade en este sentido que “al ir avanzando esto ha crecido porque había mucha información y hemos podido hablar con antiguos trabajadores, hijos de ferroviarios, los hermanos Munárriz que tenían una filmación, las fotografías de Domingo Llauró, Javier Suso, que es un gran conocedor de la historia de este tren, o la Fundación Sancho el Sabio de Vitoria”.

Así, en este trabajo han colaborado Esteban Pascual, Pedro Irulegui, Javier Suso, Iñaki Ainzua, Olaia Sánchez, Charo Moya, Jesús Díaz, Javier Ajona, los Hermanos Munárriz Lorenzo, Liberto Macazaga, Esther Centenario, Íñigo González, Domingo Llauró, Xabier Aramendia y José Ramón Osés. Además, se ha contado con el apoyo del Colegio Santa Ana de Estella, de COPE Estella-Cadena 100, de la citada Fundación Sancho el Sabio de Vitoria y de Imprenta Jordana.

memorias del ferrocarilEn lo que se refiere al material, los impulsores del proyecto consiguieron las memorias económicas que se conservaban del ferrocarril, donde había muchas fotografías. “Conseguimos al menos una de cada estación y además fuimos a Vitoria y desde allí recorrimos pueblo por pueblo el trazado del ferrocarril. , preguntando si quedaba algo, dónde estaba, etc. En Álava, como vía verde, está muy identificado incluso lo que no existe”, señalan.

El trabajo ha sido intenso y a pie de campo, de manera que, por ejemplo, en la zona de Zufía, se encontraron con vestigios de la estación. “Hemos limpiado y han salido 40 metros de andén en Zufía”, recuerda José Miguel Barbarin.

Las fotografías se han utilizado como base para el documental, de manera que se ha tratado de incorporar las máximas posible. A lo largo de los planos, estas imágenes se van fundiendo con las actuales. También se incluyen algunas de los años intermedios, los 80-90, cuando algunas estaciones estaban a punto de caer y algunas fueron recuperadas, como es el caso de las de Ancín y Murieta. “Hemos intentado dar una visión lo más global y lo más general posible de lo que fue”, resumen José Miguel Barbarin y Carlos Echávarri.

Junto a ellos, el audiovisual cuenta con los testimonios recogidos. Así, Javier Suso y Jesús Díaz cuentan la parte más técnica, sobre cuántas estaciones había, qué supuso el ferrocarril para la zona, etc. Después, se introducen las experiencias personales de Charo Moya y Xabier Aramendía como hijos de ferroviario, y de uno de estos antiguos trabajadores, Liberto Macazaga, que cuentan sus vivencias y cómo recuerdan el día del cierre. También interviene Domingo Llauró. El trabajo documental incluye tomas con dron y, además, en una tercera parte, se narra un cuento de Javier Suso, con la voz de Pedro Irulegui conmo narrador. “Es un relato corto que escribió Javier Sus, visto desde la perspectiva del revisor, sobre lo que pudo ser el último viaje. El texto es ficción, pero los nombres son reales”, explican.

En estas intervenciones se narra cómo fue el punto final de este ferrocaril. “Aunque, como en todo, no hay solo una razón, era una línea que perdía dinero, y además, fueron ganando auge los automóviles, el autobús, las carreteras, etc”. resumen Barbarin y Echávarri.

Tras el último viaje, la infraestructura del tren no tardó en desmantelarse. “La vía se retiró enseguida, hay alguna fotografía que tiene Domingo Llauró que en marzo de 1968, ya estaban quitando la vía. Todo lo que se podía fundir se retiró y las estaciones se fueron poco a poco abandonando”, explican.

Además de documentación sobre el propio funcionamiento del tren, también se ha incluido otra sobre las obras de construcción en 1927. “Es una de las obras mejor documentadas, está indicado todo cifra a cifra”, recuerda Barbarin.

mejorasLos impulsores de este trabajo 50 años sin el trenico recuerdan la importancia que tuvo esta línea para la comarca. “Hay que situarlo en el año 27, cuando se inaugura. Cuando la gente no salía de sus pueblos. Uno de los primeros cambios fue que se acabó un poco con la endogamia, la gente empezó a relacionarse con otras personas de la zona. Además, supuso trabajo ya que muchos vecinos pudieron trabajar en la construcción”. Junto a ello, el trenico facilitó los intercambios comerciales, la venta de los productos de la agricultura y la ganadería, y la comunicación con Vitoria. “Aquí la capital de referencia fue Vitoria, porque era a donde iba el tren”, indican

El tren facilitó las relaciones, la movilidad y los intercambios comerciales

La exposición se abre hoy en la Casa de Cultura Fray Diego de Estella-Lizarra

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