Cristiano pone el broche

mundial de clubes el real madrid gana la final con un tanto del luso

Roberto Morales Martin Dokoupil - Domingo, 17 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Los jugadores del Real Madrid, celebrando el título.

Los jugadores del Real Madrid, celebrando el título.

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Los jugadores del Real Madrid, celebrando el título.

Real Madrid 1

Gremio 0

REAL MADRID Keylor Navas;Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo;Casemiro, Kroos, Modric, Isco (Lucas Vázquez, m.73);Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, m.79).

GREMIO Marcelo Grohe;Edílson, Pedro Geromel, Walter Kannemann, Cortez;Michel (Maicon, m.84), Jailson, Ramiro (Everton, m.70), Luan;Fernandinho y Lucas Barrios (Jael, m.63).

Gol 1-0, m.53: Cristiano Ronaldo.

Árbitro Marvin Torrentera (México). Amonestó a Casemiro (m.27), por el Real Madrid.

Estadio Zayed Sports City Stadium de Abu Dabi. 35.500 espectadores. Lleno.

madrid- Cristiano Ronaldo volvió a ser decisivo en una final con un tanto de falta que fulminó al Gremio, proclamó campeón del mundo al Real Madrid por sexta vez, tercera desde el cambio de formato al Mundial de Clubes, y cerró un 2017 inolvidable para el madridismo, el mejor de su historia con la conquista de cinco títulos.

El Real Madrid sacó a relucir su cara de las finales, siete consecutivas ganadas, especialista en las grandes citas y con un Cristiano Ronaldo decisivo, lanzado en el final de año con un puñado de récords que premian su hambre insaciable en el terreno de juego.

Una falta lejana a los 53 minutos la convirtió en gol con un disparo que se coló entre la barrera y botó para ser imposible de parar.

Zinedine Zidane y su grupo de jugadores pasan a la historia del Real Madrid cerrando el año con más títulos, cinco, con un Mundial de Clubes que pone el broche. Tuvo que pelearlo en una final de mayor nivel que el torneo. El Gremio mostró desde el inicio que el nivel competitivo ascendía y que para derribarle haría falta esfuerzo más fútbol.

Su presión alta de inicio fue un mensaje de intenciones con el objetivo de anular la creación de juego madridista. La dureza en sus entradas, un golpe bajo que dolió al equipo blanco en el arranque. Cristiano clamó al cielo con los tacos de Geromel en un gemelo cuando no se habían cumplido dos minutos, en una entrada por detrás sin opción ninguna de disputar la pelota. No recibió ni amarilla de un colegiado que bajaba el nivel de las amonestaciones.

Nada frenaría el ímpetu del Real Madrid, que ante las dificultades comenzó adueñándose del balón como primer paso en la búsqueda del éxito. Aparecieron Modric e Isco en su mejor versión, los dueños del juego, y solo faltaba enganchar algún balón a los puntas blancos.

Todo hacía indicar que era cuestión de tiempo y en la reanudación se liberó el Real Madrid de presión y encerró a su rival. Con más comodidad por el bajón de fuerzas del Gremio, comenzó a llegar con peligro con un latigazo de Cristiano. El portugués estaba en todo, siempre con protagonismo en las grandes citas.

De una de las pocas llegadas a área madridista nació una petición de penalti del Gremio. Ramiro fue derribado por Ramos tras soltar un mal centro. El colegiado no pitó nada y segundos después sí señaló una clara falta que provoco Cristiano tras una bicicleta. Su disparo fue el gol que decidió la final. Nacía un nuevo partido para el Gremio, que debía arriesgar más pero no tenía fuerzas. El Madrid sólo esperó el final.

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