La cumbre de los halcones

La victoria de la ue frente a Theresa May no consigue disipar las dudas sobre el futuro de la zona euro ni sobre la reforma del sistema de asilo europeo

Domingo, 17 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

La canciller alemana, Angela Merkel, durante la cumbre europea el pasado viernes en Bruselas.

La canciller alemana, Angela Merkel, durante la cumbre europea el pasado viernes en Bruselas. (Foto: Efe)

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La canciller alemana, Angela Merkel, durante la cumbre europea el pasado viernes en Bruselas.

A veces un enemigo exterior no basta. Tras la última cumbre europea del año, los Veintisiete pueden empezar sus vacaciones navideñas y el consabido balance de 2017 si no con euforia, al menos sí con cierta moderada satisfacción. La estrategia ha dado resultado. Los Veintisiete han permanecido unidos y Theresa May ha cedido en los términos del divorcio del brexit. La argucia británica de intentar dividir y vender no ha dado resultado, al menos hasta el momento. Algo parecido sucede con los primeros pasos hacía una política de Defensa común motivados por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el portazo británico, el socio que siempre ha puesto palos en las ruedas hacía una mayor integración en este ámbito. La UE es consciente de que el equilibrio vigente desde la Segunda Guerra Mundial es más frágil que nunca y, aunque la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia ya supuso un punto de no retorno, el nacimiento de la PESCO ( la cooperación estructurada permanente) abre la puerta a que los países europeos poco a poco, venzan sus históricas diferencias, vigentes desde el nacimiento del club comunitario.

Pero aunque los enemigos comunes unen, a veces no son suficientes para sanar todas las heridas. La cumbre de esta pasada semana en Bruselas demuestra que el club comunitario sigue sumido en la desorientación y que las brechas abiertas en los últimos años siguen dividiendo a los socios comunitarios. Las dificultades de Angela Merkel para formar una coalición de Gobierno también imposibilitan que pueda volver a marcar el paso de los socios europeos.

Su debilidad empieza a ser aprovechada por sus enemigos. En este periodo de interinidad todo indica que la canciller ha vivido su gran derrota en la política europea y que una vez alcanzada la cancillería, nada cambiará. El presidente permanente del Consejo, Donald Tusk, ha abierto la veda a enterrar de manera definitiva el sistema de reparto de refugiados auspiciado por la líder germana que aspira a convertir el sistema temporal de 2015 en permanente. Aunque la Comisión Europea ha reaccionado airada, el grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) no puede ocultar su satisfacción. A pesar de que los intentos de reformar la política de asilo europea y la gestión de los flujos de migrantes siguen en la agenda europea, todo indica que el enfoque ha cambiado para siempre y que el nuevo motor francoalemán no será capaz de conseguir que los países del Este , que han boicoteado sin descanso el sistema ideado por Merkel con ayuda de Bruselas, den su brazo a torcer. Los halcones de la inmigración están ganando.

Algo muy parecido sucede con ese gran salto adelante que Bruselas propone en la reforma de la zona euro con la inestimable ayuda de Emmanuel Macron. La última cumbre europea del año vivió una segunda revuelta, esta vez protagonizada por los guardianes de la ortodoxia fiscal, los halcones de la austeridad presupuestaria comandados no por Ángela Merkel sino por el primer ministro holandés Mark Rutte. Aunque Berlín se haya mostrado de perfil en esta cita europea, es bien conocida su aversión a muchas de las medidas que plantea la Comisión Europea, en línea con Rutte.

macron, a la esperaMacron, como gran contrapunto a la inflexibilidad germana, ha apostado por la espera y por adoptar un pragmatismo muy merkeliano. Si bien no renuncia a sus propuestas no está dispuesto a romper la cuerda con Berlín presionando a la canciller en un momento tan delicado. El líder socialista alemán Martin Schulz puede convertirse en el gran aliado del presidente de la República francesa si supedita una nueva Gran Coalición con Merkel a la reforma de la zona euro en unos términos muy parecidos a los que defienden Bruselas y París. Macron lo sabe y espera. La gran incógnita reside en si un renovado motor francoalemán con los socialistas alemanes presionando al canciller será capaz de vencer la resistencia de los halcones de Norte quienes habían tenido en Ángela Merkel a su líder natural durante todos estos años de la crisis de deuda. La UE termina el año con casi las mismas dudas con las que comenzó. Sigue esperando a Berlín, a Merkel y a Schulz. Sigue esperando encontrarse a sí misma.

oriente medio

postura Unánime sobre Jerusalén

La UE apuesta por los dos Estados. Dentro de la capacidad de los enemigos para unir al club comunitario, el mismo cierre de filas respecto al brexit se ha producido ante la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Los Veintiocho siguen defendiendo su apuesta por los dos Estados y ningún socio parece deseoso de romper el tradicional consenso. La brecha entre la UE y EEUU se sigue agrandando, pero la gran incógnita reside en si los Veintiocho asumirán un papel más protagonista en el conflicto de Oriente Medio y si esta posibilidad puede originar disputas internas.

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