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La otra crónica

Conexión helada

Por Javi Gómez - Domingo, 17 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

últimamente hace bastante frío en El Sadar. La temperatura ambiente parece que se traslada a la grada del campo. Parece que la conexión entre el equipo y los aficionados está un poco destemplada y, eso, es lo más preocupante ahora mismo, más allá de la racha del equipo.

Osasuna jugó ayer su mejor partido en los últimos tiempos. El equipo de Diego Martínez jugó con más fluidez, consiguiendo que el balón llegase a la línea de fondo para centrar e intentar aprovechar la pólvora que el conjunto tiene arriba, que es mucha y variada.

Durante la primera parte, los rojillos fueron netamente superiores, pero de nuevo un error (otro más) permitió al Numancia empatar. Aunque Xisco volvió a adelantar a los rojillos, el equipo de Diego tiene que pulir esos errores, le están costando ya una serie de puntos demasiado pesada.

En la segunda mitad el equipo bajó sus prestaciones, aunque no ostensiblemente, hasta llegar al tramo final del partido.

Tras el empate, el equipo no embotelló al rival, no agobió y acabó por conceder otro punto en casa, esta vez en uno de sus mejores partidos

Ahí, de nuevo, el equipo no pudo aguantar el resultado (y no es la primera vez, solamente hay que recordar encuentros como la Cultural o el Alcorcón). Solamente en el vestuario saben si los errores que se cometen en esos minutos tienen procedencia futbolística o mental, pero hay que arreglarlos. Osasuna está perdiendo parte de sus opciones de luchar por el objetivo (por la promoción, ya ni por el ascenso) por la cantidad de puntos que se están yendo de El Sadar. En casa están buena parte de las opciones de aspirar a nada.

Ayer Torró afeó un muy buen partido por su parte con una falta tonta muy peligrosa. El Numancia supo aprovecharla y echó un jarro de agua fría

Y entonces Osasuna no reaccionó. El equipo rojillo no intentó embotellar a su rival, empujarlo, intentarlo de manera diferente a lo que había en el plan inicial. El Numancia no sufrió en esos minutos para llevarse el punto.

Eso parece que se transmite a la grada, porque ayer tampoco empujó al equipo a por la victoria en esos últimos minutos. Y por ahí Osasuna está perdiendo parte de su fuerza, falta ese puntito de conexión mutuo entre el campo y la grada que tiene que hacer al estadio rojillo un campo temible.

Osasuna irá hacia arriba, seguro, pero lo primero que tiene que lograr el equipo es volver a calentar esa conexión entre la grada y el campo.

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