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¿Es la escuela lugar para el móvil?

La dependencia del móvil entre los adolescentes ha llevado a Francia a prohibir su utilización en escuelas e institutos. En Navarra cada centro tiene su propia regulación y, en general, no está permitido salvo si tiene carácter didáctico

Un reportaje de María Olazarán Juanmartiñena. | Fotografía Iban Aguinaga - Domingo, 17 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Tres estudiantes chatean en un descanso.

Tres estudiantes chatean en un descanso. (IBAN AGUINAGA)

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  • Tres estudiantes chatean en un descanso.

“Es necesario regular y educar desde temprana edad en el uso adecuado del móvil e incluirlo en la enseñanza” “En el uso de la tecnología por parte de los adultos hay cierta incoherencia. Debemos dar ejemplo” “El uso del móvil en clase sólo se permite para uso didáctico y en los pasillos y descansos está prohibido”

La expansión de los smartphones entre niños y adolescentes es imparable. En la actualidad, según los últimos datos del Instituto Navarro de Estadística, siete de cada diez menores de entre 10 y 15 años tienen móvil, lo que supone diez puntos porcentuales más que hace una década. Pero no sólo disponen de un aparato sino que su uso es cada vez más intenso, abusivo en muchos casos. Es lo primero que miran cuando se levantan y lo último que hacen cuando se acuestan. Una práctica que, por otra parte, también es habitual entre muchos adultos. Esta dependencia ha llevado al Gobierno francés a prohibir la utilización de estos dispositivos en los centros educativos a partir del próximo curso. El veto, que hasta ahora se limita al aula, se extenderá a recreos y pasillos, y los dispositivos se guardarán en casilleros.

En Navarra no existe una normativa que regule el uso de los móviles en escuelas e institutos. Los centros tienen la obligación de incluir en el Plan de Convivencia un protocolo de uso de las tecnologías “en el que se especifique las normas relativas al uso seguro, las condiciones de utilización de dispositivos y las normas referentes a la gestión de la información escolar en red”. Pero esta regulación, que recoge el Decreto Foral de Derechos y Deberes, no va más allá, lo que permite a cada centro, en el marco de su autonomía, establecer pautas concretas sobre su uso y posibles sanciones. En general, los centros prohiben el uso de los móviles dentro del aula, salvo sí es con fines didácticos, y la mayoría tampoco permite manipularlo en pasillos o recreos, aunque en algunos centros son más condescendientes sobre todo en Bachillerato.

Educadores y pedagogos coinciden en que la prohibición absoluta de los móviles “es como poner puertas al campo” y apuestan por educar en el uso responsable de las nuevas tecnologías. “Desde que existen, los móviles son un foco de conflictos. Hasta hace poco empezaban a tenerlo a los 14-15 años pero casi todos lo tienen desde los 12”, reconoce el director del IES Navarro Villoslada y vicepresidente de la Asociación de Directores/as de Instituto (ADI), Alberto Arriazu, quien, no obstante, recuerda que “un smartphone es como un ordenador y resulta muy útil para muchas cosas. Las nuevas tecnologías tienen muchas cosas buenas y otras malas”. En esta misma línea se pronuncia Irene López-Goñi, responsable pedagógica de la Federación Navarra de Ikastolas. “Es necesario regular y educar desde edad temprana en el uso adecuado del móvil e introducir poco a poco en la enseñanza su uso. De hecho en las ikastolas hemos desarrollado distintos proyectos usando los móviles y la valoración es muy positiva”. Y es que, añade, “no podemos imaginarnos hasta dónde vamos a llegar en el uso pedagógico de la tecnología y estamos abiertos a innovar en este campo. Por tanto regular sí, prohibir no”.

La educadora y experta en formación de Herrikoa, federación de apymas mayoritaria en la red pública, Carmen Nieto, insiste en esa reflexión. “Es importante educar en el buen uso de los móviles. En mi opinión siempre es mejor educar que prohibir ya que cuando educas la persona se va concienciando mientras que cuando prohibes van a buscarle la vuelta, y más en esas edades. Pero también es lógico que existan unas normas de uso y sus correspondientes sanciones si se incumplen”, remarca Nieto.

Uso según zonas

Veto total en el aula, más permisivos en pasillos

Los centros de Secundaria, en general, no prohiben llevar los móviles al recinto escolar si bien muchos recomiendan no hacerlo. No permiten usarlo en las aulas y, en muchos casos, los pasillos y recreos también son lugares libres de dispositivos. En el IES Navarro Villoslada estaban prohibidos hasta hace dos años. “No hacíamos registros pero la norma decía que no podían traerlos. Esta regulación sigue vigente en 1º y 2º de ESO (aunque sabemos que muchos lo traen) y a partir de 3º de ESO los pueden traer pero sólo los pueden usar en clase para uso didáctico. Tampoco está permitido en pasillos”, explica Arriazu. Ahora bien, el director reconoce que “no nos ponemos en plan puristas si vemos que alguien lo saca en el pasillo pero lo cierto es que no tenemos grandes problemas de ver alumnos con los móviles en ese lugar”.

Por otra parte, el vicepresidente de ADI recuerda que muchos profesores requieren el uso del móvil para actividades de clase. “Por ejemplo yo en 2º de Bachillerato ya no les doy una fotocopia, les digo que se metan en Moodle y busquen tal o cual cosa. Antes teníamos problemas de conectividad pero hace un año pusimos una wifi buena y funciona muy bien”, explica Arriazu, quien, no obstante, cree que “cuando tengamos un uso masivo de chromebooks imagino que volveremos a la regulación inicial y no serán necesarios”.

El profesorado de Paz de Ziganda también propone a veces su uso del móvil en el aula aunque, tal y como apunta su director Iñaki Erroz, “la recomendación es no traerlo a la ikastola. En ESO y Bachiller tenemos jornada intensiva y salvo excepciones no vemos necesario traerlo”. Este centro está en plena revisión de la normativa y su intención es definir en qué espacios y momentos puede usarse y para qué. “Las imágenes y vídeos están restringido, y las sesiones lectivas y los exámenes son zonas rojas. En clase no puede sonar ni usarse y no se podrá entrar con móvil a los exámenes. El debate está con los recreos y descansos. Si permitimos el uso restringido será en Bachillerato y, como mucho, en 4º de ESO”, asevera.

En San Fermin, por ejemplo, tiene pautas distintas. Todos los estudiantes de ESO deben dejar los móviles en las taquillas, bajo llave, y no pueden sacarlos hasta que se van a casa. “Como tenemos portátiles para todos los alumnos la parte pedagógica de la tecnología la tenemos cubierta y no se necesitan los móviles”, explica Ainhoa Permach, responsable de Comunicación del centro. En Bachillerato tampoco se puede utilizar en el aula y en caso de necesitar la tecnología acuden a la sala de ordenadores. Sin embargo, en pasillos y descansos, son más permisivos . “Tratamos de fomentar su uso responsable y por ejemplo en lugares comunes con el alumnado de ESO no pueden usarlos”.


Sanciones

Retirada de móviles y conflictos con padres

El uso indebido de los móviles acarrea sanciones en todos los centros. En San Fermin ikastola existe un protocolo de actuación. “Primero damos un aviso, la segunda vez le requisamos el móvil y los padres tienen que venir a buscarlo... Es progresivo”, explica Permach. En Navarro Villoslada el uso indebido del móvil supone su retirada durante una semana y si es reincidente, la sanción es de un mes. “Para muchos es como si les cortas un brazo”, bromea Arraizu. En Paz de Ziganda actúan de forma similar. “Un uso indebido da lugar a la retirada del móvil durante una semana. Siempre decimos que si se trae el teléfono se asuma que queda bajo la normativa de la ikastola”, explica su director, que reconoce que “a veces se discute si es legal su retirada pero nosotros tenemos que poner consecuencias al mal uso”. Esta misma reflexión realiza el director del IES Navarro Villoslada. “Cuando retiramos un móvil normalmente las familias lo comprenden pero si algún padre se pone insistente se lo damos. Adoptamos estas medidas para que reflexionen sobre el mal uso pero si vamos a la legalidad estricta quizá es cuestionable”.

Algunos progenitores, la “minoría” como puntualiza la educadora de Herrikoa, presenta resistencia hacia las sanciones. “Es importante que sepan que están relacionadas con el mal uso y para ello las familias deben conocer el Plan de Convivencia donde se recoge que acciones son susceptibles de sanción”, explica. A veces los padres ponen pegas a su retirada porque quieren tener a sus hijos siempre localizado, pero como recuerdan los responsables de los centros “el teléfono de Secretaría está siempre a disposición de los alumnos y de las familias para contactar con sus hijos”.


Otros conflictos

Robos, ‘ciberbullying’ y nuevos métodos de copia

Más allá de las distracciones que provocan en el alumnado, la presencia de los móviles generan otro tipo de conflictos en los centros. “Hoy en día nuestro problema principal, sobre todo, entre los alumnos más pequeños, son los robos. No son muchos (10 o 12 en un curso), pero nos complican. Hay padres que creen que es nuestra culpa y nosotros intentamos solucionarlo, pero a veces solo queda denunciar en Policía Municipal”.

El uso del móvil para copiar en los exámenes también genera quebraderos de cabeza en los centros de Secundaria, y también en las universidades, y por otro lado está el tema del ciberbullying.“Estos problemas y conflictos de convivencia, que en general no llegan al acoso, se da más por las tardes, cuando están fuera del instituto y usan las redes sociales. Normalmente no pasa al centro”, afirma Arriazu. En las ikastolas desde el 3º ciclo de Primaria, se realizan talleres de prevención y uso adecuado de los móviles, uso de imágenes y vídeos, y también se trabaja el ciberbuylling.

Papel de los adultos

La importancia de dar ejemplo y la educación

Más allá del debate sobre móviles y escuela, la preocupación sobre el uso excesivo de este dispositivo entre adolescentes y jóvenes es una realidad. “Nos preocupa el uso descontrolado del móvil y cada vez vemos más alumnos enganchados”, asegura el director de Paz de Ziganda. De hecho, la formación sobre nuevas tecnologías es de las más demandadas entre las apymas de Herrikoa. “Hablo del uso saludable de las tecnologías y este año la he tituladoNi miedo ni despreocupación. Es importante que los padres y madres no les tengan miedo pero tampoco se deben despreocupar porque la educación y la prevención es cosa de las familias. Hay ciertos riesgos que padres y chavales deben conocer”, señala Nieto, que reconoce que algunos centros de Secundaria “también me han pedido que vaya a hablar con el alumnado porque algunos se resistían a no usar el móvil. Existe una adicción, se llama nomofobia, personas que no pueden pasar sin estar mirando el móvil continuamente”.

Tanto Nieto como el resto de educadores creen que las familias deben dar ejemplo a sus hijos. “Hay cierta incoherencia en el uso de la tecnología por parte de los adultos. Debemos reflexionar sobre qué uso del móvil hacemos delante de nuestros hijos. Si estamos sin parar es más difícil establecer pautas”, reflexiona. En este sentido, Erroz avanza que la nueva normativa de la ikastola “tendrá un capítulo sobre el uso racional de las familias y del profesorado. Hay que dar ejemplo”. “Es preocupante ver a los chavales que en cuanto salen de clase se ponen a mirar el móvil. Esperemos que se vaya regulando y normalizando para bien”, concluye López.

usos del móvil

Uso normal. Se trata del uso del móvil que realiza el alumno para enviar un wasap o ver un vídeo. No es apropiado en un recinto escolar y, como explica la educadora Carmen Nieto, “es normal que los centros establezcan pautas”, pero no es un uso dañino.

Uso abusivo. Son casos de dependencia del móvil y, según indica Nieto, “a la distracción se le suma la alteración de la realidad. Creen que la realidad del móvil es parte de su vida, y en realidad viven algo virtual”.

Uso dañino. Cuando usan el móvil para ver contenidos xenófobos, violentos, pornográficos. También se refiere al uso del móvil para enviar imágenes con el fin de causar sufrimiento a otra persona a través de la red, y las compras por internet, por las estafas o la falta de control, y las apuestas.

Uso delictivo. Tiene que ver con el tema de contactos. “Cuando elaboras o difundes insultos o calumnias, o se viola la intimidad de otra persona con comentarios o fotografías, o difundiendo esas imágenes”, explica Nieto. También se incluye el sexting (envío de contenidos eróticos por móvil), gromming (acoso a menores por internet) y ciberbullying. “A veces un adolescente no es consciente de que está incurriendo en un uso dañino o delictivo”.

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