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Asociados para atender el turismo que llega

Karlos Agirre preside la recién creada Asociación de Empresas Receptivas Turísticas, que busca regular un sectormás importante cada día en Navarra


P. Gorría | Oskar Montero - Domingo, 17 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Karlos Agirre, presidente de la nueva asociación Anartu, en su agencia de viajes Itsaslur Bidaiak de Pamplona.

Karlos Agirre, presidente de la nueva asociación Anartu, en su agencia de viajes Itsaslur Bidaiak de Pamplona. (OSKAR MONTERO)

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Karlos Agirre, presidente de la nueva asociación Anartu, en su agencia de viajes Itsaslur Bidaiak de Pamplona.

“No creo que el turista moleste todavía en el centro de Pamplona”

PAMPLONA.- El pasado puente del Pilar fue necesario cerrar los accesos a la Selva de Irati por la masiva afluencia de coches. El viernes del puente de diciembre el Castillo de Olite tuvo de dejar de vender entradas por primera vez en la historia ante la imposibilidad de asumir el flujo de visitantes. Las calles del Casco Viejo de Pamplona se ven cada vez más llenas de turistas, y no solo en temporada alta. Los datos son concluyentes: Hasta septiembre se han alojado en Navarra 1.153.763 visitantes, un 4,4% más que en el mismo periodo de 2016. Además, la estancia media ha crecido un 2,2% y es ya de 2,18 días por visitante.

Son datos que demuestran el dulce momento que atraviesa el sector. Pero también se puede morir de éxito. “Las políticas públicas en turismo de los últimos 25 años, y no solo en Navarra, se han limitado a intentar atraer turistas, cuantos más mejor, pero no se han preocupado de qué hacer con ellos cuando están aquí”, advierte Karlos Agirre.

Agirre es el presidente de Anartu, la Asociación Navarra de Agencias Receptivas Turísticas, que se acaba de presentar. Está formada por ocho de las diez agencias que trabajan en este ámbito: CR Listen, Destino Navarra, Incoming Navarra, Navarra Adentro, Overtrails Incoming, Pyneralis Atlantic, Turnavarra y Viajero Ilustrado. “Las agencias de viajes son tanto emisoras como receptivas, pero se especializan en un sector o en otro. El emisor es el que vende viajes al exterior y los receptores nos especializamos en recibir a los turistas y organizarles aquí paquetes y visitas”, explica Agirre. En Navarra se empezó a hacer turismo receptivo en los años 80 y los primeros 90, entonces a nivel de alojamientos rurales, tanto casas como pequeños hoteles de montaña. “Ahí fuimos pioneros, pero desde entonces las políticas de gestión del turismo no han estado coordinadas ni organizadas;hemos trabajado un poco cada uno por nuestra cuenta”, lamenta Agirre.

Precisamente la asociación Anartu surge para voltear esta situación. “Hemos nacido para ser interlocutores ante las administraciones, principalmente el Departamento de Turismo del Gobierno y el Ayuntamiento de Pamplona, en este momento en el que se está trabajando bien para regular el sector”, añade el presidente. “Tenemos muy buenos profesionales, hacemos publicidad y folletos magníficos, pero todo eso puede perderse si no está engranado con la empresa privada”, sostiene. Por ejemplo, no entiende que las oficinas de turismo organicen visitas. “No están para eso, están para ofrecer información, ya haremos nosotros las excursiones”, añade.

a la cartaEstas agencias ofrecen todo tipo de productos turísticos. “Cada una está especializada en algo. Están las que trabajan con grupos, series de touroperadores europeos, otras están especializadas en el turismo que viene de Latinoamérica, otras proponen un turismo más personal, de parejas, de grupos pequeños... Podemos ofrecer de todo, entradas, guías, transporte, hotel...”, enumera Agirre, y por supuesto para todos los bolsillos. “Vienen desde grupos de jubilados a hacer una visita a precios muy ajustados hasta otros que quieren hacer recorridos más amplios y pasan aquí dos o tres noches”, explica Agirre. Por eso, Anartu amplía su ámbito de actuación más allá de los límites de la Comunidad Foral. “A un extranjero que viene hasta aquí, Navarra se le queda muy pequeña, pero al lado tenemos Euskadi, el País Vasco francés, La Rioja, Aragón... y Pamplona puede ser la puerta de entrada a todos esos destinos”, añade. A modo de ejemplo, en este pasado puente el 17% del trabajo de estas agencias han sido rutas por Bilbao, Donostia y la Costa Vasca. “No es lógico que a un turista no le podamos vender en Pamplona una excursión al Guggenheim o a San Sebastián, a La Rioja o a esquiar en invierno al Pirineo. Esto le resulta muy atractivo y así podemos aumentar las noches de estancia en Navarra y desestacionalizar el turismo”, asegura Agirre.

También su clientela es muy diversa. “La coyuntura política en España y a nivel mundial está atrayendo flujos turísticos al Norte. Por ejemplo, hay mucho turismo latinoamericano que ha recorrido Europa, el sur de España y ahora viene al Norte. Ya sabe que aquí es más caro, pero está predispuesto”, añade.

¿Y qué puede ofrecer Navarra? “Salvo San Fermín, que nos puede dar un reconocimiento pero hay que tener cuidado porque a veces puede ser negativo, el resto de lo que tenemos ya lo tienen todos. Navarra ha sido innovadora en muchas cosas pero eso dura un tiempo y después lo hace todo el mundo. En todas partes hay naturaleza, gastronomía, ferias, paseos, mercados medievales... Nuestra fuerza es que somos pequeños, tenemos nuestra propia gestión y estamos en medio de mucho;eso es lo que tenemos que explotar”, reflexiona.

Tampoco ve próximo un riesgo en la turismofobia. “El problema es cuando la administración no cuenta con la población y con los entes que tienen que ver con el turismo. Por ejemplo Orlando, en Florida, recibe 85 millones de visitantes al año y la población está encantada porque hacen las cosas bien. Hay turismofobia cuando el vecino de Zugarramurdi no puede aparcar en la plaza de su pueblo llena de coches porque nadie está regulando ese flujo de turistas”. ¿Y en Pamplona? Karlos Agirre es claro: “No creo que el turista moleste todavía en el centro”.