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Derrumbe garantizado

Por Iñigo Muerza Erroz - Lunes, 18 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Es sorprendente el alcance que ha tenido la denuncia presentada en la Comisión de Garantías de Podemos Navarra a dos parlamentarias y una decena de personas más. Sorprende porque ese tipo de denuncias son muy habituales en el partido y la mayoría de ellas no llegan nunca a nada, bien por saturación de los órganos correspondientes, bien por falta de base real o fundamento en lo denunciado. Recordemos que en el último congreso estatal de Podemos, el pasado mes de febrero, un militante denunció entonces que había 80.000 denuncias dentro del partido en espera de ser tramitadas. Llama la atención también que aunque la denuncia tenga fecha del 10 de diciembre, ésta estuviese ya circulando dentro y fuera del partido desde el día 9. Antes incluso de que las propias personas acusadas recibiesen sus correspondientes notificaciones, y pese a que este tipo de procesos lleva una cláusula de confidencialidad explícita que prohíbe a las partes implicadas la divulgación de la denuncia y su contenido. Cláusula que está presente para proteger los derechos de las personas afectadas, y cláusula que se vulnera constantemente para utilizar interesadamente denuncias sin consistencia para dañar la imagen de un compañero o compañera con quien existe un enfrentamiento personal o político.

En el caso que nos trae, la denuncia presentada por José García Arana adolece de un sinfín de incoherencias -denuncia a personas que no son miembros de Podemos;mezcla grupos enemistados entre sí, fantaseando con un contubernio inexistente;no aporta más pruebas que comentarios en redes sociales y chascarrillos recogidos en los mentideros del partido;tergiversa la naturaleza de algunas protestas y críticas internas;pide la imposible supresión de corrientes internas, legitimizadas por los documentos del partido- que harían que pensar que estuviéramos ante otra de las muchas insensateces que mueren antes de llegar a ser siquiera tramitadas. Y sin embargo no ha sido ni va a ser así. La tentación de emplearla como arma arrojadiza en las guerras podemitas ha sido más fuerte que la sinrazón del escrito, y con ella se han aireado algunas cuestiones de cierta gravedad y relevancia. Además de algunas valoraciones que no tienen mayor interés que el cotilleo, sobre cómo son vistos algunos cargos públicos e internos por parte de su propia militancia, el documento cae en aquello que denuncia y difunde a los cuatro vientos la posibilidad de una ruptura próxima del grupo parlamentario de Podemos Ahal Dugu y la creación de un nuevo partido por parte de algunos de los miembros salientes. Rumores internos que vienen de largo, que se han visto acrecentados en las últimas semanas tras la publicación de un informe encargado por la actual dirección navarra sobre el mal funcionamiento del grupo parlamentario, y que muy posiblemente sean la causa de los movimientos de los últimos días en la formación morada.

Dice el secretario general de Podemos Navarra que el asunto está en manos de una comisión independiente. No dice que los documentos ganadores en el congreso de febrero rompen dicha independencia permitiendo la inclusión en los órganos jurídicos del partido de personas afines a las listas o familias internas en litigio ni que, ante la inoperancia y la sabida incapacidad de algunas personas que conforman dichos órganos, las direcciones correspondientes están contratando servicios de asesoramiento externo que podrían vulnerar también la supuesta imparcialidad.

Nunca ha habido seguridad jurídica dentro de Podemos, se ha fomentado interesadamente que fuese así para poder hacer y deshacer ciertas cosas al gusto de unas pocas personas. Ahora, desde los mismos sectores que se propició un sinfín de arbitrariedades, se anuncia el establecimiento de un supuesto orden -al estilo de los viejos tribunales de Nuremberg- que dudosamente será tal.

Podemos se descompone, a nivel estatal y también a nivel territorial. Difícilmente va a tener ya la capacidad de atracción de voto que tuvo en su día. Que el PSN vaya saliendo del banquillo y se ponga a calentar. En breve será la fuerza que determine el signo del próximo gobierno en Navarra.

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