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Mueren una mujer de 40 años y su sobrino de 6 al explotar una caldera en Cintruénigo

Mila Alvero y Xabier Giménez fallecieron por efecto de la deflagración, que también causó politraumatismos y quemaduras de carácter grave a la madre del niño finado, de 42 años, y a su hermano de 8, así como a una prima de 12

Nieves Arigita/F. Pérez-Nievas - Lunes, 18 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Estado en que quedó una de las estancias de la casa tras la deflagración. Sobre la imagen, foto de Mila Alvero.

Estado en que quedó una de las estancias de la casa tras la deflagración. Sobre la imagen, foto de Mila Alvero. (Bomberos de Navarra / D.N.)

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  • Estado en que quedó una de las estancias de la casa tras la deflagración. Sobre la imagen, foto de Mila Alvero.
  • Patio exterior del chalet afectado por la explosión que causó dos muertos en la cirbonera calle Doctor Arias número 8.
  • Fachada de la vivienda donde ocurrió el siniestro, con agentes de los tres cuerpos.
  • Amigos y vecinos de las víctimas se agolparon en las inmediaciones de la vivienda.
  • Estado en que quedó una de las estancias de la casa tras la deflagración.
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tudela- Mila Alvero Chivite, de cuarenta años, y su sobrino Xabier Giménez Alvero, de seis, murieron ayer en Cintruénigo tras explotar la caldera de leña del sótano de una vivienda unifamiliar de la calle Doctor Arias de la localidad ribera. En el suceso, que tuvo lugar poco antes de las 15.00 horas, resultaron heridos otros dos menores, el hermano del fallecido, Rubén, de ocho años, y su prima, Marta Navascués Alvero, de doce, ambos con politraumatismos y quemaduras por los que fueron evacuados al Hospital Reina Sofía de Tudela y posteriormente al Complejo Hospitalario de Navarra, donde permanecen ingresados en la Unidad de Pediatría.

También sufrió politraumatismos de carácter grave, por los que fue intervenida quirúrgicamente en el Hospital Reina Sofía de Tudela antes de ingresar en la UCI, Cristina Alvero Chivite (42 años), hermana y madre, respectivamente, de la mujer y del niño finados, así como progenitora del menor asimismo herido.

En el momento de la explosión, cuyas causas investiga la Guardia Civil, en la vivienda se encontraban, además de la propietaria Alicia Chivite, sus cuatro hijas, con sus respectivas parejas, y cuatro de sus nietos que habían ido a comer con la abuela como cada domingo. Al parecer, la caldera, situada en un sótano de la casa habilitado como bodega, funcionaba con un sistema acoplado a una estufa de leña con chimenea que hacía tiempo que no se encendía.

Según los testigos, la detonación apenas fue audible;de hecho, los vecinos no fueron conscientes de la misma hasta que no oyeron los gritos de los afectados. También se produjo un pequeño incendio que fue rápidamente atajado por los bomberos y que no ocasionó daños estructurales en la vivienda. Por ello, desde el exterior de la casa era imperceptible la magnitud de la tragedia sucedida dentro.

La sala de emergencias de SOS Navarra fue alertada de la deflagración a las 15.07 y a partir de ese momento fueron movililizados los equipos de Atención Primaria de Cintruénigo y de Corella, el parque de bomberos de Tudela, tres ambulancias (una de ellas medicalizada) y agentes de la Policía Foral, Policía Local y Guarcia Civil, que se hizo cargo de la investigación. Inmediatamente después, varios vecinos fueron acercándose hasta el lugar, entre ellos familiares y amigos de la familia afectada. Pese a que frente al cordón policial que rodeaba la vivienda se formó un grupo de medio centenar de personas, el silencio fue sepulcral durante toda la tarde, mientras policía y equipo judicial realizaban su labor. Entre estas personas se hallaba la propia alcaldesa de Cintruénigo, Raquel Garbayo.

Tras la deflagración en el sótano de la vivienda se produjo un pequeño incendio que fue rápidamente sofocado por los bomberos

También se desplazó al domicilio del siniestro un psicólogo que se encargó de atender a los familiares de las víctimas.

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