Escuelas infantiles de Pamplona

Iziar Ferrari - Martes, 19 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

No podemos ocultar la alegría que hemos sentido estos días tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra a favor de las familias que pusimos el recurso por la reestructuración de cinco escuelas infantiles de Pamplona. Pero la verdad es que estos días también hemos sentido rabia. No esperábamos que el Ayuntamiento se fuese a disculpar con nosotros ni con las educadoras por el modo arbitrario y disruptivo en el que expandieron la oferta de plazas en euskera en las escuelas infantiles. Pero tampoco esperábamos tener que escuchar de nuevo a Maider Beloki decir que la reestructuración de las escuelas infantiles de Pamplona se hizo con amplio consenso social (a los principales perjudicados nadie consultó nada ni se consensuó nada de manera transparente con nadie) y sin quejas (tal vez no vio ninguna de las concentraciones que las familias organizamos para protestar). Tampoco nos esperábamos la surrealista interpretación de la sentencia por parte del señor Asiron, alcalde de Pamplona: según él la sentencia solo afecta al curso académico 2016-2017, y como mucho el Ayuntamiento tendrá que compensar a las familias (¡con dinero público, claro!). Pero en sus declaraciones obvia y oculta la verdad: que la sentencia anula los cambios que se implantaron en febrero de 2016 en las cinco escuelas infantiles. Ahora bien, también es posible que el Ayuntamiento decida poner un recurso de casación (de nuevo pagándolo con el dinero de nuestros impuestos). En los días venideros lo sabremos. Lo que sí que no esperábamos es que tan pronto salió la sentencia favorable a las familias, la consejera de Educación, María Solana, salió en radio y televisión diciendo que el Gobierno de Navarra dio su visto bueno a esta reestructuración. ¡Y esto sí que es una sorpresa! Cuando el 1 de marzo las familias fuimos a la Mesa de Educación del Parlamento de Navarra, la entonces parlamentaria María Solana nos dijo textualmente lo siguiente: “¿A qué han venido aquí? No deja de sorprenderme que estamos hablando de una decisión municipal, que se ha tomado en el Ayuntamiento de Pamplona, y en la que las personas aquí presentes nada hemos tenido que ver (…)”. Curiosamente, la sentencia establece como primer punto que el Ayuntamiento no tenía competencia para implantar una reestructuración de ese calado y que el organismo competente era el Gobierno de Navarra. En fin, hagan su propio juicio de valor.

Finalmente, y ante ciertas noticias en las que se califica la sentencia comootro ataque al euskera, no podemos decir más que lo que ya hemos dicho 100 veces. Nadie puso este recurso para ir en contra del euskera sino contra la mala gestión y la interrupción de la continuidad en la educación de nuestros hijos. Ningún gobierno ni ayuntamiento debería sacar a nadie de su escuela en mitad de ciclo, así sea porque hacen falta plazas en euskera, inglés o japonés. Lamentablemente, algunos no lo quieren ver, o solo serían capaces de verlo si los afectados fuesen sus propios hijos.