Euskera, ¿banderas o derechos?

Por Irene Otal Larequi - Martes, 19 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha resuelto el recurso de apelación interpuesto tanto por el Organismo Autónomo de Escuelas Infantiles como por el Ayuntamiento de Pamplona (OAEEII). En esencia, avala la resolución del órgano inferior en materia de cambio de modelo lingüístico en la oferta pública de las escuelas infantiles... y anula el acuerdo del Consistorio.

El TSJN establece que la creación de plazas en euskera no se ajusta a la legalidad vigente, en tanto el Ayuntamiento no tiene competencia para realizar semejantes “cambios sustantivos” en la ordenación y planificación de esta oferta educativa en el ciclo de 0-3 años en las escuelas municipales.

Nada más conocer la noticia, el alcalde, Joseba Asiron, y la concejala delegada y presidenta del OAEEII Maider Beloki -junto al resto de equipo de Gobierno- convocaron una rueda de prensa en la que manifestaron su disconformidad con la sentencia, trasladaron un mensaje de tranquilidad a las familias afectadas, y reiteraron su compromiso con la escuela pública, el ciclo 0 -3 años y la promoción del euskera. El alcalde centró su discurso en los matices técnicos y se alejó de los debates de fondo, destripando jurídicamente la resolución, justificando desde este mismo ángulo el recurso interpuesto, y adelantando la posible base de un hipotético nuevo recurso.

Por su parte, UPN y PSN celebraron la resolución como un triunfo particular y, desde un óptica partidista, anunciaron una moción extraordinaria para el próximo pleno. En ella solicitaron la dimisión del alcalde y de la concejala y presidenta del OAEEII, y exigieron la asunción de “responsabilidades políticas” del equipo de gobierno.

Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Las socorridas bazas del clásico enfrentamiento identitario. ¿Podrá el hastío que provoca en gran parte de la ciudadanía seguir siendo ignorado por estas fuerzas políticas?

El hecho que nos ocupa merece abordar la cuestión lingüística general desde una perspectiva más amplia. Para empezar, el debate se ha abstraído de la movilización ciudadana en torno a sus conflictos derivados. Por ejemplo: la lista única de Educación. Tampoco escuchamos nada en relación a la cada vez más limitada autonomía política municipal, recortada por la legislación estatal y por la autonómica. Ni, por supuesto, hemos oído atisbo de crítica hacia un sistema judicial cada vez más penetrado por la política. En este sentido, ¿es sorprendente la resolución del TSJN? Claro que no: décadas de gobierno de UPN, basadas en restrictivas leyes ad hoc, han dejado un poso profundo y, además, el poder judicial acostumbra a ir por detrás de las realidades y consensos sociales.

La decisión de ampliar las plazas de euskera en el ciclo 0-3 años es acertada porque, de manera progresiva, responde a una demanda real de la sociedad navarra y, como marco general, parte de la voluntad de garantizar los derechos lingüísticos de todos sus habitantes. En todo caso, no estamos ante una realidad que unas y otras puedan modificar al margen de la ciudadanía. Ni es la bandera de nadie con la que hacer apología identitaria, ni es de recibo hacer política partidista con el euskera a costa de los derechos de vecinas y vecinos.

Tampoco hay que olvidar que la problemática del AOEEII va más allá del debate lingüístico. La ciudadanía lleva tiempo denunciando otras carencias que afectan al conjunto del sistema. ¿Son las tasas de Pamplona suficientemente progresivas? No. ¿Impiden las vigentes cuantías el acceso de una parte de la población a este servicio público? Sí. ¿Es lógico que el gobierno del cambio de la ciudad vaya por detrás del PP, que presentó el pasado mes de julio una Propuesta de Ley en el Congreso para que el ciclo 0-3 años sea gratuito y universal? No, es sonrojante. Y referido al conjunto de la enseñanza pública infantil, primaria y secundaria, ¿están suficientemente acondicionados y modernizados los actuales edificios?, o ¿por qué no se hace nada con el viejo y privatizado modelo de comedores escolares, en manos de grandes empresas y con un planteamiento disciplinario poco saludable y antiecológico de la alimentación?

El debate sobre el modelo lingüístico, emparedado entre banderas y muros identitarios, es una de las caras de ese entramado del Régimen que nos ahoga. Por eso hay que dejar de poner el foco en la legalidad y en las resoluciones judiciales que aplican una legislación injusta. Hay que promover iniciativas que, de manera transversal, materialicen cambios reales e inclusivos. El problema es que esto es muy difícil sin hacer políticas rupturistas... aunque esa es otra historia.

La autora es consejera Consejo Ciudadano de Navarra de Podemos-Ahal Dugu Nafarroa y miembro de la Asamblea de Aranzadi Pamplona-Iruña en Común