Ikusi makusi

El motor de las ilusiones

Por Alicia Ezker - Viernes, 22 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

cada vez parece que llegan antes, pero las fechas no se mueven del calendario. Quizás es cuestión de edad o simplemente de modo de vida, esa sensación de que los días nos van como atropellando, que casi sin acabar uno ya tenemos el siguiente. Todo pasa como demasiado rápido. Una estación se impone a la otra y sin despedir el sol del verano nos vemos inmersos en el frío del invierno. Pasa sobre todo cuando llega la Navidad, esa época del año mágica dicen para los más pequeños, real como la vida misma para los adultos. Ocurre que nos la adelantan tanto que llegamos al 24 de diciembre casi queriendo que se pase. Uno de los reclamos navideños que aparece en las semanas previas y empieza a ser tradición es el anuncio de la lotería de Navidad, ese juego de azar y suerte al que nos sumamos prácticamente todos y todas con la convicción de que este año sí toca, porque no creo que nadie compre para que no le toque. Para estas alturas la suerte estará echada. El bombo ha girado convirtiendo a unos en un poco más ricos y dejando al resto con lo que ya tenían. Pero volviendo al anuncio, casi nunca nos vende directamente el producto que anuncia, el décimo, sino que trata de venderte aquello que podrías conseguir si te toca, una especie de ponle precio a tus deseos y por 20 euros puede que se cumplan. Difícil. Pero lo mejor de la idea es que de un tiempo a esta parte lo dejan en manos de buenos creadores. Este año han optado por una bonita historia de ficción de amor extraterrestre, porque en el fondo todo amor, que lo es de verdad, tiene siempre algo como de otro planeta, esa sensación que sientes, cuando amas y te amas, de salirte de los límites. Comparto el fondo de la historia, la idea de que la mejor lotería en la vida no es la que te trae dinero, aunque esa alegra, que duda cabe, sino la que te da aquello que realmente necesitas para vivir, ya sea el amor o la salud para gozarlo. Y de eso va la historia de Amenábar, de la relación entre un humano y una extraterrestre que se conocen en la cola de la lotería y se reencuentran cuando ya les ha tocado el premio. Ninguno de los dos está pensando en el dinero sino en la suerte que han tenido de encontrarse. Ahí queda la historia, con ese mensaje tan bonito y universal de cómo te cambia la vida cuando ponemos el amor como motor de nuestras ilusiones.