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Las urnas validan el independentismo

Puigdemont, destituido por el 155, se podrá convertirse de nuevo en el próximo president de la Generalitat durante unas horas, o ser detenido antes de llegar al Parlament de Catalunya, circunstancias que no dejarían de ser dramáticas

Viernes, 22 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Seguidores de ERC observan una pantalla gigante en la estación del Nord de Barcelona, donde ERC realizó el seguimiento electoral.

Seguidores de ERC observan una pantalla gigante en la estación del Nord de Barcelona, donde ERC realizó el seguimiento electoral. (Foto: Efe)

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  • Seguidores de ERC observan una pantalla gigante en la estación del Nord de Barcelona, donde ERC realizó el seguimiento electoral.

Primera lectura urgente de los resultados de los históricos comicios del 21-D. Las elecciones consolidan al bloque independentista, mayoría absoluta en escaños, aunque pierde dos, y convierten a Ciudadanos en primera fuerza, un hecho más que relevante, con un valor político que va más allá de lo simbólico. Dos son los nombres propios, los grandes triunfadores de la noche: el de la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y el de Carles Puigdemont, protagonistas principales de la dinámica de acción y reacción del momento que ha dejado un otoño político que se recordará por mucho tiempo. Carles Puigdemont, destituido por el 155, se podrá convertirse de nuevo en el próximo president de la Generalitat durante unas horas, o ser detenido antes de llegar al Parlament de Catalunya, circunstancias que no dejarían de ser dramáticas.

Desde un punto plebiscitario se confirma que hay un afán independentista de gran calado, pero que debe asumir sus límites y el auge inequívoco de un nacionalismo español. En Catalunya ayer pugnaban tres bloques. El de la República catalana, líquido;el de la monarquía española, sólido, y el de la república española, gaseoso. El 21-D consolida el panorama. El independentismo cuenta con un respaldo muy importante pero por la envergadura de su empresa requiere de más gas. Queda confirmado que no hay base suficiente para continuar el pulso con la misma estrategia. El independentismo ha resistido, y eso tiene un enorme mérito, pero al mismo tiempo ha suscitado el éxito concentrado de Ciudadanos. La victoria de la formación naranja no debe esconder que el bloque del 155 que se puso del lado de Felipe VI obtiene 57 escaños, a 11 nada menos de la mayoría absoluta. Concretemos ahora los focos partido a partido:

Ciudadanos.El voto útil en clave plebiscitaria, que se come parte del caladero del Partido Popular y del PSC. Clave el estilo de Arrimadas;como comunicadora menos nerviosa y más reposada que Albert Rivera. Imagen de líder que ha quedado acreditada. Se convierte en una referencia de primera línea y capitaliza el derrumbe del Partido Popular. Atención a las consecuencias: Ciudadanos apunta a fenómeno en alza, y deberá medir ahora fuera de Catalunya su capacidad de asalto al Partido Popular, aunque todavía parezcan palabras mayores. De momento la formación naranja prosigue la operación renove de la derecha ante el estancamiento y crisis del socialismo y desgaste de Podemos. Ciudadanos obtuvo en catalunya 9 escaños en 2012, que pasaron casi a 25 en 2015. Ahora son 36.

ERC.Formación claramente penalizada con la prisión de Oriol Junqueras. Un hecho en sí mismo tremendo. El error de no haber reeditado Junts pel Sí es incontestable. A ERC le ha faltado un punto de mordiente. Se ha cumplido aquello de que Puigdemont no parece un hombre que proviene de la antigua CiU y ello ha favorecido en el momento de depositar muchas papeletas a Junts per Catalunya. El carisma de Puigdemont ha quedado sobradamente probado. En todo caso, cabe recordar: en 2012, CiU obtuvo 50 escaños. Pero es que venía de 62 en 2010, antes del inicio del Procés.

PSC.Iceta: no ha carburado como se podía esperar hace unas semanas. Su simpatía y buen tono tienen un techo, y su credibilidad también. El balance es escaso para un partido clave en la historia contemporánea de Catalunya. Para el renacido Pedro Sánchez es un tropiezo, de nuevo. Su proyecto vigilado por los barones se agrieta recién reestrenado.

En Comú Podem.Jarro de agua fría. Los excesos de tacticismo se pagan. Podemos cierra 2017 más desgastado que en 2016, y concluyó ese año más erosionado que en 2015. Pablo Iglesias tiene un problema y no menor. Y el tiempo no es su aliado.

La CUP.De diez escaños a cuatro. Correctivo sin matices, en un contexto donde la represión del 1-O podría haber abonado el voto antisistema. El independentismo ha graduado mayoritariamente su preferencia hacia las otras dos formaciones. ¿Sumará la Candidatura de Unidad Popular (CUP) con ERC y Junts per Catalunya o preferirá refugiarse en sus cuarteles de invierno?

Partido Popular.García Albiol de momento no dimite. El PP pasa de 19 escaños en 2012 a cuatro en la actualidad. Rajoy queda muy debilitado, mucho. Solo salva los muebles del 155 de forma envenenada, gracias precisamente a su competidor Ciudadanos. ¿Qué hará a partir de ahora el PP en este escenario? Lo iremos viendo.

Catalunya es lo que quieran los catalans y las catalanas. Lo debía ser hasta ayer. Lo debe ser a partir de hoy. Ese es el punto de partida y de llegada para la convivencia. Ahora toca respetar de verdad los resultados.

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