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Voto madrugador

Los vecinos de l’Hospitalet de Llobregat, segunda ciudad de Catalunya y uno de los graneros de votos para PSC y Ciudadanos, acuden en masa a introducir la papeleta en la urna durante las primeras horas de una jornada histórica

Un reportaje de Jurdan Arretxe - Viernes, 22 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Un atestado colegio electoral de l’Hospitalet de Llobregat, durante la jornada de ayer.

Un atestado colegio electoral de l’Hospitalet de Llobregat, durante la jornada de ayer. (Foto: Efe)

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Un atestado colegio electoral de l’Hospitalet de Llobregat, durante la jornada de ayer.

Falta más de media hora para que la Escola Pau Vila de l’Hospitalet de Llobregat abra sus puertas. Un hombre acaba de colocar un par de carteles, para los despistados: Les recordamos que el 21 de diciembre este centro será electoral y no habrá clase. No especifica la hora y algunos vecinos ya llegan con la tarjeta censal en la mano. Uno de los integrantes de la mesa electoral les avisa desde la puerta, bajo la atenta mirada de los muñecos de nieve navideños que hay en la recepción, de que aún queda un rato para abrir.

Manuel, ecuatoriano, duda entre ir a trabajar e intentar regresar a última hora o quedarse media hora más. Él forma parte del 20% de la población de la ciudad con origen extranjero sin el que es imposible explicar qué es l’Hospitalet. Uno de cada cinco nació fuera del Estado español. Si en los años 60 la industrialización atrajo a muchos castellanos y andaluces, hoy los latinoamericanos protagonizan el boom demográfico del siglo XXI. Los extranjeros eran en el año 2000 unos 6.000. En 2016 fueron casi 50.000 tras rozar los 60.000 en 2012. Finalmente, Manuel se suma al grupo que espera en la estrecha acera de la calle Menorca.

La escena de otro grupo a las puertas de un centro de votación aún cerrado se repite en el Col·legi San Jaime. Otra decena de personas confía en que este colegio, sito entre unos locales comerciales y con el patio en la cubierta, abra puntual. Una pareja de mossos llega para confirmar la constitución de la mesa y velar por el correcto desarrollo de la jornada en una ciudad clave del Cinturón Rojo.

El penúltimo acto de campaña del PSC el martes por la tarde fue en esta urbe, la segunda más poblada de Catalunya y a la que Miquel Iceta invitó al presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla. El candidato cuelga de la mayoría de las farolas de las calles adyacentes al mercado de La Florida. La alcaldesa, Núria Marín, también es socialista. En 2015 obtuvo 11 de los 27 concejales y dejó a la segunda fuerza, C’s, con 4. Uno más que Iniciativa y PP, con 3 cada uno. La primera formación nacionalista catalana fue ERC, quinta, con dos escaños. Uno logró CiU. El PSC también ha sabido traducir este dominio en las autonómicas... hasta 2015: C’s obtuvo 29.700 votos y superó en 800 a los socialistas. Diez votaciones al Parlament después, la racha del PSC había terminado.

Uno de cada cinco vecinos de l’Hospitalet es de origen foráneo, la mayoría latinoamericanos

Cien metros más abajo del San Jaime por la calle Pedraforca hay otro colegio. Nueva cola en el Col·legi Públic Menéndez Pidal. Un apoderado apura en la calle un cigarro cuando al reloj le quedan menos de diez minutos para marcar las 9.00 horas. Tras él, dentro del recinto educativo, 20 personas esperan. ¿Cuántos están llamados a votar hoy aquí? El hombre vacila... “Ese dato no te lo puedo dar, pero bastantes, aquí votan bastantes vecinos”. La densidad demográfica de l’Hospitalet es alta. “En este barrio de la Florida, más -recalca tras dar una calada-. De los 260.000 habitantes de l’Hospitalet, en La Florida y en Pubilla Cases viven casi 100.000”.

“Fíjate, vive tanta gente que ahí enfrente hay otro colegio”, prosigue mientras señala hacia la Escola Pere Lliscart que se observa al otro lado de un aparcamiento. También hay colas antes de empezar. “Un domingo normal esto no pasa”, compara con otros comicios el mismo interventor, que prefiere reservar su identidad al tiempo que confiesa que lleva años en citas electorales. Hoy presta atención al perfil del votante: entre 30 y 50 años, algunos de ellos bajan con sus hijos. La gran mayoría, sopesa, va a trabajar después. La ley concede cuatro horas para ejercer el derecho a voto, “pero no en todas las empresas ponen las mismas facilidades”. Salvo excepciones, ni los jubilados ni los más jóvenes asoman aún. “Llevo años aquí y la gente es pacífica. El día irá bien”, concluye antes de pisar el cigarrillo y despedir la conversación. Falta un minuto para las nueve y cerca de 30 personas esperan para votar.

La votación arranca sin incidencias y calle Pedraforca arriba, las cafeterías mezclan vecinos que acaban de votar con los que lo harán en breve. El mercado de La Florida empieza a llenarse de clientes a tres días de Nochebuena. A pocos metros, la cola del San Jaime avanza rápido, aunque siguen llegando nuevos electores. Del sentido de su voto dependerá parte de la suerte sobre todo del PSC... y de C’s.

El Post-it

La chupa cámel. Ciudadanos y PSC fueron las dos primeras fuerzas de las autonómicas de 2015 en l’Hospitalet de Llobregat. Rondaron los 29.000 votos cada uno, 6.000 más que JxSí. No es la única plaza en la que son mutuos rivales. Tanto que al cierre de campaña, en la plaza Major del Nou Barris barcelonés, Albert Rivera apareció con una prenda icónica. Una chupa de color cámel muy similar a la que hace 30 años vestía, casualidad, Felipe González.