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Dicastillo, vigilancia del Reino

por Bittor Arbizu - Sábado, 23 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

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su viejo nombre nos guarda la referencia a un viejo castillo medieval, pero son muchas más cosas lo que conservan las centenarias y significativas piedras de esta bonita localidad.

Conocía la parte agreste, rocosa de Montejurra protegiendo la zona llana que nos lleva a Estella-Lizarra, en su día capital, y siempre relevante ciudad en la historia del Viejo Reino de Nabarra, pero desde Dicastillo alcanzamos la cara amable del emblemático Montejurra, en cuya ladera está situado, la parte que a su vez goza de unas enormes vistas hacia Ezkibel y Barandalla. Ezkibel significa haitz gibella parte trasera de la roca. Como nos indica una placa municipal, y creo que también nos lo indicó una joven, se divisan los Pirineos, Moncayo, Cameros y Valdezcaray, por ello es conocido como el Balcón de la Solana.

La localidad sorprende porque aún mantiene el aire de enorme fortaleza, y así nos lo muestran los recios muros y sus contrafuertes que rodean la iglesia.

Este templo mantiene con orgullo milenarias estelas funerarias discoidales en su exterior, que emergen sobre la verde hierba, pero lo más preciado según me cuenta la joven vecina está en su interior, ya que guarda, entre otras, la imagen original de Santa Maria la Real del histórico Monasterio de Iratze, pieza clave de románico en Nabarra.

Otra señora de edad, pero joven de alma, nos habla con orgullo de la coral local. Es más gracias a ellas nos informamos que además de estratégico, Dicastillo, es un lugar abundante de agua, tanto bebible como salada. La abundancia de agua, determinante para los asentamientos humanos, no siempre ha sido ventaja, pues a veces su exceso ha acarreado peligros en la base de casas, como le ocurrió a la de la citada señora, que las abundantes lluvias ocasionaron filtraciones en cimentación, llegando a derrumbarse la suya. Hay referencia al agua salada, que también aporta ventajas como el histórico termino Gatzaga ‘lugar de sal’.

Al llegar te sorprenden los restos de un bonito palacio renacentista, creo que es el de los Ramírez de Ganuza. Llamativa la lapida con una inscripción en la que pese a que empieza a oscurecer se lee dos veces Barona. Posteriormente ampliando imágenes y constatándola, ya que se lee con dificultad, con lo indicado en una revista religiosa y con un texto que creo que es de Concepción García Gainza, vemos lo siguiente, con grafía actualizada: “De los godos vi salir, caballeros invencidos, dos hermanos en la lid, escogidos entre mil, y a su hermana con ellos. Esta era la Barona, doncella digna de honor, que al campo y a su persona, dio el nombre de Barona y gano armas de Aragón”. Sorprende la referencia a los godos, y a la Barona, que nos hace pensar en la leyenda de la Torre Palacio de los Varona/Barona en Villanañe (Araba), apellido procedente de Barahona.

De la Plaza de los Fueros a la iglesia vemos casas solariegas y un entresijo de calles que van salvando la ladera, una de ellas indicando “Dicastillo a 1573”. Es notorio el palacio neogótico de la Vega, correspondiente a los Lopez de Dicastillo. Dicha condesa encargó a Benlliure, autor de la mausoleo de Julian Gaiarre, una escultura y mausoleo para su perro.

Son muchos los términos que quedan en euskera, como Ainburuza, Arantze, Argonga, Baigorri, Bizkarra, Ekoien, Iturmayor, Laza, Leorra, Mendiondo, Mokoroa, Txorrota, Urbaltza, Zaballa… (Euskarabidea). Así como apellidos, Beramendi, Larraona, Azkona, Albizur, Eraso… y algún nombre de casa. Su viejo nombre Deikaztelu, puede hacer referencia, a ser castillo de vigía. Aunque sea hipótesis dei ‘llamada’ es recogido por Mitxelena en Textos Arcaicos Vascos. Un idioma que se va recuperando en la rotulación de sus calles, tiendas, etc. ya que es intrínseco a nuestra historia, presente y futura.

De los pueblos siempre nos quedamos con su belleza, monumentos... pero el aspecto más destacable es el humano. Al ver Dicastillo siempre me viene a la memoria una oriunda, no sé si nació ella o fue su padre. Se trata de Karmele Goñi a la cual conocí en Biarritz a raíz de un libro sobre Toponimia de las Encartaciones. Me quedé impresionado por su amabilidad, y por un hecho que me impactó, y es que por sus manos había pasado, creo que lo llevó a la imprenta, la Fonética Histórica Vasca de Koldo Mitxelena, así le llamaba ella. Mitxelena ha sido el lingüística vasco más internacionalmente reconocido, catedrático de indoeuropeo en Salamanca, y el citado libro una Biblia para la lingüística vasca. Karmele fue la esposa de Jesús Solaun, a quien Mitxelena cita en el libro. Un entusiasta de la transmisión del euskera a los niños, lengua en la que pronunció sus últimas palabras.

Disfrutemos y cuidemos nuestros pueblos. Esandakoa, zaindu ditzagun gure herriak, hizkuntza, ondorea, bizitza…

las claves

estella-lizarra. El Taller de Danza Popular de Tierra Estella organiza todos los años un poco antes de las fiestas navideñas un encuentro titulado Bazkaria eta Bailoteo, que tuvo lugar el 17 de diciembre. Así, realizaron una visita a una parte de la ciudad del Ega explicada con todo de detalle por parte de Toño Ros. Más tarde, en la plaza de los Fueros hubo un dantza-poteo y posteriormente una comida en Larrión donde hubo más de 200 personas. Por la tarde, los presentes bailaron y mucho. Foto: cedida