La rectificación de Aranzadi tras su asamblea cierra la crisis presupuestaria

Los tres ediles votarán a favor de las cuentas como exigían sus socios

Asiron recuerda que la abstención obligaría a retirarles de las áreas

Kepa García - Sábado, 23 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Imagen de archivo de una asamblea de Aranzadi en febrero de 2015 para su constitución.

Imagen de archivo de una asamblea de Aranzadi en febrero de 2015 para su constitución. (MIKEL SAIZ)

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Imagen de archivo de una asamblea de Aranzadi en febrero de 2015 para su constitución.

PAMPLONA- La rectificación exigida esta semana por el alcalde Joseba Asiron a Aranzadi y el compromiso de sus tres concejales -tras la asamblea que los simpatizantes de la formación realizaron ayer por la tarde- de apoyar unánimemente el proyecto presupuestario van a posibilitar restaurar el equilibrio en el cuatripartito y evitar una ruptura interna de imprevisibles consecuencias.

En unas últimas jornadas cargadas de tensiones y desencuentros después de que trascendieran las objeciones de Aranzadi a las cuentas para 2018, con una abstención en la Junta de Gobierno Local del lunes;y la posterior respuesta del alcalde, que les exigía un apoyo sin fisuras como condición indispensable para continuar formando parte del equipo municipal, el compromiso de sus tres concejales de votar a favor garantiza la tramitación del Presupuesto en los términos exigidos por sus socios.

comunicado con 2 puntosEn un escueto comunicado remitido a última hora de la tarde de ayer, Aranzadi especificó que el grupo municipal apoyará los Presupuestos 2018 de Pamplona “con los votos a favor de nuestros 3 concejales”. En un segundo punto, se mencionaba que “la Asamblea de Aranzadi, en la línea de lo expresado hasta ahora, ha ratificado este apoyo a los presupuestos municipales de 2018” .

El acuerdo de la asamblea y el compromiso de Armando Cuenca, Laura Berro y Manuel Millera de apoyar las cuentas del año que viene cierran la crisis, aunque para evitar malentendidos el alcalde ya se encargó por la mañana de avisar de las consecuencias de que alguno de los tres se abstenga en la votación del proyecto presupuestario fijada para el 16 de enero. “Podrían formar parte del gobierno municipal pero no ostentando concejalías delegadas. No concebiría en modo alguno gestionar unos presupuestos en los que no se cree” fue la respuesta que dio Asiron ante las preguntas de los periodistas tras un acto celebrado en el edificio consistorial.

Volvió a exigir un respaldo total al proyecto y en otro momento de su intervención aseguró que “yo no puedo confiar como alcalde una concejalía delegada a un concejal que no apoya inequívocamente los presupuestos más allá de que todos podamos tener aspectos en los cuales hubiéramos querido otro enfoque”.

Sin conocer todavía el posicionamiento que iba a adoptar la asamblea de Aranzadi, quiso remarcar que el gobierno municipal de Pamplona “es plural” y sus integrantes “somos diferentes”, reconociendo que no siempre son fáciles los acuerdos, aunque apeló a la responsabilidad de los socios de gobierno porque “la ciudadanía puso en nuestras manos una responsabilidad enorme, algo por lo que mucha gente ha luchado durante muchísimo tiempo”.

Asiron no pudo ocultar el desgaste y el malestar que ha generado la crisis presupuestaria -“tenemos muchas cosas de las que hablar” comentó al respecto- pero abogó por mantener “engrasada la maquinaria del gobierno” porque este cuatripartito municipal “es el mejor y más eficaz instrumento de cambio que ha existido probablemente en Pamplona en toda su historia”.

Su continuidad quedó en entredicho el lunes, con motivo de la rueda de prensa convocada por el alcalde para informar del proyecto presupuestario que las cuatro formaciones habían consensuado tras semanas de negociaciones, en el transcurso de la cual desveló que uno de los integrantes del equipo de gobierno (Laura Berro) se había abstenido.

Para Aranzadi, la abstención se sustenta “en el ejercicio de nuestro legítimo derecho a la discrepancia que, cabe recordar, forma parte de nuestro acuerdo de Gobierno del cambio” y sobre el Presupuesto consideraron que se tenía que haber ido un poco más lejos.

A partir de ahí trascendió que Aranzadi había planteado nuevas partidas presupuestarias con las negociaciones ya cerradas -un carril bici en la zona del Labrit que conecte con la Txantrea- y que sus bases no habían dado el visto bueno a las cuentas presentadas en la asamblea que celebraron el viernes de la pasada semana.

48 horas de plazoEl comunicado que emitió Aranzadi el lunes explicando las razones de su postura no convenció a sus socios, que exigían una rectificación. Desde ese momento se sucedieron los movimientos y las conversaciones para buscar un acuerdo, que parecía alejarse conforme pasaban los días y se cumplía el plazo de 48 horas que Asiron dio el martes a Aranzadi para que modificaran su postura.

El miércoles, la ausencia no justificada de Armando Cuenca en la comisión de Urbanismo -tampoco asistió Edurne Eguino (I-E), aunque en su caso sí avisó- permitió a la oposición sacar adelante una iniciativa sobre el tren de alta velocidad;y el jueves, ninguno de los tres representantes de Aranzadi acudió a la reunión convocada por el alcalde Asiron con los integrantes del cuatripartito para tratar de buscar una salida consensuada.

La decisión de la asamblea de Aranzadi supone un alivio de cara a la tramitación y posterior aprobación del Presupuesto, aunque hará falta algo más de tiempo para comprobar si las diferencias internas dejan efectos. Ya intentó el equipo de Gobierno articular, después de las desavenencias que surgieron en primavera, los mecanismos internos que impidieran situaciones como la que se han vivido esta semana, pero se ha comprobado que no han funcionado.

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