Diseño y fabricación para todo el mundo

De puente la Reina salen al año más de 60 millones de unidades de producto: casi un 90% se exporta

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 24 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Galería Noticia

Dos pequeños vehículos autónomos, capaces de transportar y repartir material, se mueven por los pasillos de la fábrica. Hablan entre ellos en su idioma de códigos y software y se frenan si se encuentran de frente con un trabajador. Son los dos APM (Automatic Palet Movers) de la planta de Schneider en Puente la Reina, ordenada, impecable y eficiente, de la que salen al año unos 60 millones de unidades de los distintos productos. “Con los que se fabrican en un día podrían renovarse todos los mecanismos de una localidad como Puente la Reina”, explican desde el grupo francés.

Los dos APM llevan ya varios años deslizándose por los pasillos de Schneider, una planta donde la industria 4.0 es una realidad y donde los robots colaborativos y las impresoras 3D son capaces de completar ya el trabajo de los operarios, que se emplean a dos o tres turnos. Lo hacen en función de las necesidades de producción de una fábrica que no se detiene, que cuenta con clientes en todo el mundo. Piensa como cliente, actúa como cliente, sé cliente,se lee en uno de los carteles de la planta de trabajo principal de la factoría. “Tenemos que servir el mejor precio calidad y servicio. En el corazón de todos los empleados de Schneider debe estar el cliente”, dice Elisa Genua, la directora de la fábrica desde hace dos años. Casi el 90% de la producción tiene como destino otros mercados, si bien España, Rusia y Francia suponen cerca de la mitad de las ventas, que ya notan la relativa mejoría del mercado inmobiliario español.

Ingeniería

Más que una fábrica

Diseño y desarrollo para el grupo

En Puente no solo se fabrica, se inyecta en plástico, se monta y se pinta en una amplia de colores. La planta cuenta también con un centro de desarrollo de producto con medio centenar de persona, buena parte de ellos ingenieros. Lo que ellos diseñan se fabrica después en muchas de las más de 260 plantas de producción que tiene Schneider en un centenar de países y que dan empleo a más de 125.000 personas. “Hacemos la parte que se ve de la electricidad”, resume Elisa Genua, que recorre los pasillos sin dejar de saludar a los trabajadores con los que se va cruzando por el camino. Arabia Saudí, uno de los mercados a los que se atiende desde Puente la Reina, siente predilección por ejemplo por los interruptores de luz dorados, por lo que se les da un baño de ese color. Su valor es muy superior a los tradicionales blancos.

Con 45 años de historia, cuatro más que su directora, la fábrica de Puente la Reina nació en 1972 como Eunea y fue adquirida en 1993 por Schneider, grupo francés que contaba entonces con otra fábrica en Burlada, cerrada en 2006. Además de ser una de las más competitivas, mantiene retos de futuro e invierte una cifra media de unos cinco millones de euros al año, explican desde la dirección de la multinacional en España. “Uno de nuestros objetivos es ser autosuficientes energéticamente en 2030”, explica Genua, centrada en el día a día, pero que no pierde de vista los retos de futuro de una fábrica que funciona como uno de los motores del empleo en la zona.