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La Navidad, una época crítica para las alergias alimentarias, que afectan a 28.000 navarros

La exposición a alimentos poco habituales y la falta de control en las comidas aumentan los riesgos

Siete de cada diez reacciones alérgicas graves ocurren cuando se come fuera de casa

Leticia de las Heras - Domingo, 24 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Imagen de archivo de una mesa preparada para una celebración navideña.

Imagen de archivo de una mesa preparada para una celebración navideña.

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Imagen de archivo de una mesa preparada para una celebración navideña.

PAMPLONA- La Navidad es una época perfecta para reunirse alrededor de una mesa, ya sea con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo. Una tradición esperada por muchos pero crítica para quienes sufren alguna alergia alimentaria, una reacción que en Navarra afecta a unas 28.000 personas. Es mayor riesgo se debe principalmente al consumo de alimentos poco habituales durante el resto del año y a la mayor dificultad de identificar los alérgenos.

Aunque suelen ser leves, las reacciones alérgicas a alimentos alcanzan el 50% de las tratadas en urgencias, según señaló la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). La alergóloga del Complejo Hospitalario de Navarra, Blanca E. García Figueroa, apuntó que en las comidas y cenas navideñas se producen bastantes debuts de estas alergias, algo que, explicó, se ve favorecido ante la presencia más frecuente de alimentos que no se consumen de forma habitual como pueden ser los mariscos, frutos secos o incluso pescados.

La doctora precisó que si realmente se trata del primer contacto con un alimento esto no se traduce en que sea el momento de mayor riesgo. García señaló que “la alergia es un reconocimiento anormal y para reconocer primero hay que conocer, por lo que ha tenido que haber una fuerte de exposición previa”. Los mayores problemas en los casos de una primera reacción, indicó, se establecen cuando se ha producido un consumo infrecuente del alimento en cuestión. Hay que tener cuidado con este aspecto, ya que la exposición anterior a las proteínas del alimento pueden haberse producido de forma indirecta. “Puede que un niño alérgico al marisco no haya probado nunca un langostino, pero sí que haya comido alguna vez un arroz con gambas”, ejemplificó apuntando que, cuanto más cotidiana es la exposición a un alimento, menor es la probabilidad de que se rompa la tolerancia

Las comidas navideñas no solo representan un mayor riesgo para quienes ignoran que sufren una alergia alimentaria, sino también para aquellos que son conocedores de ello debido a que existe un mayor riesgo de ingerir el alimento perjudicial inconscientemente. Representan un especial peligro las comidas más elaboradas, ya que pueden contener alérgenos ocultos en las salsas y rellenos. Además, apuntó la especialista, aparecen en la mesa productos poco habituales como patés que pueden contener algunos de los principales alérgenos como son el huevo o la leche u otros como mariscos o pescados, entre otros. En este aspecto, subrayó, es muy importante leer con detenimiento el etiquetado de todos los productos que se utilicen en la cocina, ya que la ley obliga a que los principales alérgenos aparezcan claramente identificados.

Las habituales comidas en restaurantes o casas de familiares son otro plus navideño que dificulta la identificación de alimentos peligrosos. De hecho, según la SEAIC, siete de cada diez reacciones alérgicas graves ocurren cuando se come fuera de casa. En el caso de los establecimientos hosteleros, la ley les obliga a tener disponible la declaración de alérgenos alimentarios en cada uno de sus platos

Aun siguiendo estas recomendaciones, la alergóloga subrayó la importancia de tener siempre disponible el kit de medicación necesaria en el caso de que se produzca alguna reacción y vigilar que estos estén dentro de la fecha de caducidad. “En aquellos casos en los que la reacción sea grave la adrenalina es una garantía de seguridad”, recordó.

En relación a todo esto, García Figueroa aludió a que el perfil típico de una reacción alérgica grave es el de una persona joven, que sabe que es alérgico a un alimento y lo toma de forma inadvertida, generalmente en una comida fuera de casa, que tiene asma y que no ha utilizado de forma rápida la adrenalina. “Es aquí cuando más riesgo hay de que se produzca una situación de peligro vital”, advirtió.

Riesgo de contacto indirectoUn shock anafiláctico pueden manifestarse con un contacto mínimo con las proteínas prejudiciales, por lo que es importante que, a la hora de preparar la comida para una persona alérgica, no solo se eviten los alimentos peligrosos, sino que también es importante emplear utensilios de cocina que hayan estado en contacto con el alérgeno. Por este mismo motivo se recomienda también evitar colocar fuentes para compartir o paneras ante el riesgo de algún comensal favorezca un contacto indirecto. Según indicó la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), incluso la inhalación de humos y vapores procedentes del cocinado de algunos alimentos como el pescado pueden ser motivo de reacciones, por lo que los alérgicos deben quedarse fuera de la cocina mientras estos se preparen.

La presencia de una alergia alimentaria puede ser difícil de comprender para un niño, que quizás no entienda por qué él no puede comer algo que el resto sí. Por ello, desde la SEICAP recomendaron cocinar recetas con alimentos que puedan comer todos los invitados para que el menor no se sienta excluido y evitar al mismo tiempo las transferencias o que el pequeño ingiera en un descuido la comida de otro plato.

PrevalenciaLas alergias alimentarias están producidas por una reacción inmunológica inadecuada frente a las proteínas de ciertos alimentos y varían según la edad. En los niños de menor edad y lactantes los alimentos que con mayor frecuencia producen esta reacción son la leche el huevo y los frutos secos. Estos últimos tienen también una importante presencia entre niños más mayores y adultos, entre quienes aparecen además las frutas y los mariscos. También son comunes en cualquier edad, aunque con menor frecuencia, los pescados y las legumbres.

Esto se debe en parte a que la mayoría de las alergias a alimentos se desarrollan durante la primera infancia y su persistencia a lo largo de la vida es muy variable dependiendo del alimento implicado. Lo más frecuente es que los niños pequeños con alergia a leche, huevo, soja y trigo lleguen a tolerar esos alimentos en la primera década de la vida, mientras que, por el contrario, en el caso de los niños alérgicos a los frutos secos, sésamo, pescado o mariscos es más frecuente que esa alergia perdure en edades posteriores.

Diferencias

Alergia alimentaria. Una alergia alimentaria se produce cuando el sistema inmunitario, que se encarga de protegernos de las infecciones, reacciona de manera inadecuada frente a la proteína de ciertos alimentos, provocando una respuesta desproporcionada. Esto hace que la persona alérgica no pueda comer ningún derivado del alimento en cuestión (por ejemplo, un alérgico a la proteína de la leche no podrá consumir tampoco queso curado ni yogur). Esta reacción alérgica se puede dar consumiendo cantidades muy pequeñas. Se produce de una marea rápida, generalmente en unos pocos minutos y nunca con un margen mayor a las dos horas tras la ingesta. Los síntomas cutáneos como inflamación o urticaria son los más frecuentes, aunque también son habituales los respiratorios como problemas para respirar, opresión de garganta, tos o ronquera, o los cardiovasculares como disminución de la tensión arterial. También puede haber presencia de síntomas digestivos como dolor de estómago o vómitos, aunque estos suelen ir asociados a los mencionados anteriormente.

Intolerancia alimentaria. Las intolerancias alimentarias está originadas por un fallo en la metabolización de un alimento, generalmente por la ausencia o insuficiencia de alguna enzima. Al contrario de lo que sucede con las alergias, en este caso sí se pueden consumir los derivados de un alimento al que se es intolerante (por ejemplo, una persona con intolerancia a la leche sí podrá consumir queso curado o yogur). Los síntomas son más tardíos y pueden aparecer tras varias horas después de la ingesta del alimento. Casi siempre son exclusivamente digestivos, con posibilidad de distensión abdominal, malestar gástrico, vómitos o flatulencias, entre otros.

etiquetas: navarra, navidad, alergias