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Manolo Varela exconcejal del bng en malpica y profesor

“Todo fue bipolar: la gestión pública fue trágica;la respuesta social, muy positiva”

Domingo, 24 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Manolo Varela sigue hoy en día con su profesión docente en A Coruña.

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Manolo Varela sigue hoy en día con su profesión docente en A Coruña.

las claves

Pamplona- Manolo era concejal en Malpica cuando encalló el Prestige. ¿Y ahora?

-Entonces tenía 37 años y era profesor de Biología en el instituto de Ponteceso y concejal de cultura, deporte, turismo, juventud… en el ayuntamiento de Malpica por el BNG, un lugar muy complejo de gobernar. En 2003 hubo elecciones municipales en Malpica, yo iba de segundo en la candidatura y sacamos uno solo. El gran ‘beneficiado’ por las acciones de gobierno fue el PSOE y nosotros bajamos mucho. De Malpica me fui a trabajar a Ponteceso donde combiné también mi implicación en el equipo directivo del centro y en Ayuntamiento, como concejal, puesto que mantuve hasta 2015. Este año 2017 me dieron traslado para un instituto de A Coruña (yo realmente soy de la Coruña) y deje el instituto de Ponteceso y la comarca de Bergantiños después de 25 años de estadía en ella e implicándome en política, en el gobierno (en Malpica) y en la oposición (en Ponteceso) de dos ayuntamientos distintos, asociaciones culturales y medioambientales, asociaciones deportivas y colaborando con otras asociaciones de la zona.

¿Con qué se queda de aquella época?

-El recuerdo del Prestige es muy bipolar a muchos niveles. Hubo cosas sorprendentemente desagradables y trágicas mezcladas con otras que se pueden calificar de muy positivas e incluso felices. Entre las trágicas, la propia gestión del desastre. No se puede, aunque se quiera, hacerlo peor. Lo muy positivo fue la respuesta de la ciudadanía. A nosotros nos llegaban peticiones para venir de todos los lugares. El problema fue la organización. Al principio fue desastroso. Cientos de personas recogiendo el chapapote con prácticamente ninguna protección para la piel o ante la inhalación de gases. Ninguna infraestructura de apoyo hacia aquellos voluntarios. Menos mal que la propia gente de allí respondió y los acogía. Luego se fueron organizando las cosas poco a poco. En Malpica estábamos desbordados y con un alcalde que era cualquier cosa menos ágil. Recuerdo que iban a venir, muy al principio, cuando aun no había esa marea humana que vendría después, unos buses con voluntarios y no teníamos nada para ofrecerles y nos reunimos para poder comprar botas y trajes para ellos lo mas urgentemente posible. Un ayuntamiento como Malpica podría asumir estos gastos pero si se repetían íbamos a tener muchos problemas. Después de esto vendría ya material (a veces en exceso) desde otros organismos. De los grupos que vinieron no me acuerdo muy en concreto de donde eran unos y otros, estaba realmente saturado por aquellas fechas. Vosotros estuvisteis en Beo. Una playa pequeña pero que por acción de corrientes y por su geografía recogía una enorme cantidad de chapapote. Una playa fatalmente comunicada y con problemas de acceso pero todo era buena voluntad y eso eran problemas menores.

Aquello no tuvo coste político...

-Es desesperante que esa voluntad de la ciudadanía no se tradujese en castigo político a los responsables. En las elecciones municipales del 2003 prácticamente no cambio nada y en las autonomías, es cierto que cambio el gobierno pero por un margen mínimo, e incluso el BNG cayó electoralmente. Eso es bastante frustraste. Si la gente no se da cuenta del valor de la política, y evidentemente de quien la lleva a cabo, no hay manera de arreglar muchas cosas. Creo que tenemos un problema de escasa preparación política en la ciudadanía en general, lo que hace que sea muy fácil que los propios políticos creen opinión pública con cosas sin importancia y en seguida nos olvidamos de lo importante. Yo dejé la política, no porque estuviera saturado, pero sí por el comportamiento democrático (por la falta) en las propias instituciones en donde no se debate nada no se promueve, más bien al contrario, la participación de nadie y se gobierna a golpe de ocurrencia. Y luego en la reválida, va, y sacan nota. En Galicia siguen los de siempre y seguirán. Es un problema cultural, es una forma de ver a los gobernantes muy arraigada. Creo que en España se está contagiando esta idea gallega de los gobernantes, como muy personalista y el alcalde ya lo arreglará todo y si no es porque no lo dejan. Un buen ejemplo es el de los incendios. Podría decir que hay una política forestal mala, pero, ¿que política forestal hay?- J.I.C.