la carta del día

Muerte amable del comercio

Por Antonio M. Iricibar Martínez - Martes, 26 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Nadie puede pensar que limitar el acceso de coches al Casco Antiguo sea algo que cualquier gobernante con un poco de sensibilidad ambiental tenga que hacer.

Nadie puede estar en contra de hacer lo posible contra el cambio climático, producido en gran medida por las emisiones del tráfico rodado.

Nadie quiere enfermar por la contaminación que se da en nuestras ciudades (120 ingresos anuales, según un estudio de la Universidad de Navarra). Pero en cualquier proceso en que se pretenda cambiar los hábitos de los ciudadanos y, por lo que a mí me toca, el delicado equilibrio de una relación comercial, una venta, hay que hacer las cosas bien.

Yo, como vecino y comerciante, creo en estos principios, no pueden ni deben estar reñidos con mi profesión. Yo quiero conciliar mis ventas con la famosaamabilización, pero empiezo a intuir que el tema no va a ser fácil.

Con los datos en la mano mi comercio, que lleva 112 años en el Casco Antiguo, en estos tres meses de campaña de amabilización ha vendido un 10% de media menos. Esta caída es claramente una causa efecto. No tengo más que comparar las ventas de septiembre, octubre y noviembre del 2016 con los mismos meses de 2017 y preguntarme, ¿qué elemento nuevo puede influir a peor para que yo menda menos? La respuesta es obvia: laamabilización.

Este es mi problema. ¿Cómo lo enfrento? Consulto con mis compañeros de la Asociación de Comerciantes, se realizan encuestas internas y se concluye que las pérdidas se mueven entre el 10 y el 20%. Entonces no es sólo problema mío, no soy peor vendedor que el año pasado. Nos han creado un problema para solucionar otro.

Se puede pensar que cualquier mejora superior para los ciudadanos puede dejar en la cuneta otros intereses claramente menos importantes de una minoría. Sí, se puede. No siempre llueve a gusto de todos. Pero yo entiendo que el Ayuntamiento de mi ciudad tiene que tener en cuenta a todos sus ciudadanos, incluidos los comerciantes que llevan tiempo pasándolo muy mal, la mayoría de ellos autónomos (sí, de esos que tienen una salud de hierro y no enferman nunca), y cuyos negocios penden de un hilo.

Yo no sé lo que hay que hacer (pensé escribir esta carta aportando soluciones, analizando el plan, pero no soy capaz). Supongo que técnicos hay para ello;pero de lo que sí estoy seguro es de que hay que amabilizar para todos. En los tres meses de campaña, se ha conseguido trasladar tal miedo a los vecinos de Pamplona que nadie se plantea utilizar el coche para subir de compras al Casco Antiguo. Las alternativas que ha propuesto el Ayuntamiento para que se pueda acceder en coche particular y cargar ventas más o menos voluminosas o pesadas no funcionan. Ha habido una espantada de clientes que mucho me temo no sea reversible. La relación comercial es tremendamente sensible. Nadie se esfuerza para comprar algo. Todo el mundo buscamos el mínimo esfuerzo para una actividad que se supone tiene que ser alegre y lúdica. Estamos jodidos.

Se me podrá decir por parte del Ayuntamiento que se ha puesto un aparcamiento en Trinitarios, que se puede llamar al 010 y dando la matrícula del cliente te anularían la multa. Pero esto no está dando resultado. Los números diarios lo confirman.

El Ayuntamiento tiene previsto hacer un seguimiento de este plan mediante unas encuestas a los distintos protagonistas del mismo: vecinos, comercios, transportistas, ciclistas... ¿Yo cómo contesto? ¿Como ciclista, como comerciante, como ciclista comerciante, como comerciante ciclista?

Por ahora, la única respuesta del Ayuntamiento es que “hay que tener paciencia” y que “todo revertirá a mejor una vez que se asiente el plan”. ¿Y si esto no sucede? ¿Y si en las encuestas la gente no aprueba este plan? ¿Crear otro que concilie los intereses de todos sus ciudadanos? Yo desde aquí me comprometo a rectificar mi crítica si el proceso de amabilización me deja como estaba antes (no digo mejor).

Señores del Ayuntamiento de Iruña, vais a tener en vuestro haber el emprobrecimiento del pequeño comercio, como el mío centenario, posiblemente la pérdida de puestos de trabajo de muchas personas. Los datos son irrefutable. Ya no podemos respirar. Lo vais a conseguir. Un Casco Viejo muerto. ¡Bien! Pero, eso sí. Amablemente.