Informaciones en redes sociales

Por Patxi Ortigosa - Martes, 26 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Los que tenemos ya unos años, pasada la cincuentena, vamos teniendo perspectiva de lo que va cambiando la sociedad respecto a cuando éramos más jóvenes, sobre todo respecto a nuestra infancia, en muchos aspectos, por ejemplo respecto al mundo de la prensa y de la información. Así, entonces, sobre todo en el mundo rural, las noticias llegaban tarde y con cuentagotas;lo habitual era comprar los periódicos los domingos y a diario el que podía, se informaba a través de lospartes o diarios hablados de Radio Nacional,y más adelante con los informativos de la tele, durante mucho tiempo un monopolio del Estado. Había muy pocos medios informativos, y las noticias de la prensa escrita o de la tele eran las únicas noticias, ciertas y verídicas, y nadie en público osaba a cuestionarlas. Hoy en día, con el nacimiento de la aldea global, la aparición de la sociedad hiperconectada, el ciudadano tiene información directa y automática (aunque escasamente cribada, evaluada y contrastada) sobre todo lo que ocurre en el mundo, procedente de muchos canales y medios informativos, actualizándose permanentemente;¿quizás estemos demasiado informados o desinformados? También puede responder, opinar y criticar, influyendo no solo a través de su voto cada cuatro años, sino tecleando a diario en las redes sociales como Facebook y Twitter;solamente a través de estos medios se alcanzan los 500 millones de mensajes diarios;es el poder cada vez más fuerte de las redes sociales. Tanto positivamente, campañas de información y sensibilización, de denuncia como campañas solidarias, como para mal en el sentido de propagar noticias falsas y rumores, ejemplos de ello lo tuvimos en la pasada campaña del brexit y en las elecciones presidenciales americanas, por citar unos ejemplos.

El pasado día 3 de diciembre de 2017 el periódicoEl País sorprendía a sus lectores con una hoja entera de su edición nacional dedicada a dar consejos para identificar en la red las noticias falsas y cómo descubrirlas;así, decía que habría que rastrear el origen, fijarse en la fuentes que cita, fijarse también como está redactada la noticia, la sintaxis, las fotos que adjunta, revisar las fechas... Y concluía que si retuiteas una falsa noticia estás contribuyendo a difundir bulos y te conviertes sin saberlo en una herramienta de intereses ajenos. La información es poder pero la desinformación también lo es. El 86% de los ciudadanos de este país tiene dificultades para distinguir entre noticias falsas de las que no lo son, según el estudio sobre el impacto de las noticias falsas en España. Las noticias falsas ofake news siempre han existido, recordemos las famosas armas de destrucción masiva de Irak, que nunca existieron. Pero es ahora cuando adquieren una dimensión preocupante, potenciado por la inmediatez de Internet, la viralidad de las redes sociales y la multitud de impactos informativos que recibimos a diario. Según la consultora Gatner, la mitad de las noticias que circulen por la red en el año 2022 serán falsas...

Detrás de la difusión de noticias falsas existen intereses políticos-ideológicos, caso de la Rusia de Putin con la cadena Rusia Today o la agencia Sputnik, que buscan desacreditar y debilitar las democracias europeas;también pueden estar las plataformas de noticias basura u otros intereses dispares. Recordar aquí que de un tiempo a esta parte siempre se está cuestionando en la red, en algunas webs, a las democracias europeas, ignorando por completo a los regímenes totalitarios como el comunista chino o el de la república rusa.

Y es a través de noticias falsas como se crea un estado de posverdad para confundir a la opinión pública, que según unos expertos no responde a la realidad sino a un estado de ánimo donde es más importante el sentimiento que se quiere generar que la veracidad de la noticia que se quiere transmitir. A juicio de otros, se resume en la idea de que la apariencia de verdad es más importante que la propia verdad. Recordar aquí la mentira de Trump de que había habido un atentado islamista en Estocolmo para reforzar su idea de una Europa aterrorizada e indefensa, acosada por los terroristas islámicos...

Para algunos autores se trata de una mentira (falsedad) o estafa encubierta que ocultaría la tradicional propaganda política. La posverdad es una verdad ficticia, impostada, que busca interactuar en el ámbito emocional y se desentiende de los hechos reales para postular otros hechos a medida. Recordar aquí las declaraciones de Putin en la guerra de Ucrania, negando la intervención de tropas rusas en el conflicto.

La crisis económica y la debilidad de la prensa tradicional, que no encuentra su hueco de negocio en esta época digital, contribuye a la expansión de las noticias falsas y la posverdad en las redes sociales, a juicio del otrora presidente del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, quien también afirma que todo ello repercute de una forma grave en la conformación de una opinión pública bien formada y crítica y, por ende, en la salud del sistema democrático.

Por tanto, para luchar contra esta desinformación, por primera vez la Unión Europea ha habilitado un presupuesto para el próximo año, 2018, de casi un millón de euros para reforzar su unidad de Bruselas;aunque se trata de una partida modesta, la idea de destinar recursos específicos a esta labor revela la creciente inquietud de los países europeos frente a la manipulación de terceros (en buena medida, de Rusia). El año próximo habrá tres millones de euros más para difundir los proyectos que realiza la UE en el mundo.

El Gobierno del señor Rajoy ha aprobado la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017, que sustituye a la vigente del año 2013, dándole un nuevo enfoque, al recordar que las campañas de desinformación no son un hecho aislado, sino que forman parte de una estrategia, la llamada guerra híbrida, que combina desde las fuerzas convencionales hasta las presiones económicas y los ciberataques.

Aquí cabría decir aquel dicho deconsejos vendo y para mí no tengo. Este país es de los más opacos en el tratamiento de materia reservada y sensible, a juicio de los expertos y la Ley de Transparencia de 2013 del señor Rajoy, no ha cambiado en nada esa situación. Nos viene a la memoriael famoso pago en diferidodel caso Bárcenas o la dificultad de acceder a los archivos históricos de nuestro pasado reciente, prácticamente toda la historia contemporánea. A día de hoy, en esta materia nos regimos por una ley franquista, la Ley de Secretos Oficiales de 1968, que no se ha derogado ni actualizado cuarenta años después. Secretos oficiales que no se desclasifican nunca, obligando a nuestros investigadores a recurrir a archivos extranjeros para documentar nuestra propia historia.

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