metamorfosis física y técnica del británico

Veinte kilos más de Wiggins

Campeón del Tour de Francia de 2012, el ciclista británico, que pretende ser parte del equipo de remo olímpico de su país en los Juegos de Tokio en 2020, inicia una metamorfosis física y técnica en la búsqueda de su reto.

Un reportaje de César Ortuzar - Miércoles, 27 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:12h

El exciclista busca a sus 37 años destacar en remo y participar con Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto: Instagram de Bradley Wiggins

El exciclista busca a sus 37 años destacar en remo y participar con Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto: Instagram de Bradley Wiggins

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El exciclista busca a sus 37 años destacar en remo y participar con Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto: Instagram de Bradley WigginsHamish Bond ha pasado a la bici desde el remo.El neozelandés, izquierda, bicampeón olímpico de remo.

Fue el primer británico de la historia en ver los Campos Elíseos desde el ático de la gloria. Wiggins alcanzó la Luna. Un hito. Allí izó laUnion Jack, la bandera que envolvió de orgullo a una nación ajena al ciclismo hasta que supo que podía extender el imperio. El corredor, con ese aspecto mod, un Paul Weller a pedales, pasó a ser una celebridad después de coser a su palmarés el oro olímpico de crono en la cita de Londres. La reina le condecoró por su gesta. Le hizo sir.

Después de aquello, tras centrarse en pruebas de contrarreloj - fue campeón del mundo- y regresar a la pista, su Belén, -el inglés obtuvo otro oro en el velódromo de Río de Janeiro-Wiggins imaginó otra Luna. Otro ecosistema. Otro mundo. Se fijó en el agua. Su Atlántida. Con esa idea se ha lazando de cabeza hacia un desafío colosal. Más grande que doblegar el Tour. Quiere remar con el equipo británico de remo en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020. “Empecé a remar cuando me retiré únicamente para mantenerme en forma, pero mis números empezaron a ser bastante buenos, así que comencé a tomármelo como un profesional y comencé a entrenar siete días a la semana”, expuso Wiggins al Daily Mail el pasado verano. Su deseo es formar parte del equipo olímpico de remo en los próximos Juegos Olímpicos y llegar a Tokio remando. Es su otro Tour.

Ciclista de elite, la metamorfosis física del británico es notable, casi tanta como la de Gregor Samsa, el protagonista del libro de Kafka. Nada tiene que ver su armazón con la figura enclenque de los días del Tour. Wiggins es distinto. Una mole forrada de músculos. Su ganancia de masa muscular, unida a una frondosa barba y el pelo largo, imagen que él colgó en las redes sociales, ha generado impacto. En su afán de lograr el éxito como remero, Wiggins ha ganado veinte kilos de masa muscular bajo las órdenes de su compatriota James Cracknell, campeón olímpico de la especialidad en las citas de Sidney y Atenas. El técnico británico considera que las condiciones físicas de su pupilo son óptimas para la disciplina, pero dominar la técnica que se necesita para destacar en el remo es la diferencia entre servir para remar o ser un remero de elite. “Se puede pensar que remar solo se trata de tirar, de hacer fuerza, pero con eso no es suficiente”, desgrana Jon Salsamendi, entrenador del club de remo de Orio y una voz autorizada en la materia.

cuestión de técnicaEl técnico guipuzcoano, que participó en varias citas mundialistas de remo, expone “desde la distancia” que “probablemente los valores fisiológicos de Wiggins serán muy buenos. Su antropometría, su peso y altura (1,90 metros y 100 kilos en la actualidad) y su físico hacen pensar que es un buen prototipo para ser remero. Además, el ciclismo y el remo se parecen porque ambos deportes requieren un esfuerzo agonístico y en ese aspecto, físicamente, estará preparado”. Para Salsamendi las dificultades salpicarán a Wiggins desde otros frentes. “Hay dos claves, desde mi punto de vista. La primera, el aspecto psicológico o motivacional. No es lo mismo tener un rol de protagonista absoluto cuando era ciclista, de ser un número uno, que tener que empezar desde abajo en el remo. La segunda, y probablemente, más determinante, es dominar la técnica de remo”, describe el experto. “Hay gente que tira como un animal en el ergómetro, pero que no se adapta al agua porque no rema como es debido al no dominar la técnica. Eso necesita su tiempo y no todos son capaces de dominar la técnica”.

El dominio de la técnica es una cuestión de sensibilidad, tacto y coordinación. Se trata de una coreografía que no todo el mundo es capaz de seguir. “Solo con el uso de la fuerza el bote no avanza ni se desliza. Hay que enganchar la remada. La fase aérea, cuando se levanta el remo del agua, y uno se mueve en sentido contrario a la marcha, no es sencilla de dominar. Si engancha la remada tendrá mucho ganado. Si no, es imposible”, apunta Salsamendi. “Es como si eres muy bueno corriendo, pero si no sabes patinar, da lo mismo lo rápido que seas que nunca vas a ser bueno patinando”, compara el técnico. Añade Salsamendi otro elemento a su reflexión y no se trata, precisamente, de una cuestión menor. Wiggins desea remar con el equipo británico, una de las grandes potencias mundiales junto a países como Alemania, Holanda o Nueva Zelanda, donde no hay lugar para los aprendices. “Para ser parte del equipo olímpico de Gran Bretaña tienes que ser muy, muy bueno. Es muy complicado entrar en ese equipo porque solo entran los mejores. Allí todos son unospatas negras”. Los remeros británicos no aspiran a competir en Tokio, su idea es obtener victorias. “Lograr ese nivel es dificilísimo”, enfatiza Salsamendi, que determina que el camino contrario es más sencillo de recorrer porque en el ciclismo no se requiere tanta técnica “Eso es un ventaja”. Hamish Bond, dos veces campeón olímpico de remo con Nueva Zelanda, ejemplifica ese trasvase. Bond, que en su juventud probó con las bicis, obtuvo la medalla de bronce en los campeonatos nacionales de contrarreloj tras tocar el cielo con el remo. Bond quiere competir en Tokio sobre una bicicleta de contrarreloj, donde siempre destacó el inconformista ciclista británico, que busca en el remo su próxima evolución. Veinte kilos más de Wiggins.