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No nos representan

Por Felipe Martín - Miércoles, 27 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

aveces, para comprender lo que ocurre cerca y en el corto plazo -crisis intermitente en el equipo de gobierno municipal- hay que mirar lejos y a un horizonte más amplio. Hace seis años y medio una multitud anónima rompió las reglas del juego con un mensaje deslegitimador para todos los partidos: no nos representan. Parte de la clase política respondió desafiando al 15-M a presentarse a las elecciones. El 15-M no lo hizo: era una contradicción en sus términos pedirles que participaran en el juego de la representación a los mismos que lo denunciaban por trucado y manipulado, a los que hacían virtud del anonimato en la representación, del consenso como regla de decisión, y de formas diferentes de comunicación, de igual a igual y no de unos pocos para todos.

Todo el mundo sabe lo que pasó después: cuatro amargos años de mayoría absoluta del PP contestados desde la calle. ¿Fueron estériles? Profundizaron la deslegitimación y el rechazo, cierto. Lograron algunas derrotas memorables, como la lucha contra los desahucios, disputada casa por casa hasta el Congreso de los Diputados. Pero también reforzaron el autoritarismo del sistema, que a fin de cuentas siguió ejecutando su programa de empobrecimiento masivo y transferencia de recursos públicos y privados a rentistas, especuladores, oligopolios y tramas corruptas.

Si la iniciativa de Podemos se hubiera lanzado en 2011, hubiera sido desdeñada por oportunista y por ser totalmente ajena al espíritu del 15-M. Nada había más contradictorio, desde una presunta inspiración en el 15-M, que constituir un partido y participar en el juego electoral. Hubieron de pasar tres años para que Podemos pudiera calentarse con los rescoldos de la calle incendiada.

Tres años más, en 2017, ya podemos hacer balance del practicismo electoralista. Podemos ha interiorizado todas las miserias de la democracia electoral competitiva. De entrada, su nacimiento propició un aluvión de oportunistas para buscarse un lugar. Vimos disputas abiertas y disputas soterradas, entre cómicas y miserables. Los más inteligentes y también los mejor intencionados nutrieron los grupos con alguna inspiración sociopolítica que disputaron parcelas de poder en la nueva formación. La cooptación, ese mecanismo que da estabilidad al partido, no fue apenas posible, dado que el aparato que hubiera hecho de giróscopo aún no había nacido. Aun así, recordemos episodios de ese aparato, como el golpe de mano de Vistalegre I, inspirado por Errejón, que nada tiene que envidiar al de Vistalegre II, del que fue víctima Errejón. La situación parece ya estabilizada, a falta de que el siguiente ciclo electoral de las municipales en 2019, decante lo que sobrevivirá de las actuales iniciativas municipalistas no controladas por Podemos, como Aranzadi.

Hacia afuera, donde ya no importa quien lo hace sino lo que hace, la trayectoria institucional de Podemos tiene un balance diverso, con claros y oscuros. También aquí Podemos, y la fracción hegemónica en Aranzadi, su réplica en el Ayuntamiento de Pamplona, ha interiorizado el criterio miserable de que el principal enemigo es el más parecido a ti, porque es el que te puede quitar votos. El equipo de gobierno municipal está en carrera electoral desde el minuto uno. O, dicho en palabras del alcalde, “hay partidos que no se fían los unos de los otros”. Lo que no ha dicho el alcalde es que ningún partido del equipo de gobierno es inocente. Geroa Bai se agazapó desde el principio para arañar desgaste de gestión: posiblemente la actitud que menos respeto inspira. Hoy ha corregido asumiendo responsabilidades de gobierno. Aranzadi e I-E han aprovechado lo que han podido para dejar en evidencia a Bildu, ziriqueando con razón y sin ella. Y aunque objetivamente Bildu ha sido el más interesado en que la legislatura funcione, y el que desde el principio asumió con bastante éxito todo el esfuerzo y la tarea de coser el equipo de gobierno, también es cierto que su control de áreas clave le permite ralentizar y frenar soterradamente las iniciativas de gestión de sus socios de gobierno. En su descargo, que ellos no fueron los que empezaron las hostilidades. Al menos, con Aranzadi.

Desde fuera de la institución da lo mismo quién ha sido más desleal a sus socios de gobierno. Da lo mismo también de cuál de las fuerzas del cambio has sido votante. Porque lo que nos estamos jugando no son mezquinos trasvases de votos entre la izquierda abertzale y la izquierda no abertzale, que no los habrá más que en el largo plazo de décadas, si los hay (y a quién le importa). Lo que nos estamos jugando es la movilización o desmovilización en las próximas elecciones, y la recomposición en Pamplona y en Navarra de UPN-PSN. Los cambios habidos hasta ahora no son tantos como hubiéramos querido, y quedan en el debe municipal cuestiones sangrantes pero poco mediáticas como las emergencias habitacionales. Es más fácil desahuciar a Sanjurjo y Mola de los Caídos que dar vivienda digna a centenares de familias que viven alquiladas en una habitación. A pesar de todo esto, los cambios habidos no son desdeñables y los cambios que pueden venir, si seguimos juntos, nos importan a todos.

Quizás la ciudadanía indignada debería comisionar un votante anónimo para cada concejal del equipo de gobierno que, como en el triunfo romano, se pusiera detrás de él con un cartel que dijera: recuerda que una vez te dijimos que no nos representas. Y en concreto, a los concejales de Aranzadi, que les recordara su lema de campañaGobernar obedeciendo. Porque no creo que lo que están haciendo, unos menos que otros, sea obedecer a los que les votaron. Queremos que gobiernen, que borren todo lo que puedan del legado casposo de UPN. Que rescaten a las personas más vulnerables. Que hagan retroceder el vehículo privado de nuestras calles y avanzar el transporte público y el desplazamiento sostenible. Que dejen una ciudad con unas prácticas políticas consolidadas en la ciudadanía que se les atraganten a la derecha si, Dios no lo quiera, tuviera una opción de volver a gobernar.

El autor es expromotor de la Agrupación Electoral Aranzadi junto con Armando Cuenca y Laura Berro según escritura ante el notario Koldo Moreno Baquedano de 1 de abril de 2015, exadministrador electoral de Aranzadi en las elecciones locales de 2015 y exsecretario técnico del Área de Participación Ciudadana con las concejalas Ana Lizoain y Alberto Labarga

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