El Gobierno concede el Premio Francisco de Javier a Pedro Iturralde

El galardón se entregará a principios de 2018 en Madrid, en un acto que contará con la actuación del propio saxofonista y compositor

Jueves, 28 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

pamplona- El Gobierno de Navarra aprobó en su sesión de ayer un decreto foral por el que se concede el Premio Francisco de Javier 2017 al saxofonista y compositor Pedro Iturralde Ochoa, “por realizar una gran labor de divulgación de los valores del jazz, cuyo nombre ya está unido al del saxofón, instrumento que se ha ido incorporando tardíamente a la música clásica, y cuya validez y posibilidades, casi ilimitadas, ha sabido difundir y realzar, logrando sacar de él toda la magia que un maestro consagrado obtiene de la música”.

El galardón será entregado principios de 2018 en Madrid, en el transcurso de un acto en el que también actuará el propio músico.

Este premio fue instituido en el Ejecutivo foral en 2009 para reconocer a personas, entidades o instituciones que, con la actividad que desarrollan fuera de Navarra, proyectan una imagen de Navarra como comunidad que “contribuye al progreso, al bienestar y al perfeccionamiento de la sociedad”. El Gobierno considera que estas características se unen en Pedro Iturralde “compositor, intérprete, profesor de música y divulgador de los valores del jazz a nivel internacional”.

Biografía Pedro Iturralde (Falces, 1929), que también fue distinguido con el Príncipe de Viana de la Cultura en 2007, forjó su gran vocación musical durante su infancia y juventud vividas en Navarra.

Tras estudiar la carrera de saxofón en Madrid, donde compaginó estos estudios con los de clarinete, piano, violín y armonía, realizó una gira de ocho años por Europa, y regresó al Whiski Jazz Club de Madrid, donde actuó con figuras de primera línea como Donald Byrd, Lee Konitz, Hampton Hawes, Ferry Mulligan o Tete Montoliú. En el festival de Jazz de Berlín, en 1967, estrenó su proyecto musical Flamenco Jazz, que le convirtió en pionero de la fusión del jazz con el flamenco, y le llevó a la fama internacional. En el plano docente, Iturralde ha ejercido la Cátedra de Saxofón del Real Conservatorio Superior de Madrid.

Gratitud y humildadIturralde, que ha acumulado los principales reconocimientos de su tierra, Navarra, siempre los ha acogido, como apuntaba en 2014, al ser protagonista de un homenaje brindado por la Coral de Cámara de Navarra, con “gratitud y humildad”. A sus 88 años, todavía sorprende por su vitalidad, algo que según apuntaba el propio Iturralde, “es genético, sobre todo por la parte de mi padre, Wenceslao, que fue músico nato y molinero de profesión, pero también cazador y pelotari. Se pasó la vida andando y bebiendo agua, que le encantaba, y no estuvo nunca enfermo. Vivió una vida muy sana y murió a los 88 al llevarlo por primera vez a Urgencias”.

Respecto a su pasión, la música, Iturralde siempre ha dejado claro su versatilidad y amplitud de miras: “Soy músico de jazz, he sido músico sinfónico y profesor... A mí me gustaba y me gusta la música clásica, la romántica, Bach, por ejemplo. Desde joven, yo he tocado acompañando actuaciones de todo tipo como, por ejemplo, en el año 1947, cuando toqué en Sanfermines con la peña La Jarana. Además de saxofón y clarinete, que es por lo que más se me conoce, de joven también estudié piano, violín y guitarra. Y, formando parte de una orquesta, viajé a Lisboa, Tánger, Casablanca, Argel y Túnez... Allí conocí la canción francesa y el jazz. Eso sí, en la mili, que me tocó en Navarra, preferí no formar parte de la banda. Posteriormente me saqué la carrera de saxofón por libre en Madrid, fui jefe de orquesta en el hotel Plaza y de ahí me fui a Beirut, donde estuve dos años y medio, y posteriormente a Atenas. Luego trabajé con una orquesta en las bases americanas de Francia y Alemania, hasta que decidí quedarme en Madrid en el Whisky jazz club, donde puede tocar con los músicos americanos más importantes. También creé la plaza de saxofón clásico en el Conservatorio y toqué con numerosas orquestas sinfónicas. Por lo tanto, soy músico de jazz, sí, pero también más cosas...”. Muchas más cosas, sin duda, pero siempre, o casi siempre (también es un virtuoso del clarinete), pegado al saxofón. Un instrumento que para el músico y compositor de Falces “lo ha sido todo, porque tanto el saxofón como el clarinete los estudié muy profundamente. Y esto también me viene de mi padre que, como digo, era músico nato, y tocaba valses, habaneras, polcas... La música de aquella época. Aunque él no quería que fuese músico;me decía que la música no era una profesión. Por otra parte, siempre he sido admirador de Benny Goodman, que tocaba muy bien el clarinete y fue un innovador en el jazz;y ahora de Wynton Marsalis... En Estados Unidos se decía que un negro no podía tocar la trompeta clásica ni hacerlo en una orquesta sinfónica, y él ha demostrado que sí, tras hacer la carrera de trompeta clásica”. Sin duda, un reconocimiento más que merecido al que es uno de los mejores músicos que ha dado esta tierra. - D.N.

Más sobre Cultura

ir a Cultura »