Comercio y ciudad

POR JORGE NAGORE - Jueves, 28 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 09:11h

Harán mal Asiron y Patricia Perales, concejal de Economía, limitándose a decir que las asociaciones de comerciantes de Casco Antiguo y Ensanches no aportaron una encuesta fiable y unos datos serios cuando hablaron de bajada clara de clientela y de un descenso de 10 millones de euros en la facturación tras 100 días de cambios de tráfico en el centro y viejo de Pamplona. Harán mal si entran en el juego de convertir esto en una pugna ayuntamiento-comerciantes, por mucho que desde el lado de las asociaciones que no de todos los comerciantes que representan se esté dando mucha caña asegurando que la llamada amabilización les está suponiendo un varapalo severo por ahora. El ayuntamiento tiene que entender que al margen de bandos políticos el pequeño comercio lleva muchos años pasándolas de a kilo, viendo cómo UPN, CDN, PPN y PSN otorgaban licencias a las grandes superficies del extrarradio a porrillo, construían parkings y urbanizaban calles en el centro para algunos. Eso y la crisis e Internet... Muchos están al límite. No digo que tengan que tragar con todo, pero sí ser conscientes de que ellos son unos recién llegados y que hay comercios y comerciantes que llevan tralla de lustros. Tienen que escucharles, tienen que entenderles, tienen que llegar a acuerdos. Como peatón sin carnet de conducir, como caminante de la ciudad que detesta el trajín de los coches y la contaminación, celebro todo lo que tenga que ver con reducir el tráfico, pero comprendo también que, siendo triste, seguimos viviendo en una sociedad que es capaz de coger el coche hasta para moverse de Iturrama a Sarasate. ¿Hay que dejar que eso siga sucediendo? No, no digo eso, pero sí digo que hay que entender que el comerciante vive todos los cambios con auténtico miedo y en muchos casos agotamiento. Abrir un comercio es casi una heroicidad. Ténganlo en cuenta por mucho que no les guste lo que oyen.