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Paso político y económico clave para Navarra

La renovación del Convenio Económico, que dejó pendiente UPN en 2014, acaba con una situación injusta de sobrepago al Estado, refuerza la capacidad negociadora del Gobierno de Barkos y recupera capacidad para inversión pública y económica

Jueves, 28 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

la renovación del Convenio Económico entre Navarra y el Estado que firmaron en Madrid el consejero Mikel Aranburu y el ministro Cristóbal Montoro es un hito político y económico clave para el futuro de Navarra. Supone, en primer lugar, resolver un conflicto heredado del anterior Gobierno de Barcina -el Convenio debió renovarse en 2014-, que fue incapaz de negociar un acuerdo con el Gobierno del PP pese a que ambos eran y son socios políticos, y supone también lograr una estabilidad fiscal, financiera y presupuestaria esencial para el desarrollo de Navarra. Este acuerdo resalta además la capacidad de diálogo y acuerdo del Gobierno de Barkos, lo que ya es en sí mismo un valor político en este tiempo histórico -más aún con un Gobierno en el Estado de tan diferente línea política-, y también una puesta en valor de la bilateralidad como instrumento de relación política entre Navarra y el Estado. Esa bilateralidad como sistema de negociaciones y relaciones institucionales entre Navarra y el Estado no puede ser sólo una periódica exaltación folclórica sin otro contenido que la claudicación sistemática a los intereses del Gobierno central -como lo fue con los gobiernos de UPN y PSN-, sino que exige de compromisos reales y de honestidad política mutua. El acuerdo pone fin también a una situación injusta para Navarra que ha acumulado años de sobrepago a las cargas generales del Estado por la mala negociación anterior. De hecho, el Estado reconoce esa situación y devuelve a Navarra 215 millones de euros y rebaja la aportación anual en otros 100 millones de euros. Admite así las reclamaciones hechas en este sentido por el consejero Aranburu y los propios técnicos de la Hacienda Foral. Que Esparza arremetiera y criticara a Aranburu y a los técnicos navarros por denunciar la situación y bloquear hace un año ese sobrepago de Navarra sólo es otro ejemplo de una acción política que le deja sistemáticamente en evidencia, cuando no directamente en ridículo. Y, por último, supone una inyección de millones de euros a las arcas de Navarra -aportados previamente por los contribuyentes navarros-, que aumenta la disponibilidad financiera y presupuestaria de impulsar políticas de inversión pública y económica. Se trata de la defensa de los intereses generales de los navarros y navarras y de la defensa de las capacidades del autogobierno foral en un momento en el que las posiciones uniformadoras y recentralistas ganan impulso en el Estado, como se vio con la reciente aprobación del Cupo de la CAV.

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