30 años del escándalo de Sabrina

LA CANTANTE MOSTRÓ UN PECHO EN LA NOCHEVIEJA DE 1987 Y | La centralita de la tele pública se colapsó por las llamadas de ciudadanos indignados

Domingo, 31 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Sabrina Salerno, en una imagen de los 80.

Sabrina Salerno, en una imagen de los 80. (D.N)

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Sabrina Salerno, en una imagen de los 80.

La Nochevieja de 1987, los españoles que celebraban la entrada del nuevo año viendo el programa especial de TVE se quedaron pasmados con la actuación de una cantante italiana. Durante la actuación de la explosiva artista de 19 años, un pecho asomó de su ajustada camiseta mientras cantaba al ritmo de Hot girl, éxito musical de la temporada. La centralita de RTVE se colapsó aquella noche de llamadas de telespectadores indignados, poco acostumbrados a tales excesos y menos en fiestas tan familiares como las navideñas. Treinta años después, la artista compagina su carrera musical sobre los escenarios con su faceta como madre y esposa.

La imagen del pecho desnudo de Sabrina Salerno (49) forma ya parte de la memoria televisiva de muchos españoles. Sobre la anécdota existen varias teorías. Algunas afirman que el descuido fue intencionado, pero la propia artista reconoció que fue un error del que no supo nada hasta que el programa se emitió y el destape se convirtió en la comidilla del momento. “Mientras cantaba yo noté que algo no iba bien”, contó la cantante en una entrevista a Vanity Fair. “Cuando terminé, la gente que estaba trabajando conmigo entonces me dijo: ‘No te preocupes, no ha pasado nada’”. El programa se grababa a principios de diciembre y no fue hasta su emisión el 31 de diciembre que la artista descubrió lo que había ocurrido. En ese momento, Sabrina ya era conocida en Italia, Francia o Reino Unido y aquella imagen terminó por lanzarla a la fama también en España.

En 1987 Sabrina lanzó Summertime Love, una canción ligera, con ritmos ochenteros y cuyo vídeoclip, rodado en una playa venenciana, fue censurado en algunos países. Su sensual imagen le ayudó a vender más 20 millones de discos en Europa y Latinoamérica convirtiéndose en la canción del verano de aquel año con un más que pegadizo estribillo en inglés, el mítico “boys, boys, boys”. El disco llegó a alcanzar el tercer puesto de los más vendidos en Reino Unido, un auténtico éxito tratándose de una artista italiana.

Y ella, con un físico espectacular que sabía cómo explotar, se convirtió en la bomba sexual del momento. Sólo Samantha Fox, otro mito erótico de la música de los años 80, consiguió hacerle algo de sombra. La presunta rivalidad entre ambas, propiciada por los medios especializados, acabó cuando en 2010 publicaron un LP juntas con una versión del Call Me de Blondie.

El fenómeno Sabrina llegó a su mayor apogeo en España a finales de la década. Los jóvenes de la época aún recuerdan sus curvas, sus letras pegadizas y hasta los productos publicitarios que se comercializaron con su nombre: desde un chicle hasta un vídeojuego inspirado en ella. Pero el éxito tuvo su cara B. La cantante sufrió una fuerte depresión que consiguió superar gracias al apoyo de su familia. “Parecía una tigresa, pero por dentro me moría de miedo. Tenía ataques de pánico antes de salir al escenario”, admitió en una entrevista. “Cuando tenía 24 años, después del éxito y la gira por Latinoamérica, no pude más”.

Tras un parón supo cómo reinventarse. Se convirtió en un rostro habitual de la televisión y el teatro pero sin dejar de lado la música.

público fielTres décadas después de aquel éxito, con escándalo incluido, Sabrina Salerno continúa llenando conciertos, sobre todo en Rusia y Francia, donde mantiene un público fiel y sigue siendo una auténtica estrella. Acaba de finalizar una larga gira por el país galo y a principios de diciembre se estrenó su última película, Stars 80... la suite, dirigida por el francés Thomas Langmann, donde se interpreta así misma.

A punto de cumplir 50 años, la exhuberante artista mantiene un físico espectacular gracias a horas y horas de gimnasio y una sana alimentación. Compagina su carrera con una vida familiar estable desde hace más de 20 años. Vive en Mogliano Veneto, un pueblo cerca de Venecia, con su marido, el empresario Enrico Monti, y su hijo de 13 años, Luca Maria. “Ser padres es muy difícil, diría que es más fácil tener éxito en el mundo de la música que criar a un hijo”, asegura.