Mesa de Redacción

Año nuevo, la vida misma

Por Víctor Goñi - Martes, 2 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

que no, que no aprendemos. Ni a evitar con la entrada del año nuevo las resacas y las acideces, ni a dejarnos de milongas con los propósitos de cada primero de enero. Como si nuestras insuficiencias y taras se fueran a resolver, una detrás de otra, por el mero cambio de calendario. Ya debiéramos saber a estas alturas del autoengaño masivo que al final del camino nos aguarda una dosis cierta de frustración, mayor cuanto más numerosos, concretos y ambiciosos resulten los planes formulados. Quien suscribe, ducho en excusas para atemperar la mala conciencia ante los objetivos descartados sin siquiera otearlos, ha optado por una estricta selección de metas y además genéricas. Así que no me prometo mejorar el inglés, ni acudir más al gimnasio, ni dejar la cerveza, los regalices y el fuet. Me conformaré para empezar con tratar de guiarme por el principio de sencillez, por no complicarme generándome necesidades y preocupaciones absurdas, intentando asumir al fin que no todo depende de uno, pues demasiado a menudo la casualidad puede más que la causalidad. Y, para continuar, procuraré mantener la coherencia, desde la congruencia principal de no dañar a quien no lo merece, de enfadarme sólo con la persona adecuada, en el momento apropiado y con el tono justo. Año nuevo, la vida misma.