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La cuñada de El Chicle lo denunció por violación en 2005

La presión de la familia sobre la hermana gemela de Rosario Rodríguez le hizo retirar la denuncia

Martes, 2 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Traslado de José Enrique Abuín, ‘El Chicle’, tras el registro de su domicilio.

Traslado de José Enrique Abuín, ‘El Chicle’, tras el registro de su domicilio. (EFE)

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  • Traslado de José Enrique Abuín, ‘El Chicle’, tras el registro de su domicilio.

pamplona- Mucho se sabe ya de José Enrique Abuín, El Chicle. Socio del club de Remo de Rianxo, aficionado al running y miembro del club de atletismo +9 Moraña. Su padre era marinero y su madre trabajaba en una de las muchas fábricas de conservas de la zona. Casado desde hace 15 años y con una hija de 8. Una vida en apariencia normal, sin embargo, el padre de familia deportista ocultaba bajo esa apariencia una cara oculta, la del marisqueo furtivo -vendía, de casa en casa centollos, almejas, berberechos y navajas-, la de la droga, y cosas peores. Algunos de sus antecedentes resultan de extrema gravedad. El peor de todos, la violación a su cuñada.

Su mujer se llama Rosario Rodríguez Fraga y pertenece a una conocida familia de Catoira, una localidad encajada al fondo de la ría de Arousa, al borde de la desembocadura del río Ulla. Allí siguen viviendo los Rodríguez Sobrino. Son cuatro hermanos en su casa, tres chicas y un chico. Catoira es una villa de tradición marinera. La familia de Rosario también. Algunas de sus hermanas trabajan en empresas conserveras de la zona, igual que ella. Rosario llegó a estar en nómina de una firma local de congelados en la que también trabajaba El Chicle. La pareja tiene una hija pero hace ya un buen tiempo que no vive con ellos, sino que se queda en casa de los padres de Rosario.

En este caso, cobra también especial relevancia la historia de la hermana gemela de la mujer de El Chicle. Su aspecto es casi idéntico al de Rosario. Lo que a ella le ocurrió hace ya varios años es el más oscuro de todos los antecedentes del detenido. Según su testimonio, Enrique Abuín Gey trató de violarla. La hermana de su mujer denunció lo ocurrido, explicando lo que hizo aquel hombre fornido, rubio y de dentadura prominente. Contó cómo la penetró en contra de su voluntad. Le denunció en 2005 acusándole de violación. El asesino confeso de Diana Quer la llevó a un descampado y allí, dijo, abusó de ella. Sin embargo, según informó El Español, la presión de la familia, que nunca la creyó, llevó a la joven a retirar la denuncia. Él quedó libre de toda culpa, judicialmente hablando. Ahora las miradas de todos en la familia se dirigen a ese suceso del pasado.

A Abuín le recuerdan en su pueblo también por las descargas de cocaína en las que participó, pero sobre todo por haber delatado a su familia, incluido su tío, Rafael Rivas, jefe del clan de Os Fanchos. “Por eso pasó menos tiempo en la cárcel que el resto de la familia, cinco o seis meses”, dice un vecino. “Mi hija fue con él al colegio cuando era pequeño. A ver, él no era subnormal ni nada de eso. Es que no le daba para más. Era un animal, un poco idiota. En la escuela le pegaba a todo el mundo: chicos y chicas. Él siempre se ponía muy chulito y así fue toda la vida. Un chulo”. - D.N.

la investigación

Manuela, ¿otra víctima del asesino?

Desaparición. En verano de 2015, un año antes de la desaparición de Diana Quer, otra mujer de 70 años desapareció en extrañas circunstancias, salió a dar un paseo y sus vecinos nunca la volvieron a ver ni su familia volvió a saber de ella. La casa de Manuela Lorenzo se encuentra a escasos cinco minutos de la guarida del asesino confeso de la joven madrileña y a apenas siete minutos, unos tres kilómetros de distancia del puente de Taragoña, donde El Chicle arrojó el móvil de Diana cuando volvía de A Pobra do Caramiñal con ella en el coche la noche del 22 de agosto de 2016. “Tiene que haber sido él”, sostiene la familia, mientras la UCO ya investiga el caso.

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