‘Max’, un perro con suerte

La mascota de la navarra Ainhoa Larregui ha alcanzado la fama tras actuar en el anuncio de la Lotería de 2017;ahora espera que dé el salto al cine

Laura Garde | Juan Mari Ondikol - Martes, 2 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ainhoa Larregui y ‘Max’, en Elizondo durante sus vacaciones de Navidad.

Ainhoa Larregui y ‘Max’, en Elizondo durante sus vacaciones de Navidad. (JUAN MARI ONDIKOL)

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Ainhoa Larregui y ‘Max’, en Elizondo durante sus vacaciones de Navidad.

elizondo- Vivo, cariñoso, audaz, listo y juguetón. Así es Max, un perro de 5 años que tiene madera para convertirse en el nuevo Pancho, protagonista del anuncio de la Lotería en 2010. En 2017, el afortunado fue Max, que ha tenido su papel en el spot ejerciendo de celestina involuntaria y, además, encontrando su propio final feliz.

Ainhoa Larregui, su dueña, vive en Madrid, aunque tiene sangre navarra. Ella y Max pasan parte de sus vacaciones de Navidad y de verano en Elizondo, municipio del que procede su madre. Un día recibió la llamada del entrenador de Max, Rafael Casado, uno de los principales preparadores de perros actores (cuenta en su carrera con un Palm Dog, los Oscar caninos). “Una agencia estaba buscando un perro que supiese bostezar. Fuimos al casting y hasta aquí hemos llegado”, relata Ainhoa. “Él ya tenía algo de experiencia, había participado en otros dos anuncios”, continúa.

A pesar de tener solo 5 años, la vida de Max ha dado muchas vueltas. A los pocos días de nacer, el podenco portugués, “muy mezclado”, apareció en una caja de cartón en la puerta de una protectora sevillana. Está con de Ainhoa desde 2012. Su perro había fallecido y buscaba otro. Rastreando en las protectoras nacionales, se topó con la foto del cachorro y se enamoró. “Vi esa carita y no pude resistirme”, expresa Larregui. Llamó al centro para conocer cómo era y al creer que sería compatible con ella, lo compró. “Los primeros meses fueron muy difíciles. No me habían dicho que era tan nervioso. Antes había sido adoptado por otra familia que terminó por devolverlo. No podían con él, era un desastre”, sentencia.

Ainhoa asegura que Max hacía cosas que otros perros que había tenido, no: “Había callejeado mucho, era muy espabilado y aprendía muy rápido. Creí que tenía que aprovecharlo”. Interesada en el mundo de la tele y el cine, dio con Casado y empezaron a enseñar a Max acciones más complicadas. “Él me daba las pautas para que trabajásemos en casa”, agrega. De esta manera, invirtiendo diez minutos cada día en el entrenamiento para que no les resultase tan difícil, Max se hizo un hueco en la industria televisiva. “Estoy muy orgullosa porque hay muy pocas oportunidades de estar dentro”, recalca.

Cuando graban, ella siempre está presente. Su trabajo es, en gran parte, instruir a los actores para convertirse en los encargados de dar las órdenes a Max: “Ellos aprenden gestos para que cuando quieran que el animal vaya a la izquierda, por ejemplo, lo haga”.

proyectoEn un plató, Max es feliz y, por ello, Ainhoa quiere que de un paso más allá y que salte a la gran pantalla. El anuncio de la Lotería ha sido el mayor escaparate para él y no dejará pasar esta oportunidad. “Son los productores quienes se fijan en su trabajo y van a por ellos”, esclareció la dueña.

La elizondarra, que se dedicó a organizar viajes, se plantea ahora producir un cortometraje: “Tengo un proyecto a medio o largo plazo. Necesito patrocinadores para llevarlo a cabo. En esto es en lo que estoy trabajando ahora”, concluye.

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