Guillermo Laspalas futbolista navarro

“Fue duro buscar equipo en Argentina, pero tuve suerte”

El futbolista navarro Guillermo Laspalas ha regresado a Pamplona por Navidad después de estar entrenando con un equipo en Argentina, el Instituto de Córdoba

Diego Eusa - Viernes, 5 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

Guillermo Laspalas, con buena parte de las camisetas de los clubes en los que ha jugado.

Guillermo Laspalas, con buena parte de las camisetas de los clubes en los que ha jugado.

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Guillermo Laspalas, con buena parte de las camisetas de los clubes en los que ha jugado.

pamplona- La vida de Guillermo Laspalas García (Pamplona, 23-1-1996) corre como el mismo caudal del agua, que aun careciendo de forma sabe adaptarse con sencillez y orden. El navarro, estudiante de la doble licenciatura de Magisterio Primaria especialidad en Educación Física e IVEF (ciencias de la actividad física y el deporte), se encontraba entrenando a fútbol Argentina, pero ha regresado a casa por Navidad.

¿Cómo ha sido la trayectoria en el mundo del fútbol hasta el día de hoy?

-Empecé desde pequeñito, pero al principio yo no quería jugar al fútbol porque me parecía una tontería correr detrás de un balón y luego poco a poco, gracias a que mi madre me apuntó en Oberena, con niños un poco mayores que yo y también en el colegio, veía a todos mis amigos jugar y me entraban esas ganas de querer jugar. Comencé a jugar porque los demás lo hacían y me fue gustando. Fui disfrutando y aprendiendo mucho de muchas personas que me ayudaron en mi camino y de muchos entrenadores y eso es un poco el inicio. Oberena, San Ignacio, Txantrea, San Juan, Osasuna, Aurrera y Mirandés han sido los equipos por los que he pasado hasta entrenar con Instituto de Córdoba en Argentina.

Dice que hubo entrenadores que le marcaron… ¿por ejemplo?

-De pequeño me marcó mucho la motivación que tenían Fernando Inda y Max, una motivación que me daba ganas de seguir adelante. En la Txantrea, Rubén Cámara. Apostó verdaderamente por mí. Y luego llegó Gabriel. Me exigía mucho, pero fue el que más me enseñó a jugar a fútbol y con el que más sufrí. En el Athletic, Gorka Iraizoz y Exteberria. En Osasuna, Javi Lerga y en la selección, Iñaki Aguirre, Martín Salazar y en este último periodo Jorge Martín, Carlos Terrazas… He aprendido mucho de todos ellos.

Su paso por el Athletic fue la primera toma de contacto con la cantera de un equipo profesional. ¿Qué recuerda de aquella etapa?

-Bueno de pequeñito íbamos a entrenar todos los miércoles de la Txantrea a Lezama. Un recuerdo de pequeño que tuve fue que llegamos a los vestuarios y tenía al lado a jugadores del primer equipo. Yo, que era muy tímido, vi una botella con el escudo y pregunté a ver si podíamos tomarla o era para los del primer equipo. Otro recuerdo que se me viene a la mente es del torneo de Maspalomas, estuvo Andrés Iniesta con nosotros y tuve la suerte de hablar con él. Le pregunté a ver qué se necesitaba para ser buen futbolista y me dijo que lo primero de todo era ser uno mismo e intentar hacer cosas distintas en el campo, y lo segundo, ser una persona de cabeza muy fuerte y tirar para adelante. Se me quedó marcado porque era Andrés, no ningún otro jugador.

¿Cómo fue su paso por la selección navarra?

-La selección siempre se ha portado muy bien conmigo. Era mi vía de escape de los estudios y siempre me aportó profesionalidad, mucho apoyo anímico. Estaban muy presentes Iñaki Aguirre y Martín Salazar. Me hizo madurar muy pronto porque jugaba con compañeros mayores que yo y vivía experiencias increíbles.

Coincidió con jugadores como Mikel Merino, Álex Berenguer o Jose García…

-Sí. Con Jose, además, tengo mucha relación. Es un futbolista diferente con el que me he sentido muy cómodo jugando en el campo. Hay una anécdota. Estábamos jugando el campeonato de Melilla y nos picamos con el entrenador a ver si metíamos al final cada uno tres goles. Yo ya llevaba tres y la última jugada es una falta a nuestro favor. Él llevaba dos y se la dejé lanzar. La marcó. Fue brutal.

Volvemos al torneo de Maspalonas. Acaba el torneo y llega una oferta del Athletic.

-Hice un buen torneo y mis padres me dijeron más tarde que el Athletic se interesó por mí, pero yo era muy pequeño y mis padres querían que siguiera estudiando y formándome como persona y que si era buen jugador iba a tener siempre tiempo para ir al Athletic. Apostaron por quedarme aquí y luego por suerte hubo una oferta más.

Y en otro torneo, esta vez con la selección navarra, Levante y Osasuna se interesaron.

-Creo que fue en Calpe. El Levante se dirige a mi padre y yo no sabía nada. Llegó una oferta con opciones de terminar en el primer equipo. Yo en ese momento tenía dudas de si irme hasta Valencia o no, pero Osasuna se interesa también por mí. Pongo todo en la balanza. Me decidí por la oferta de Osasuna, el equipo de mi tierra, por temas personales también. Estaría jugando en casa y tenía a mis amigos y familia aquí.

¿Qué supone a un chaval de su edad en aquella época que los clubes se interesen por él?

-Yo en aquella época no era consciente de lo importante que eran esos dos clubes, porque vivía en un mundo aislado. Luego, cuando he ido creciendo, me he dado más cuenta de lo que hay detrás del fútbol, pero en aquel momento no le di importancia. Tuve un representante, Félix Taínta, al que le estoy muy agradecido, que me ayudó mucho. Con mis amigos, por ejemplo, intentaba no hablar mucho de fútbol.

Acaba decidiéndose por jugar en Osasuna. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fueron años en los que futbolísticamente aprendí una pasada, pero también esperaba una oportunidad mayor o que se confiase en mí un poco más. Es cierto que jugué con buenos jugadores, pero a algunos se les dio más oportunidades que a otros por lo que fuese. En ese momento no se dio, pero siempre tengo a Osasuna en consideración.

Acaba su etapa en Osasuna y llega su primera experiencia fuera de Pamplona.

-Cuando acabo en Osasuna estoy en División de Honor. Hubo un poco de discrepancias con algún sector del club y salgo al Iruña. Y me llama el Alavés. Hubo un problema con el tema de representantes y noté que se jugó un poco conmigo. No se dio con el Alavés y acabé en Tercera con el Aurrera. Al acabar la temporada surge el interés del Mirandés.

Al mismo tiempo que se dedicaba a jugar a fútbol compaginaba los estudios.

-Siempre he intentado no olvidar los estudios a pesar de seguir jugando a fútbol. Compaginar ambas cosas es complicado, pero una cosa te ayuda a evadirte de la otra y viceversa. Siguiendo con el Mirandés, llega para jugar en el filial. ¿Qué supone estar a un paso de la Segunda División?

-El Mirandés me aportó todo. Me dio la oportunidad de sentirme importante dentro de un equipo y me sentí muy querido. Entrené al lado de futbolistas como Eguaras, Álex Ortiz, Guarrotxena… que te trataban bien y siempre te corregían.

Y llega la hora de hacer las maletas y este verano cruza el charco.

-Eso fue un paso importante. Yo siempre tenía en mente que el entrenador del primer equipo confiase en mí si se producía un descenso a Segunda División B. Pero no confió en mí, a pesar de haber entrenado bastante tiempo con el primer equipo. Pero me sale una beca en Argentina y hay un equipo interesado en saber si voy a ir allá. Tengo esa oferta ahí y me embarco en esta nueva aventura a ver qué ocurre.

¿Cómo fueron los primeros días?

-Fue muy duro. Llegas solo, no tienes a nadie. Te tienes que buscar tú la vida hablando con clubes. Pero por suerte llegué a las instalaciones de Instituto de Córdoba, equipo que sacó a Dybala o Kempes y veo a un padre con un chaval al que le comento la situación. Resulta que ese padre conoce al director deportivo, Diego Klimowicz, con el que hablo y tengo la oportunidad de entrenar con ellos. El club se portó muy bien conmigo

Dicen que la vida da segundas oportunidades. ¿Le gustaría una segunda llamada de Osasuna?

-Osasuna ha sido el club al que más cariño tengo. Nunca sabes el fútbol a dónde te va a llevar, pero sería increíble.

las claves

“En Osasuna aprendí mucho, pero también esperaba que me dieran una oportunidad o que se confiara un poco más en mí”

“Iniesta me dijo que para ser buen futbolista había que hacer cosas diferentes en el campo y ser una persona de cabeza fuerte”