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Cristóbal Soler director de la jonde

“Es tal la ilusión de estos jóvenes músicos que se crea una ambiente mucho más propicio para hacer arte”

Cristóbal Soler es un viejo conocido del público navarro, ya que ha sido director asociado de la OSN. Ahora regresa como ‘maestro’ de jóvenes músicos

Fernando F. Garayoa Unai Beroiz - Viernes, 5 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

Cristóbal Soler, fotografiado ayer en el palco de Baluarte.

Cristóbal Soler, fotografiado ayer en el palco de Baluarte. (UNAI BEROIZ)

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  • Cristóbal Soler, fotografiado ayer en el palco de Baluarte.

PAMPLONA- Cristóbal Soler, director experimentado en numerosas orquestas profesionales de medio mundo, y al que han calificado como el mejor de su generación,¿cómo afronta una trabajo tan diferente como es el de trabajar con jóvenes músicos a los que más que exigir hay que enseñar?

-Para mí, la gran diferencia entre una orquesta profesional y la JONDE es que con esta última puedes experimentar. Y me explico. En el mundo profesional tenemos que hacer música, por supuesto, pero nos da cierto temor arriesgar o sobrepasar los límites;ya que parece como que te pagaran para que no te equivoques. Y en el arte es fundamental arriesgar, pero a una orquesta profesional, aterrizas el lunes y el jueves tienes el concierto, de forma que lo organizas para llegar a un punto óptimo en el que todos disfrutamos. Pero cuando trabajas con una JONDE durante 10 días de trabajo, lo que supone 20 ensayos, es una situación que todos tenemos que aprovechar, que sea un periodo de experimentación para llegar más allá de donde están nuestros límites. Y si fallas no pasa nada, les digo;y es entonces cuando ocurren cosas que quizá no suceden en el mundo profesional. Otra cosa que sucede con estos jóvenes músicos es que están abiertos a todo. La gran diferencia, incido, y la más importante, es que con la JONDE puedes probar, experimentar, cambiar o ver qué sucede si haces una u otra o cosa. Y por esto yo creo que grandísimos directores como Abbado, Metha, Muti o Barenboim, que dirigen a las mejores orquestas del mundo, dedican un tiempo también a las jóvenes orquestas. Como artista, yo necesito probar, y eso la JONDE te lo da.

Usted ha pasado dos años en Viena como director asistente, por ejemplo, y atesora un sólida formación, pero, a su vez muy independiente, hasta el punto de que en alguna ocasión ha dicho que cuando alumnos le pregunta cómo forjar su carrera les ha dicho que quizá no sea la persona adecuada para responder. Pero ahora, tiene más de 100 alumnos y algo les tendrá que contar...

-Creo que la vida te lleva... Yo les puedo ayudar a cómo mejorar, aprender o superar esos límites, a la vez que en la formación. La misión del maestro hacia el alumno es ayudarles, para llegar a la excelencia, en su formación humana, artística y musical, en este orden. Partiendo de esto, que es esencial, luego está el tema del marketing, que ayuda mucho, pero debes buscar un equilibrio sin olvidar que lo esencial es tu formación y tu excelencia. Sí es cierto que, además de la formación, yo les intento ayudar a la hora de hacerse visibles. Por ejemplo, en la misma JONDE, el director asistente es un alumno mío, una persona joven a la que el otro día, en el primer ensayo de una cuerda completa, le dije: “Alberto, haz tú el ensayo”. Esa es una manera de ayudar y darle visibilidad. De todas formas, una carrera depende de tantos factores que no está todo en tus manos, por eso yo les digo que en lo que sí está en su manos, el estudio, la formación y darte a conocer, pongan toda la carne en el asador.

Lo normal sería preguntarle por las claves a la hora de brindarles esa formación, pero, démosle la vuelta, porque en un encuentro de este tipo el aprendizaje es recíproco. Bien, ¿qué esta aprendiendo Cristóbal Soler de estos jóvenes músicos?

-Como decía, creo que aprendo mucho más teniendo una JONDE que con una orquesta profesional, por la oportunidad de experimentar que comentaba antes, de la que sacas muchas conclusiones. Luego está su generosidad, su entrega, ver cómo se tiran a la piscina de agua fría sin necesidad de convencerles;si les dices vamos a la izquierda, van. Es una naturalidad, una frescura y una energía la que se produce que yo, a veces, hablo de telepatía, porque están tan entregados que cualquier expresión tuya, la van a entender y la van a seguir. Eso es algo impresionante;es tal su ilusión que se crea un ambiente mucho más propicio para hacer arte. Por ejemplo, en su espontaneidad, que en la interpretación es fundamental. Son como esa persona enamorada, es como su primer amor con la música. ¿Qué es la JONDE? Esa relación con el primer amor.

El programa que se les ha planteado este año los tiene un poco asustados, dicen que es muy difícil...

-La formación no es solo dominar bien el instrumento, para mí, los artistas tienen que ser unas personas muy valientes. Y me explico. Con valiente me refiero a que cada obra es un reto en el que cada músico debe sacarse el mejor partido con la partitura que tiene delante. Y para eso la actitud es fundamental, por eso hago referencia también a la formación humana. Hay algo que para al ser humano y al músico, que es el miedo. Por eso yo me voy a la otra parte y digo que somos muy valientes para superar algo que parece muy difícil;“qué susto, no sé si llegamos”, dicen. Y yo les digo que sí vamos a llegar porque somos personas preparadas, confiamos mucho en vosotros y esto es un proyecto de JONDE, no de una orquesta profesional, con la que necesitarías muchos más días para preparar este programa. Y es que se trata de un repertorio en el que algunas de las obras tienen lenguajes no convencionales, es decir, una escritura que quizá hasta en una orquesta profesional se encontrarían por primera vez. Y por eso es necesaria la actitud de estar abierto a conocer, algo que en una profesional puede que suceda o no, pero en una JONDE, de entrada, todos están abiertos a aprender. Es verdad que se trata de un programa muy ambicioso, es como una prueba de valentía, de fuego, porque no solo lo van a estudiar sino que lo van a enseñar al público;y, lo más importante, lo van a disfrutar. Es decir, aquel miedo que te bloquea lo dejas a un lado y utilizas ese otro miedo que te pone las pilas, te lleva a estudiar y a resolver todos los puntos. Además, para ello contamos con un profesorado estupendo que está para ayudarles hasta el último momento.

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