Mesa de Redacción

Queridos Reyes Magos...

Por Félix Monreal - Viernes, 5 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

No hay nada más pegado a la inocencia infantil que las fábulas familiares en torno a la existencia y llegada de los Reyes Magos cargados de regalos. Los críos y crías pueden fantasear con héroes y heroínas populares, personajes de dibujos animados, creaciones de Disney o deportistas portentosos;pero pocas cosas hay más candorosas (al menos entre quienes celebran este rito) que esa espera nerviosa a la respuesta de una carta con el encabezamiento Queridos Reyes Magos... seguida de una lista de peticiones. La primera colisión entre la ingenuidad y la realidad está relacionada con la ruptura de este mito de la noche del 5 de enero;un impacto que cuesta asimilar a edad tan temprana pero que, de forma indirecta, estimula la capacidad de indagar y de prestar atención a lo que sucede alrededor: buscar el escondite de los juguetes era una gran aventura navideña. Con información o sin ella, me costó más que a otros niños aceptar lo evidente;entre otras cosas porque Baltasar en persona repetía cada año su salto al balcón de casa irrumpiendo en la oscuridad de la habitación para repartir besos y regalos. Y luego, entre el jaleo, desaparecía sin dejar más rastro que un tizne negro en la mejilla... La representación continuó cada año hasta que al más pequeño del grupo le contaron eso de que los reyes son los padres y el ensueño se dispersó luego en asuntos más mundanos. Esa ficción, sin embargo, deja una huella indeleble;la llegada de un bebé anima a reiniciar el ciclo de pajes o misivas depositadas en la boca de los leones de Correos. Lo hacemos por ellos, pero también por los adultos, por reencontrar la inocencia y la fantasía que dejamos olvidada entre las líneas de una carta.