siguen casi congeladas

2,6 euros La pensión media navarra apenas sube este año

Las pensiones siguen en la práctica casi congeladas.
Y el efecto de la reforma del PP apenas se ha dejado sentir todavía. Las nuevas prestaciones sufrirán recortes desde 2019, mientras el Gobierno ha vaciado ya la hucha.

Un texto de Juan Ángel Monreal. Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 6 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

Los pensionistas han perdido poder adquisitivo en los últimos años.

Los pensionistas han perdido poder adquisitivo en los últimos años. (Unai Beroiz)

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Los pensionistas han perdido poder adquisitivo en los últimos años.

La crisis no ha terminado para las pensiones, que en 2018 vuelven a subir apenas un 0,25%. Un incremento que no compensará el alza de los precios y que en la nómina mensual de los más de 120.000 pensionistas navarros apenas se dejará sentir. El alza para una nómina media de 1.061,87 euros será de apenas 2,6 euros, tal y como calculaba CCOO, quien denunciaba “el recorte encubierto decretado por el PP”.

El sindicato alerta de que “serán las pensiones más bajas las que más sufrirán el desajuste entre el incremento de los precios y la subida de las pensiones”. “En Navarra hay 56.110 personas que cobran menos de 700 euros, y con este insuficiente incremento sus pensiones subirán un máximo de 1,75 euros”, remarcó la central coordinada en Navarra por Chechu Rodríguez.

En opinión de CCOO, esta revalorización “supone una nueva congelación encubierta e insolidaria del Gobierno de España, que carga los recortes sociales contra los que menos tienen”. “Subir 0,25% las pensiones mientras que el precio de servicios esenciales como el agua, la luz y el gas suben por encima del 1,2% supone empobrecer aún más a las personas que cobran una pensión”, dice. Para el sindicato “es importante tener en cuenta que hoy las pensiones son insuficientes para escapar de la pobreza, y con esta decisión del Partido Popular lo hace todavía más difícil, en un momento delicado socialmente en el que en cientos de miles de hogares la pensión es el único sustento”.

CCOO reclama la convocatoria “urgente” del Pacto de Toledo y exige al Gobierno central “reforzar el sistema público de pensiones para garantizar su viabilidad y hacerlo más igualitario”. Para el sindicato, el objetivo prioritario en el primer semestre del año es “la adopción de medidas concretas de mejora de ingresos de la Seguridad Social que puedan trasladarse a los Presupuestos de 2018, de modo que el sistema público de pensiones garantice el doble objetivo de la suficiencia de sus prestaciones y su sostenibilidad”.

Nada de esto parece estar sin embargo en los planes del Gobierno, pese a que la Seguridad acumuló ya en 2016 un déficit de unos 18.000 millones de euros que no estará muy lejos de igualarse cuando se cierren las cuentas de 2017. Mientras tanto, además, la conocida como hucha de las pensiones, que se fue llenando durante los años de bonanza se encuentra a punto de desaparecer. Desde 2011, año de la llegada del PP al poder, ha pasado de 66.815 millones a 3.586. Apenas le queda dinero para una paga más. Y lo peor parece a punto de llegar.

Más años y sostenibilidad

Los recortes que llegan este año y el que viene

De hecho, 2018 ya ofrecerá un anticipo. Los años que se tienen cuenta para calcular la edad de jubilación pasan de 20 a 21 (se encontraban en 16 años en 2013) y se ampliarán hasta los 25 años en 2022. De forma paralela se incrementa la edad exigida para poder jubilarse en un mes más (65 y seis meses ), si bien se mantiene en los 65 para quienes tengan al menos 36 años y seis meses cotizados (tres meses más que en 2017). Este criterio seguirá endureciéndose con la actual reforma de 2012 hasta llegar a los 38 años y seis meses de cotización que serán necesarios a partir de 2027 para poder seguirse jubilando con 65 años.

El actual será además el último año antes de que entre en vigor el llamado factor de sostenibilidad. Se trata de un cálculo que se traduce en que las nuevas prestaciones que se concedan a partir del próximo 1 de enero deberán recortarse en la misma medida en que se incremente la esperanza de vida de los pensionistas de más de 67 años. Así, a una pensión que el año que viene le corresponderían 1.000 euros se le rebajaría hasta los 995. Pero al hacerse de forma acumulada, se prevé que la cuantía de las pensiones se rebaje hasta en un 15% en 2050.

Amenazas

Paro, sueldos y envejecimiento

Dos factores, además de la esencial voluntad política, se conjugan a medio y largo plazo para poner en jaque el futuro de las prestaciones públicas. Por un lado, el paro y la precariedad rampante, en forma de contratos de pocas horas y con bajos salarios, que suponen, ya a día de hoy, que los nuevos jubilados cobren por término medio más que la mitad de los asalariados. Sostener con salarios de 1.000 euros pensiones que en muchos casos superan los 1.500 euros mensuales parece un imposible. En este sentido, la escasa potencia del tejido industrial español y la falta de inversión en I+D condicionarán a buen seguro los salarios que se paguen en un futuro.

Por otro lado, el envejecimiento de la población, al margen de unos flujos migratorios muy complicados de prever, va a ser especialmente intenso en España. Y la OCDE calcula que en el año 2050 habrá 75 personas mayores de 65 años por cada 100 en edad de trabajar. Supone duplicar ampliamente la edad actual y hacer de España el segundo país más envejecido del mundo.

etiquetas: economia, pensiones