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Las voces del misterio

El grupo de auroros de Sangüesa canta por las calles la llegada de los Reyes cada 6 de enero

José de Legarda escribió para ellos el Auto de los Reyes Magos en 1900 del que son parte esencial

M. Zozaya Elduayen - Domingo, 7 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

El altar mayor de la iglesia de Santiago de Sangüesa se queda pequeño para cobijar al grupo de auroros local, innegable protagonista cada 6 de enero en el templo y las calles.

El altar mayor de la iglesia de Santiago de Sangüesa se queda pequeño para cobijar al grupo de auroros local, innegable protagonista cada 6 de enero en el templo y las calles. (M.ZOZAYA)

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El altar mayor de la iglesia de Santiago de Sangüesa se queda pequeño para cobijar al grupo de auroros local, innegable protagonista cada 6 de enero en el templo y las calles.

sANGÜESA/zANGOZA- Cada mañana del día 6 de enero el grupo de auroros de Sangüesa toma especial protagonismo en la ciudad. Son las voces del Misterio que intervienen con sus cantos entre las nueve escenas que componen el Auto de los Reyes Magos,escrito para ellos por el padre capuchino José de Legarda en el año 1900.

Desde entonces, no han faltado a su cita, son el principio y el final: el inicio con el anuncio que vienen los Magos, y la despedida con la Aurora de Reyes.

Tras la representación del Misterio, cantan la misa en Santiago, para parte de la vecindad “la más bonita del año”. También significativa de un valor que, al margen de las creencias, atesora la ciudad.

El grupo de auroros de Sangüesa está formado por cerca de cuarenta miembros, equilibrado entre hombres y mujeres y lucen especialmente en este día en el que ojos y oídos reparan en sus cantos intercalados entre sabios diálogos reales, o sencillas expresiones de pastores y zagalas.

Al frente de ellos como director, Javier Estabolite, recordaba ayer haber escuchado a sus mayores que los ecos de la aurora se oyen en la ciudad al menos desde 1860, y no sólo por Navidad.

Pero desde que el padre capuchino escribió el auto para ellos, no han faltado ningún año al compromiso que comienza temprano, con la aurora a las 7 de la mañana.

Ayer salieron con lluvia y viento, a recorrer las calles, donde sus voces suenan “de forma natural”, mantenía Estabolite. “Los nuestros son cantos sencillos, religiosos, nada ostentosos, como una expresión natural”. Los del Misterio, añadía, son cortos canciones cortas escritas para el entreacto. “Tienen gancho”, consideraba. Y bien es cierto que vecinos y vecinas las cantan o tararean como parte del acompañamiento.

Como a otros miembros, la afición a la aurora le viene a Javier Estabolite de tradición familiar, y desde primeros años cincuenta está al frente del grupo. Hoy es un director de 82 años, dispuesto a seguir mientras el cuerpo aguante. “Yo creo que siempre he sido auroro por tradición familiar que me condujo a la música y al canto”. Porque Estabolite cuando no dirige, canta como uno más del grupo , en el interior de las iglesia, bajo la batuta de Bruno Jiménez, que le relevó en los actos importantes.

Reparten sus actuaciones entre una iglesia y otra: La Pastorala y la Misa de Pascua (Navidad y Año Nuevo en Santa María). El día de la familia, domingo siguiente al día de Navidad, y la Misa de Reyes, cantan en Santiago.

Se juntan para ensayar los viernes y lo hacen “con entusiasmo y ganas”.

En la iglesia de Santa María, nada más cruzar el puente que da entrada a la ciudad, tienen su cuartel general de ensayos. Su larga trayectoria hace que sea suficiente un día a la semana para refrescar libretos y voces.

De todas las actuaciones del año, la del día 6 es especialmente significativa para el grupo porque se contagia de la ilusión infantil. “Es muy ilusionante cantar delante de tantos niños y niñas, además de los mayores con los que se dan otras oportunidades;pero en este día nos contagiamos de la alegría infantil”, expresaba el director

DEL MISTERIO, A MISA.Habitualmente, el grupo que ya ha cantado la aurora de madrugada, asoma puntual sin dar las 11.30 a las Arcadas del ayuntamiento, porque los reyes harán su aparición por el Castillo Príncipe de Viana. El Misterio echa a andar introducido por el grupo que abre paso a la comitiva por la calle Mayor.

Habitualmente se acompañan de acordeón , guitarras y bandurrias, pero el día de Reyes se refuerzan en la iglesia con flautas traveseras y violín. Jóvenes refuerzos se mezclan con los mayores y hacen más vistosa su actuación.

Y si vistosa y armónica resulta el respaldo de los jóvenes instrumentos, es vibrante la entrada de las gaitas, cuando interpretan “A Belén va un navarrico”, momento álgido de su actuación en el templo.

Las voces del Misterio y de la Misa de Reyes, ayer se escucharon íntegramente en la iglesia debido a la lluvia. Pero los auroros no perdieron ni un ápice de su protagonismo en la mañana del día 6.

El público en los bancos guardó silencio en el mismo momento que se inició el primer canto. Tras los cincuenta minutos que dura el auto, se dispusieron a cantar la Misa de Reyes, y en este momento Javier Estabolite pasó la batuta a Bruno Jiménez, (a su vez director de la coral Nora) como lo vienen haciendo los últimos años.

Ayer y siempre en este día, el grupo de auroros dio en la ciudad lo mejor de sí mismo. En las calles o en la iglesia, la mañana es suya, y lo demuestran con visible satisfacción. Denota que en Sangüesa hay aurora para tiempo, como decía Estabolite: “Aurora con salud”.