Magos, ‘Tabarnia’ y ‘bitcoins’

Ilia Galán - Lunes, 8 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

¡Qué triste melancolía amaneció el día en que me dijeron que los Reyes Magos no existían! La ilusión más bella cayó hecha trizas y solo muchos años más tarde pude recuperarla, cuando descubrí que, de otra manera, eran, sí, reales, aunque no fuesen Austrias ni Borbones, sino por el general imaginario que nos rodea y los genera, por nuestra voluntad de vivir en modo mitológico: no podemos vivir de otra manera.

Ya desde Altamira vemos, pintada con cenizas, la voluntad de transcendencia para habitar este mundo, en un horizonte que nos explica o, si no, al menos, da sentido al momento puntual, a menudo es doloroso e incomprensible, que emerge en nuestro recorrido por la vida. Este leve paso por el universo exige un sentido más amplio, eterno, para explicar el momento y eso lo hacemos por la religión, por el arte, por las ciencias o la política, en diferentes maneras.

Podríamos pensarnos independientes, sobre todo si habitamos una posición cómoda en este recodo de la historia, como individuos a quienes poco importa lo que al resto les suceda, pero ni la genética lo permite ni nuestra ética, derivación natural de ser animales sociales. Nadie es independiente, lo mismo que el Dios convertido en infante, dependiente, a quien van a rendir homenaje pastores o magos. Todos somos dependientes de los demás y del contexto. La independencia es un mito que buscamos en vano aunque nos guste, en la medida en que sea posible. Así, los mayores cuando crecen acaban siendo más dependientes que los niños, como demuestran los asilos. Lo mismo sucede con Cataluña y las provincias secesionistas, pues si unos quieren romper la unidad con España, ya desde hace muchos años, otros quieren romper entre Catetonia y Tabarnia los lazos enloquecidos, y por lo mismo unos pueblos podrían independizarse de sus capitales de provincia o unos barrios del ayuntamiento central, unas casas independizarse de su barrio y yo mismo, con mi anarquismo ideal, independiente quisiera ser de toda ley y de todo impuesto. Otro mito, otro sueño que compartimos, como la noción de naciones, como la creencia en el dinero, dólares, euros o bitcoins, invenciones de bancos, estados o máquinas y redes de pensamiento y matemáticos algoritmos.

Lo único cierto es que llegan los Reyes Magos a regalarnos su alegría entre la infancia que nos rodea. Magia, legitimista o republicana, poco importa, que se derrama en millones de hogares con ilusionadas risas. Magos naciendo, emergiendo, amaneciendo del Oriente, representando a todas las patrias, se encuentran con la esencia para adorarla y ofrecer los dones de su existencia, pues compartir y apoyarse es la clave secreta.

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