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“Estuvimos siete horas atrapados y por allí no apareció nadie”

El célebre ciclista Pello Ruiz Cabestany manifiesta que resolvió la situación junto a otras cuatro personas

Lunes, 8 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

El ciclista Pello Ruiz Cabestany, esperando la llegada de servicios de emergencia.

El ciclista Pello Ruiz Cabestany, esperando la llegada de servicios de emergencia. (Twitter)

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El ciclista Pello Ruiz Cabestany, esperando la llegada de servicios de emergencia.

pamplona- Entre las miles de personas que se vieron afectadas por la nevada se encontraba el célebre ciclista Pello Ruiz Cabestany, que aseguró “estuvimos siete horas y por allí no apareció nadie. Al final nosotros resolvimos como pudimos”, asegura.

En su caso, viajaba en una furgoneta con otras cuatro personas, y aunque al principio “todo fueron risas”, a medida en que avanzaban las horas comenzaron a impacientarse por la situación. “Teníamos la sensación de que íbamos a arrancar en cualquier momento, pero luego empezaron a pasar los minutos y las horas y dijimos: De aquí no salimos”,recuerda el ciclista. “Pones la radio, no hay información;llamas al 112 o al 011, nadie dice nada... Pasa el tiempo y ves que no pasa nadie diciendo nada”, prosigue.

Entre la impaciencia y su espíritu aventurero, al final, pala en mano, decidió ponerse manos a la obra.

“Era todo un caos. Había coches por todos lados. La gente había circulado por el carril derecho, pero al quedarse bloqueados, otros empezaron por el izquierdo y al final, nos quedamos atrapados todos”, lamenta.

“Al principio fui andando, corriendo más bien, al origen de todo y vi que no había un coche cruzado ni nada. Así que volví a la furgoneta y, avanzando por el arcén, llegamos hasta donde pudimos. Salimos con la pala y fuimos sacando los coches que teníamos delante”, narra. “A los que no se podían les decíamos que lo sentíamos, pero que con ese coche no podían ir hacia delante y les metíamos a la derecha.

Así, Fuimos liberando hasta que llegó nuestro coche y nos tocó marcharnos”, cuenta.

Estuvieron “más de una hora” ayudando a los vehículos a salir.

“Había un montón de coches, era un caos. Unos pasaban, otros patinaban… Ibas de uno en uno diciendo: Venga, ahora te toca a ti”, describe. - L. Astarloa/J. Arretxe