Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Isabel Ordaz: “El teatro tiene su propio techo de cristal para las mujeres”

La actriz reestrena este jueves en La Abadía el melodrama ‘He nacido para hacerte sonreír’

Martes, 9 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

madrid- El teatro tiene su propio “techo de cristal” para las mujeres y está en la producción y el enfoque de los montajes, “donde el poder se juega las cartas”, asegura la actriz Isabel Ordaz, protagonista del melodrama clásico He nacido para verte sonreír.

“He sido considerada y bien pagada y he vivido una paridad real, pero hasta cierto punto. Está ese famoso techo de cristal y eso creo que existe en el teatro. Los puestos de poder siguen estando llevados más por hombres”, explica. La creación dramatúrgica, reclama, debería dejar atrás ese “perfil patriarcal”, fruto de “un cierto masculinismo”, que aun “se arrastra”. Ordaz (Madrid, 1957) vuelve, a partir de este jueves, 11 de enero, en el Teatro La Abadía, con He nacido para verte sonreír, la obra dirigida por Pablo Messiez y escrita por Santiago Loza en la que un “ama de casa de los cincuenta” (Miriam), necesita “descargar su conciencia entre el pasado y el futuro”.

La obra retrata a una madre despidiéndose de su hijo mientras aguardan a que el padre vaya a buscarlos para partir a un largo viaje, aunque de alguna manera el hijo ya se fue hace tiempo: se encerró en sí mismo, y su progenitor decide llevarlo a un hospital para que se cure su trastorno mental. “Desgrana la historia y los sentimientos de una madre y todo su mundo interior, ante el dolor de la enfermedad mental de su hijo Rubén -que en esta ocasión interpreta Fernando Delgado-Hierro- y su internamiento”, explica Ordaz, que reconoce que ha tenido que “darlo todo” en un personaje “que exige muchísimos recursos”.

en silencio“Esta obra me da una oportunidad para representar a esas mujeres que han vivido una gran soledad, en la que su único universo era el doméstico y, más que personas, eran esposas y madres, siendo censuradas en toda otra manifestación personal. Es un homenaje hacia ellas”, dice la intérprete. El texto, “una dialéctica entre el silencio y la palabra”, no se queda en un solo género, sino que mezcla “poesía, ironía, humor y costumbrismo”, en un paisaje que a través de una “voz poética” va relatando las dificultades que se presentan a la pareja protagonista. - Efe

Herramientas de Contenido