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A la contra

En su justa medida

Por Jorge Nagore - Jueves, 11 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:15h

A lo que se ve hay una paisana haciéndolo muy bien en el Campeonato de España de Karaoke que se celebra desde hace varias semanas en Televisión Española, tan bien que su nombre suena con fuerza para adjudicarse el Campeonato y para seguir subiendo al estrellato de la música de este siglo XXI por su talento para cantar y para ajustar su portentosa voz a toda clase de canciones, lo que le está granjeando la admiración de compañeros, profesores y público. Nos alegramos, por qué no, y le deseamos la mejor de las suertes e hitos en su carrera. Llegados a este punto, no obstante, no estaría de más recordar que estas personas, por ahora, solo saben leer -aunque lo hagan muy bien- las novelas que han escrito otros. Esto es, las emociones que provocan vienen dadas porque antes de ellos hombres y mujeres en la soledad de sus habitaciones y con los cerebros echando humo gestaron melodías, palabras y conexiones entre ellas, hasta hilvanar canciones, algunas de ellas obras de arte eternas. Traduzco: el talento y trayecto que se necesitan para escribir una gran canción es muy distinto al que se necesita para cantarla bien. Y muy superior, porque pocos creadores no saben ser intérpretes y en cambio miles de intérpretes jamás han creado nada. Resumen: crear está muy por encima de actuar. Sin embargo, lo que se vende de manera masiva desde hace unos años son atletas vocales a los que nadie quita ningún mérito pero a los que se eleva a un trono del arte completamente desmesurado, un trono falso que lleva por ejemplo a que el otro día la cuenta oficial de Twitter de la Policía Foral pusiera una foto de Amaia Romero y este texto: es rojilla... es navarra... guapa, simpática, natural, canta bien... No sería un mal fichaje como imagen de Policía Foral. Un compendio perfecto de ranciedad, caspa, machismo, polilla y, por supuesto, una inoportunidad fuera de lugar en una cuenta oficial.

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