‘Coaching’ para agricultores que siembran con cariño

La tierra nos alimenta pero ¿cómo se alimenta la tierra? Eslava asesora a los agricultores para tener un “suelo vivo” y en defensa de la economía local

Ana Ibarra | Oskar Montero - Jueves, 11 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:16h

Eslava asesora a un buen número de agricultores en Navarra con un seguimiento personalizado. En la foto, en el parque de Aranzadi.

Eslava asesora a un buen número de agricultores en Navarra con un seguimiento personalizado. En la foto, en el parque de Aranzadi. (OSKAR MONTERO)

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Eslava asesora a un buen número de agricultores en Navarra con un seguimiento personalizado. En la foto, en el parque de Aranzadi.

pamplona- “El mejor fertilizante es la pisada de un agricultor”: Como casi siempre el factor humano está detrás del éxito de una actividad, también la agraria. Jesús Ángel Eslava es asesor agropecuario, el equivalente a un coaching en la nueva psicología empresarial pero adaptada al ámbito rural. Anteayer ofreció una charla en el Museo de Educación Ambiental para hablar de su libro: las condiciones que necesita el suelo y cómo hacer que la planta se nutra de una manera equilibrada. Eslava, que huye de recetas, tecnicismos incluso de mitos, enseña a los agricultores qué es lo que tienen que hacer para que su suelo sea “totalmente autónomo y capaz de alimentar por sí mismo a una planta”. Comparando el modo en el que funciona el suelo en un bosque y cómo lo hace en un espacio agrícola convencional, llega a la conclusión de que las plantas sólo pueden crecer en un “suelo vivo” que pueda alimentar a la planta sin necesidad de fertilizantes (como en un bosque) y para ello hay que “entender” cómo funciona. “En agricultura ecológica también se pueden hacer las cosas mal pero por lo menos tenemos la tranquilidad de que no va a haber venenos. Las mejores intenciones pueden hacer daño si no van acompañadas del conocimiento. Me han llegado a mostrar dos kiwis con los mismo nutrientes, uno de ellos de cultivo ecológico, y te preguntan ¿cuál es la diferencia?”, remarca. La base de la vida en la tierra son los microorganismos que la componen y que para ser eficientes necesitan cuatro elementos: oxígeno (para conseguirlo hay que adaptar algunas practicas agrícolas como el laboreo aunque también se puede conseguir gracias al trabajo de raíces especializadas en esa labor), temperatura constante (el mejor aislante es el oxígeno que hace de puente térmico), materia orgánica y humedad (la materia orgánica procesada es única reteniendo y soltando humedad según lo necesite el suelo). Cuando el carbono se une al oxígeno de la atmósfera se convierte en CO2, de ahí la importancia de “revertir ese sistema y devolverlo al suelo”. Existen “herramientas” para controlar las plagas muy fáciles de elaborar (caldos a base de azufre, cobre, extractos de diferentes plantas...) pero a partir de ahí insiste en la importancia de conservar la riqueza de la tierra, evitar que sea arrasada por nitrógenos químicos y otros productos (herbicidas, acaricidad, fungicidas...) que consiguen que los microorganismos que allí anidan disminuyan considerablemente: los duendes de la tierra.

Socio de la empresa Vitaveris en la que es encargado de la elaboración de abonos orgánicos, defiende la economía local, el producto de proximidad y en definitiva “la libertad” que te ofrece el “conocimiento”. Técnica pero también cariño: “Hemos perdido la capacidad de contemplación, el seguimiento día a día de los procesos. Las prisas, el WhatsApp nos ha robado el tiempo”.

Eslava hace sus propios vaticinios sobre el cambio climático donde la agricultura, especialmente a gran escala, juega un papel importante. “El planeta no se destruye, resistirá, lo que ocurrirá es lo siguiente: o bien una parte de la población desaparecerá ante el ritmo decadente de la naturaleza que hemos provocado, o aprendemos a trabajar y respetar la tierra de otra manera”, relata. Quien conoce bien el mundo de las multinacionales que controlan el mercado de fertilizantes y compuestos nitrogenados admite que “lo que pago de más cuando hay una buena gestión del suelo o hay un producto ecológico real no es porque cueste más sacarlo adelante sino porque estoy respaldando otro modelo de producción y consumo, porque ese productor no puede contar con 200 hectáreas ni está sujeto a la tiranía de los precios del mercado, porque trabaja con el sudor de su frente, porque tiene una vida digna...”. Quizá por ello confía más en la gente que “reacciona y se engancha a la naturaleza”. ”A un Border Collie no se le enseña a recoger las ovejas en el redil lo hace porque el peso de su historia lo lleva impreso en sus genes. De la misma manera al hombre le tira la tierra porque detrás hay 8.500 años haciendo lo mismo. El día que descubres la primavera, la recogida de los frutos, ese día te cambia la vida!”.