Él, ella y un amor incomprendido

LA PERIODISTA | Oprah Winfrey podría acabar con la carrera presidencial de Donald Trump porque tiene carisma y tablas

Domingo, 14 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

Oprah Winfrey, durante la ceremonia de los Globos de Oro.

Oprah Winfrey, durante la ceremonia de los Globos de Oro. (Foto: Efe)

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Oprah Winfrey, durante la ceremonia de los Globos de Oro.

Han pasado casi tres años desde que Donald Trump, rodeado de pompa y cámaras, bajó por la escalera mecánica de su edificio de Nueva York y anunció su candidatura presidencial ante el horror de republicanos y las burlas de los demócratas que se frotaban las manos ante un candidato tan burdo y sin posibilidades de ganar.

La historia ha sorprendido a todos y en el año largo que lleva en la Casa Blanca, la oposición demócrata ha lanzado contra él todas las armas a su alcance, desde ridiculizar cuanto hace y dice, amenazar con el impeachment, bloquear en los tribunales sus iniciativas o acusarle de contubernio con Rusia para ganar las elecciones. Cuando todas estas vías se estancaron, buscaron hasta a un psiquiatra para expresar dudas acerca de las facultades mentales del presidente, con un resultado tan magro como los esfuerzos anteriores.

Ahora, finalmente, los demócratas han recuperado sus esperanzas gracias a una dama prometedora: si no consiguen destituir a Trump antes de que termine su primer mandato, por lo menos ven la luz al final del túnel con un candidato que, sin duda, lo desbancará en las próximas elecciones.

Mejor dicho, una candidata fiel a otro partido y podría acabar con la carrera presidencial de Trump porque, a diferencia de Hillary Clinton, quien ella misma reconocía que le faltaba talento político, tiene carisma y tablas tras decenios en la pequeña pantalla.

Se trata de Oprah Winfrey, con un historial televisivo tan extenso como el de Trump, y con una fortuna que se le aproxima. Es la primera mujer negra que superó los 1.000 millones de dólares y ahora, con sus 3.000 millones, es la persona de raza negra más rica del país. Oprah causó sensación hace pocos días cuando recibió un premio cinematográfico y convirtió su discurso en un alegato político: ante la sed de una alternativas al enojoso Trump, fue inmediatamente coronada como la candidata capaz de poner fin a la desagradable presidencia del millonario neoyorquino.

Una situación curiosaLas posibilidades de Oprah Winfrey pueden existir o no, pero la situación no deja de ser curiosa, porque el propio Trump declaró hace muchos años que, si presentaba una candidatura a la presidencia, la escogería a ella como vicepresidenta. Pero corrían otros tiempos: no solamente han pasado 19 años, sino que Trump estaba, en aquel entonces, muy lejos del Partido Republicano pues quería presentarse en nombre del Partido de la Reforma, una organización populista que había tenido como candidato en 1992 a Ross Perot, un político de Texas que no consiguió ganar las elecciones pero dividió el voto conservador en beneficio del demócrata Bill Clinton que ganó las elecciones.

“Oprah es como yo” dijo entonces. Y ciertamente, también ella es una multimillonaria, aunque en su caso la fortuna la ha hecho exclusivamente a través de la televisión y no dispone del imperio inmobiliario de la familia Trump. Por otra parte, a diferencia del presidente que creció en una empresa inmobiliaria y comenzó con un préstamo de “tan solo” un millón de dólares, Oprah es una auténtica self made millonaria: hija de una madre soltera y un barbero de Tennessee, sufrió las lacras frecuentes entre quienes crecen en su origen humilde e incluso quedó embarazada a los 14 años.

Estas diferencias no serían problema para una colaboración entre ambos, si no fuera porque los dos se inclinan por partidos diferentes. Después de sus flirteos con un tercer partido, Trump se ha ido con los republicanos y Oprah parece anclada firmemente, como la mayoría de los negros, junto a los demócratas. El apoyo que prestó a Barack Obama durante la campaña presidencial del 2004 probablemente le aportó a este un millón de votos.

Para los muchos enemigos de Trump la noticia no podía ser mejor, porque Oprah representa todo lo que, aparentemente, dio la victoria al actual presidente: no pertenece a la clase política y no se ha infectado por la experiencia con el Gobierno, además de que millones de personas se identifican con sus problemas médicos, como el sobrepeso y el abuso de drogas. Tanto él como ella tienen el imán populista, lo que no es ninguna garantía para Oprah: faltan dos años y medio para las elecciones presidenciales y al ritmo de evolución que vivimos en todas partes, quizá el electorado prefiera volver al redil de políticos previsibles y con experiencia.