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Marcelo Luján escritor

“Lo negro ya no tiene tanto que ver con lo detectivesco como con el mal, que es una dimensión mucho más potente”

El escritor argentino será el encargado este año de impartir el taller de escritura de Pamplona Negra. Con una premisa, que los asistentes tengan “ganas de contar”

Domingo, 14 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

Marcelo Luján.

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  • Marcelo Luján.

pamplona- Autor de varios poemarios, libros de cuentos y novelas, Marcelo Luján (Buenos Aires, 1973) alcanzó en 2015 una cumbre para la novela negra en castellano. Fue con Subsuelo, una historia que rompió los cánones del género.

Regresa este año a Pamplona Negra, donde ya estuvo en 2016, ¿qué le aportan este tipo de encuentros?

-Los festivales culturales son verdaderos puntos de encuentro. Y no me refiero sólo a la interacción entre autores y lectores, que ya es de altísimo valor, sino a la interacción entre los propios autores. Coincidir con compañeros de oficio, tener la posibilidad de convivir en un espacio tan propicio para nuestra actividad suele ser extremadamente gratificante.

En este caso viene a impartir un taller de escritura, ¿cuál diría que es el rasgo principal que debe tener un escritor?

-No sé si llamarlo rasgo pero los escritores -todos, sin distinción- tenemos una obligación excluyente: escribir bien. Y puede que resulte una estupidez, pero el único modo de escribir bien es respetando al lector, es decir, no hacerle perder el tiempo y trabajar con muchísima responsabilidad cada folio, cada párrafo, cada oración y cada palabra que escribimos.

Para que se vayan preparando, ¿con qué predisposición le gustaría que acudieran las/os alumnas/os a sus clases en Pamplona Negra?

-Serán tres días consecutivos y me gustaría una única cosa: que escriban, que lo intenten, aun cuando sientan que no pueden, que no se les ocurre nada. Para ello tienen que tener ganas. Ganas de contar, de generar mundos, historias, personajes. Contar es una de las cosas más apasionantes que puede experimentar una persona.

¿Dónde encuentra habitualmente las historias Marcelo Luján?

-Lo cierto es que en todas partes encontramos historias potencialmente ricas para ficcionar. La clave está en saber detectarlas, en tener el ojo afilado para reconocerlas. Aunque una vez tenemos el germen de la historia, todo quedará en manos de la transmisión, es decir, del modo en que la contemos.

Como lector, ¿también devora género o prefiere otras lecturas?

-Suelo leer bastante de género porque muchos de esos libros son publicaciones de autores amigos. Pero no hago distinciones a la hora de escoger lecturas. Un buen libro expone sus virtudes -y sus deficiencias- en las primeras páginas, incluso en las primeras construcciones. Dijo García Márquez que los escritores sólo leemos libros para saber cómo están escritos. Esa afirmación es totalmente cierta.

La última novela que le hemos leído, Subsuelo, se publicó en 2015, aunque ha tenido una larga vida. ¿Para cuándo la nueva? ¿Prefiere tomarte tiempo antes de acometer un nuevo proyecto, huye de las prisas propias del mundo editorial?

-Huyo de las prisas de cualquier índole y más aún de las que marca el mercado editorial. No hay inhabilidad más grosera que someter nuestras historias al ritmo que impone un proceso mercantil. No sé cuándo voy a volver a publicar y tampoco me importa saberlo. Llevo año y medio escribiendo un libro de cuentos. Y lo único que pretendo es lograr una colección de relatos sólida, no una conglomeración, sino un conjunto de historias unidas por un único elemento: el trazo.

Subsuelotuvo premios muy importantes como el Hammett 2016, ¿supuso un triunfo especial teniendo en cuenta que no es un texto que siga los estereotipos del género?

“El género negro moderno vive horas de auge porque toda acción maligna, toda oscuridad posible ya ocurrió en la realidad”

-Sí, estuvo muy bien que una novela que no tiene nada de policial ganara el Hammett. Creo que ese hecho marcó un precedente que nos beneficia a todos: autores, lectores, editores, libreros. Lo negro ya no tiene tanto que ver con lo detectivesco, sino con el mal. Y el mal es una dimensión extraordinaria y muchísimo más potente.

Precisamente, lo que destaca de esta y de otras de sus novelas es que no le interesa la investigación policial en absoluto, ¿dónde encuentra esa negritud, esa oscuridad y qué le atrae o le hace acercarse a ella?

-Lo negro está en el núcleo de la mayoría de las relaciones humanas. Por eso me interesan más las personas y sus acciones y qué las motiva a proceder así. Que un tercero -por ejemplo un detective- nos cuente y desvele quién es el generador del mal me resulta irrelevante y hasta un tanto pretencioso. Prefiero narrar el daño desde dentro, desde quien lo comete pero también desde quien lo padece. Esa es, para mí, la verdadera oscuridad.

Vivimos tiempos de un importante boomde la novela negra en muchos sentidos, pero hay uno especialmente estimulante, y es esa permeabilidad de fronteras entre géneros, esa ruptura con los cánones.

-Sí, el género negro moderno vive horas felices. Pero las vive porque el lector -mejor dicho el receptor, puesto que deberíamos incluir al audiovisual- se siente identificado, reconoce los sucesos más oscuros como algo natural. Nada de lo que leemos o vemos nos resulta ajeno. La banalización del mal ha llegado a un punto tan extremo en nuestra sociedad que los creadores hemos dejado de tener problemas de verosimilitud. Después de Auschwitz todo es posible. El género negro moderno vive horas de auge porque toda acción maligna, toda oscuridad posible, ya ocurrió en la realidad.

Sobre Subsuelo comentó que le interesaba llevar el mal al origen de todo: la familia. En ese punto nos identificamos todos, porque todos venimos de una, aunque no podamos elegirla.

-Subsuelo es muchas cosas, pero sobre todo es una historia de familia, una historia en donde padres, hijos y todo su círculo se hacen daño constantemente: mienten y ocultan y fingen y destruyen -de modo consciente o inconsciente- el alma del otro. También la familia es un sistema reconocible, acaso el más reconocible. La primera institución. ¡Qué mejor propuesta de personajes que esa para inocular la gota de veneno que deje las verdades al descubierto!

¿Es en las situaciones ordinarias, cotidianas, donde se esconde la mayor oscuridad, donde el ser humano se muestra en esencia?

-Voy a reformular la pregunta para afirmar que el mal está en la esencia del ser humano. Y no podemos escapar de eso. Aunque mal no siempre signifique muerte. Y es en este último binomio donde descansa la llave del género negro moderno: ya no se necesita un cadáver para ejecutar la variable negra. En la dictadura argentina de los 70 -la noche más negra de la corta historia de ese país-, los cuerpos de los desaparecidos no son la referencia del mal, ni siquiera su hallazgo, ni siquiera la sentencia judicial a los genocidas. Lo negro -absoluto- vive en la planificación sistemática del mal, una planificación decidida desde la lucidez y el discernimiento.

Esta novela destaca por varios elementos, pero subrayaría uno, el punto de vista narrativo, arriesgado sin duda, pero muy atractivo, con esa voz omnisciente y anticipatoria, ¿qué le aportaba este enfoque?

-Mucho. Todo. Y aunque no fue una decisión fácil de tomar y mucho menos fácil de ejecutar, entendí que era el único modo de transmitir -de contar- correctamente esa historia. Subsuelo es una novela con pocos personajes que, además, son bastante silenciosos. Y como si esto fuera poco, ocurre en un escenario muy acotado porque me pareció oportuno utilizar esa suerte de profilaxis para que los personajes estuviesen aislados y protegidos de la interacción urbana. En ese contexto narrativo, sólo una voz omnisciente de especiales características podría salvar la historia.

Sin duda, es una historia dura que va revolviendo al lector, ¿qué le costó al autor? ¿Se dejó jirones en su escritura?

-Me temo que sí. Por varias razones, todas voluntarias. Pero es nuestro oficio y, después de todo, fue un verdadero placer llevarlo a cabo.

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Apuntes biográficos. Marcelo Luján es periodista y escritor. A principios de 2001 se radicó en Madrid, donde trabaja como coordinador de actividades culturales y talleres de creación literaria.

Trayectoria. Ha publicado los libros de cuentos Flores para Irene(Premio Santa Cruz de Tenerife, 2003), En algún cielo (Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa 2006) y El desvío (Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián2007);además de los libros de prosa poéticaArder en el invierno y Pequeños pies ingleses. Y las novelasLa mala espera(Premio Getafe 2009), Moravia y Subsuelo(Premio Hammett 2016, entre otros).

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