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La rifa de San Antón, la más antigua de Baztan

El sorteo coincide con la festividad del patrón de los animales domésticos y tiene más de siglo y medio de existencia

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Juan Mari Ondikol - Domingo, 14 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

La gente acude a la plaza de los Fueros a presenciar la rifa y comprobar si alguno de sus boletos resulta afortunado con uno de los cuatro premios.

La gente acude a la plaza de los Fueros a presenciar la rifa y comprobar si alguno de sus boletos resulta afortunado con uno de los cuatro premios. (Juan Mari Ondikol)

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  • La gente acude a la plaza de los Fueros a presenciar la rifa y comprobar si alguno de sus boletos resulta afortunado con uno de los cuatro premios.

El miércoles, a la una de la tarde, dos niños y dos niñas, la igualdad por delante, introducirán una de sus manos inocentes en una bolsa de tela, sacarán una bola con un número y se irán así formando los premiados, del cuarto al primero -que parece ser más emocionante-. Será en Elizondo, en la Plaza de los Fueros, donde se reunirá la gente para presenciar “en vivo y en directo” el sorteo. Los chavales, con la autoridad que dará fe, en el balcón de la Casa Consistorial extraerán los premios de la que es de largo la más antigua y popular de las rifas del Valle de Baztan, la de San Antón.

No se conoce cuándo tuvo lugar por vez primera, aunque es probable que dedicando un poco de tiempo al asunto se podría averiguar. Pero es seguro (a la vista está) que el miércoles cumplirá 151 años, de acuerdo con el boleto que el recordado elizondarra Luis Mari Ruiz encontró entre los papeles del archivo antiguo del Monasterio de San Salvador de Urdazubi/Urdax. Data de 1867 y llevaba el número 2521 que es seguro que no resultó afortunado porque quien quiera que fuera su poseedor habría tenido que entregarlo para hacer efectivo el premio: un cerdo al que todavía no se le había calificado de “hermoso” como se haría más tarde y seguiría así hasta hoy.

EL CUTO DIVINOIgual que en otros pueblos de Navarra, el primer premio era un cuto (el más famoso, el divino de Tafalla, que caía al Santo Hospital) que se solía criar y engordar en plena calle y que se cobijaba por su cuenta o en alguna bajera municipal. Las mujeres le reservaban las sobras (txurkin, le decían en Elizondo) de la comida en un pozal que ponían a su alcance cuando andaba cerca, y al cabo del año, cuando se decidiera, se rifaba a beneficio de la Meca(Casa de Misericordia) que existía en algunos municipios o del espitalcomo hacían los tafallicas, o hacen en Artajona de la forma más cibernética en la actualidad.

Engordar un cerdo era llenar poco a poco “la hucha” familiar, que tenía importancia fundamental en la economía doméstica, criar un animal del que gustan “hasta los andares” suele decirse, y del que se aprovecha todo. Antaño, los beneficios de la rifa se aseguraba que suponían “la comida de medio año” para la Casa de Misericordia de Baztan, bastante más que ahora cuando la recaudación va un poco de capa caída por varias razones.

tres eran tresEn la baztandarra rifa de San Antón se encuentran tres personas con particular protagonismo en el último medio siglo e incluso algo más atrás: Bautista Adín, Teodoro Pegenaute y Fermín Fernández, los tres por distintas razones pero estrechamente unidos a la historia del sorteo. El primero, como el mejor vendedor de boletos de la historia con diferencia, el segundo como administrador de la Meca y el tercero, al ser el único al que le ha tocado el primer premio dos veces.

Bautista Adín era para todos Battitta, persona muy querida, acogido en la casa desde su niñez y dedicado todo el día, de par de mañana, a recorrer Elizondo arriba y abajo vendiendo boletos cuando llegaba el tiempo de la rifa. Vendía decenas de talonarios y lógicamente repartió montones de premios.

Teodoro Pegenaute, de Falces, maestro nacional practicante fervoroso del aforismo “la letra con sangre entra” (lo recordarán sus dolidos alumnos) y de paso administrador de la Meca, donde residía y todo lo demás. Pasó a la historia del sorteo el año en el que la vaca lechera (primer premio) estaba preñada, en el interín parió un ternero y se negó a entregárselo al afortunado, que lo creía suyo en buena ley. Le cogió el boleto y le dijo: “¿Qué pone aquí, una vaca lechera, no? ¡Pues coge la vaca y largo!”. Y se fue el pobre hombre y sin ternero se quedó (typicaldon Teodoro).

Y Fermín Fernández, alcalde perpetuo de Txokoto, es la única persona (que se sepa) que en los tres últimos cuartos de siglo ha sido afortunado con la vaca lechera en dos ocasiones. Una de las dos (¿O las dos?) con un boleto que le vendió Battitta, lo que agradeció y correspondió de la mejor forma que podía hacerse, con una espléndida cena (fui testigo) que le preparó Juana, madre de Fermín, y algo más. (Queda entre nosotros).

vaca, cerdo y terneroEn la actualidad, el premio gordo es un ternero. Originalmente, ya se dice, era un cuto, pero al parecer en un momento dado se consideró que una vaca era más representativa de Baztan, y el cerdo pasó a la segunda posición. Luego, no se sabe muy bien porqué, con el asunto de qué hacer con una vaca si no eres ganadero se cambió por el ternero y si toca, uno se encarga de que te lo sacrifiquen y troceen... Y al congelador.

Los ingresos, en competencia desigual con loto, bonoloto, la lotería de siempre, Once y tragaperras, van decayendo cada año. Ya no hay Battitta, se desconoce el motivo, y la jornada también va de baja. Curiosamente, no faltan los que dicen eso de “cogen en Gipuzkoa una fiesta típica como esta y te montan una de campeonato”. Es posible.

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